Cómo podar olivo: Guía completa
- 03 Nov, 2025
Si te preguntas cuándo podar olivo y cuál es la forma más eficaz de hacerlo, estás en el sitio correcto. La poda del olivo no solo define la forma del árbol, sino que también influye directamente en la cosecha y en la salud a largo plazo. En este artículo te explico paso a paso las fechas clave, las técnicas que funcionan en distintas zonas de España y los errores más habituales que debes evitar.
En los olivares mediterráneos como los de Andalucía, Castilla‑La Mancha o Valencia, el clima seco y las heladas escasas hacen que el momento de la poda sea determinante. Con un calendario bien pensado y unas tijeras afiladas, conseguirás árboles productivos y un aceite de calidad superior.
Cuándo podar el olivo
Época principal: invierno tardío
La poda estructural se realiza a finales del invierno, cuando el árbol está en dormancia pero ya ha superado el riesgo de heladas fuertes. En la mayor parte del Mediterráneo (Andalucía, Murcia, Baleares) este momento cae entre enero y febrero; en la meseta central (Madrid, Castilla) suele ser febrero‑marzo; en áreas de alta montaña (Sierra Nevada, Pirineos) espera a marzo‑abril cuando las temperaturas nocturnas ya no bajan de 0 °C.
Poda de mantenimiento: verano ligero
Durante el verano, cuando el árbol ya está en pleno vigor, se hace una poda de aclarado para eliminar brotes vigorosos que compiten por luz y agua. En zonas cálidas como Almería o la Costa del Sol, este recorte ligero se hace entre julio y agosto, siempre antes de que el calor supere los 35 °C.
Poda de formación o rejuvenecimiento
Si tu olivo está envejeciendo o la producción ha caído, puedes planear una poda de renovación cada 5‑7 años. Esta se reparte en dos campañas: una en invierno para reducir la madera vieja, y otra en verano para estimular la brotación de nuevos chupones.
Cómo podar el olivo – técnica paso a paso
-
Prepara tus herramientas: necesita tijera de podar bypass afilada, una sierra de mano para ramas gruesas (más de 2 cm de diámetro), guantes de cuero y una botella de alcohol para desinfectar entre cortes.
-
Elimina la madera muerta: corta todas las ramas secas, rotas o con corteza desprendida. Haz el corte a 45 °, a 2‑3 cm por encima de la zona verde que aún muestra savia.
-
Reduce la copa a un 30‑40 % del total: conserva sólo los 8‑12 brotes jóvenes mejor distribuidos alrededor del tronco. Cada brote que mantengas debe medir entre 40‑50 cm de longitud y estar situado al menos 1,5 m del suelo para evitar heladas.
-
Corta los chupones: los brotes que brotan desde la base del tronco o de las raíces deben eliminarse al instante, dejando solo el tronco principal. Usa la sierra para troncos de ≤ 15 cm de diámetro y corta a nivel del suelo.
-
Aplique el ángulo adecuado: todos los cortes principales deben quedar a 45 ° y 5 mm por encima de una yema que apunte hacia afuera; así la planta crecerá abierta y el aire circulará mejor, reduciendo enfermedades.
-
Desinfecta la zona de corte: rocía un poco de alcohol o una solución de 1 % de lejía sobre los cortes grandes. Esto evita la entrada de hongos y bacterias, sobre todo en climas más húmedos como el norte atlántico.
Variaciones según tipo de olivo y zona
En olivares de Castilla‑La Mancha donde el verano es más seco, es preferible dejar una copa más densa (hasta 45 %) para proteger la raíz del exceso de evaporación. En cambio, en la costa de Granada, donde el calor es intenso y la humedad escasa, la copa debe ser más abierta (alrededor de 30 %) para favorecer la ventilación y evitar quemaduras de sol en los frutos.
Los olivos centenarios (más de 80 años) requieren una poda de rejuvenecimiento más cuidadosa: corta solo un tercio de la madera vieja cada ciclo de 6‑7 años para no debilitar excesivamente el árbol. Los olivos en macetas (típicos de huertos urbanos en Barcelona o Zaragoza) se podan con mayor frecuencia, cada 2‑3 años, para mantener la forma y evitar que la raíz se compacte.
Señales de problemas tras la poda
Señales de poda excesiva
- Ramas nuevas débiles que aparecen muy delgadas y se rompen con el viento.
- Disminución de la producción en la siguiente cosecha, con menos kilos de aceitunas por árbol.
- Desarrollo de brotes que crecen hacia el interior del árbol, creando una zona sombreada propensa a hongos.
Señales de poda insuficiente
- Copa densa que impide la entrada de luz al interior y favorece la aparición de pólvora (botritis) en los frutos.
- Crecimiento bajo y ramas que se encorvan por falta de espacio, provocando frutos que no llegan a madurar.
- Raíz expuesta por falta de cobertura vegetal, lo que aumenta la evaporación del suelo y favorece sequías.
Consejos prácticos y errores comunes
- Mejor hora para podar: hazlo en la mañana después de que haya salido el rocío y antes de que el sol caliente demasiado la corteza. Así reduces el riesgo de “grietas de la corteza”.
- Uso de mulching: después de podar, coloca una capa de paja o corteza de pino alrededor del tronco (unos 15 cm de ancho). Retendrá humedad y protegerá las raíces del frío nocturno, sobre todo en la meseta.
- Error típico: podar en días de lluvia o alta humedad. La humedad favorece la entrada de hongos por los cortes recién abiertos. Espera siempre al menos 24 h de tiempo seco.
- Otro error: eliminar todos los chupones. Un par de chupones bien situados pueden servir como puntos de reproducción en años de mala cosecha. Mantén siempre uno o dos al nivel del suelo, pero podalos cuando empiecen a competir.
Conclusión
Podar el olivo en el momento adecuado y con la técnica correcta es la clave para un árbol sano, una cosecha abundante y un aceite de calidad. Recuerda: invierno tardío para la poda estructural, verano para aclarados ligeros, y una copa del 30‑40 % que permita buena ventilación. Mantén tus herramientas afiladas, desinfecta cada corte y no caigas en los errores más habituales. Con estos pasos, tu olivar te recompensará año tras año con frutos jugosos y un aroma que roba el corazón de cualquier huertano.