Cómo podar calabacín: Guía completa
- 30 Oct, 2025
Si cultivas calabacín en tu huerto, seguro que te has preguntado cuándo podar calabacín para obtener plantas más productivas y saludables. La poda no es solo cuestión de recortar, sino de regular el crecimiento, mejorar la ventilación y evitar que el fruto se deforme. En este artículo te explico, paso a paso, los momentos y las técnicas precisas para podar el calabacín según la zona de España, la fase de desarrollo y los errores más habituales que debes evitar.
En mi experiencia, los hortelanos de Andalucía y Castilla‑La Mancha obtienen cosechas más abundantes cuando aplican una poda ligera al inicio de la primavera y una segunda poda de limpieza a mediados del verano. Vamos a ver cómo puedes replicar esos resultados en cualquier clima español, ya sea en una terraza del País Vasco o en una parcela de Valencia.
Cuándo podar el calabacín
Época de poda primaria (primavera)
La primera poda se realiza cuando aparecen los primeros tallos fuertes, normalmente entre marzo y principios de abril en la zona mediterránea (Murcia, Valencia) y entre abril y mayo en la meseta central (Madrid, Castilla y León). En estos momentos la planta está saliendo del reposo y necesita una estructura que favorezca la entrada de luz y aire. Recorta los tallos que crezcan demasiado bajos o que estén muy entrelazados, dejando entre 3 y 5 cm por encima del punto de corte para estimular nuevos brotes.
Poda de mantenimiento (verano)
Durante el verano, cuando las temperaturas superan los 28 °C en el sur y los 22 °C en el norte, el vigor del calabacín puede desbordarse y producir demasiada sombra. En julio‑agosto realiza una poda de desborde: elimina los “chupones” (brotes débiles que surgen en la base) y corta los tallos que superen los 30 cm de longitud sin producir fruta. Esta poda ayuda a que la energía se destine a los frutos ya formados y evita que se agrieten por falta de riego.
Poda de final de temporada (otoño)
A finales de septiembre o inicios de octubre, cuando los días empiezan a acortarse, poda ligeramente para preparar la planta al invierno. Quita los últimos tallos que no hayan dado fruto y corta los que estén enfermos o amarillentos. En climas más fríos, como en la Galicia o en la sierra de Teruel, esta poda se hace ya en agosto para que la planta tenga tiempo de recuperarse antes de las primeras heladas.
Cómo podar – Técnica paso a paso
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Herramientas limpias y afiladas: Usa tijeras de podar tipo bypass o una podadera de mano bien afilada. Desinfecta con alcohol al 70 % entre cada planta para evitar la transmisión de enfermedades como el mildiú.
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Identificar los tallos a cortar: Busca tallos que estén cerca del suelo, que cruce con otros, o que presenten manchas negras. También elimina los brotes que crecen en la zona de la zona de la corteza (las “chupones”) porque consumen nutrientes sin producir fruto.
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Ángulo de corte: Realiza el corte en ángulo de 45 °, justo 5 mm por encima de una yema orientada hacia fuera. Este ángulo favorece la cicatrización y el brote de una rama nueva que crecerá en dirección abierta, mejorando la circulación de aire.
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Longitud del corte: En la poda primaria, deja 30–40 cm de tallo robusto por planta. En la poda de verano, reduce a 15–20 cm los tallos que no lleven fruto y en la final de temporada, corta a 10 cm o menos, siempre dejando una pequeña yema para que la planta pueda renacer en primavera.
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Limpieza posterior: Recoge todos los recortes y deséchalos o conviértelos en compost bien terminado. No los dejes en el suelo, pues pueden albergar plagas como los pulgones o el escarabajo de la berenjena.
Poda según la variedad de calabacín
Los calabacines verdes (tipo “Black Beauty”) y los de pelo fino (variedad “Cortés”) requieren una poda muy similar, pero hay pequeñas diferencias. Los calabacines amarillos tienden a producir tallos más delgados; por ello, la poda de desborde debe ser más rigurosa, eliminando cualquier brote que no supere los 2 cm de diámetro. En la zona de Cataluña, donde la humedad es mayor, es frecuente podar también los laterales para prevenir la aparición de mildiú velloso.
En regiones de alta montaña, como la Sierra de Gredos, el crecimiento es más lento y la poda primaria suele posponerse hasta mayo. Aquí, la clave es no sobre‑poda: basta con eliminar los tallos dañados y mantener la estructura abierta.
Señales de problemas tras la poda
- Crecimiento retardado: Si después de podar notas que los tallos nuevos aparecen muy lentos o con hojas amarillentas, es señal de que has cortado demasiado cerca de la base o en época de frío. En ese caso, reduce la intensidad y protege la planta con una cubierta ligera.
- Brotes débiles o “hojas de cartón”: Aparecen cuando la poda se realiza cuando la planta está demasiado húmeda o en plena lluvia; la humedad favorece la entrada de bacterias. Evita podar en días lluviosos o temprano por la mañana cuando el rocío es abundante.
- Aumento de plagas: Si tras la poda aparecen más pulgones, puede ser porque los cortes dejaron heridas abiertas. Aplica un spray de neem diluido a ½ % para proteger la zona durante una semana.
Consejos prácticos y errores comunes
- Mejor hora para podar: Hazlo a media mañana, después de que el rocío se haya evaporado pero antes de que el sol fuerte llegue a su pico. Así la planta se recupera rápido y los cortes cicatrizan mejor.
- Usa mallas anti‑pulgones: Después de la poda de verano, coloca una malla ligera sobre las plantas para evitar que los insectos aprovechen los puntos de corte.
- No cortes más del 30 % de la masa total en una sola sesión; hacerlo de golpe puede debilitar la planta y reducir la cosecha. Divide la poda en dos etapas si necesitas reducir mucho el follaje.
- Evita el error de podar en invierno en la meseta; las heladas pueden dañar los tallos recién cortados y hacer que entren enfermedades.
Conclusión
Poda el calabacín siguiendo el calendario regional: marzo‑abril para la poda primaria, julio‑agosto para el recorte de verano y septiembre‑octubre para la preparación invernal. Utiliza tijeras afiladas, corta en ángulo de 45 °, y nunca elimines más del 30 % de la masa vegetativa de una sola vez. Con estas prácticas tendrás plantas más aireadas, menos propensas a enfermedades y una cosecha abundante que hará que tu huerto sea la envidia del barrio. ¡A podar y a disfrutar de esos calabacines jugosos!