Cuándo trasplantar lavanda: timing y técnica perfecta
- 12 Nov, 2025
Si cultivas lavanda en tu huerto, sabes que una planta bien establecida perfuma el jardín y atrae polinizadores. El trasplante es la fase clave en la que se decide si la lavanda producirá tallos densos y flores abundantes o si se quedará pequeña y frágil. Por eso, conocer cuándo trasplantar lavanda y hacerlo sin provocar estrés es fundamental. A continuación te explico, paso a paso, el momento ideal y la técnica que mejor se adapta al clima de España.
Cuándo trasplantar – Timing óptimo
Señales de la planta
La lavanda está lista para cambiar de maceta cuando muestra 4‑5 hojas verdaderas y alcanza 10‑12 cm de altura. En ese momento el cepellón ya tiene suficiente masa radicular, pero todavía no está demasiado encofrado. Otro indicador fiable es que, al tocar ligeramente el borde del semillero, aparecen raíces blancas que sobresalen por los orificios de drenaje.
Época del año y temperatura del suelo
En la zona mediterránea (Andalucía, Levante, Baleares) el suelo suele superar los 15 °C a mediados de abril, por lo que puedes trasplantar entre abril y principios de mayo. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la temperatura del suelo alcanza esos 15 °C a finales de mayo, mientras que en la costa atlántica (Galicia, Asturias, País Vasco) conviene esperar hasta principios de junio, cuando el riesgo de heladas está prácticamente eliminado.
Riesgo de heladas y edad de la plántula
Nunca trasplantes antes de que haya pasado la última helada prevista; una sola noche de -2 °C puede dañar las raíces superficiales de la lavanda. En términos de tiempo, la plántula debe contar entre 4 y 6 semanas desde la germinación. Si la guardas más tiempo en la bandeja, las raíces se enredarán y el trasplante será más traumático.
Diferencias regionales
- Sur (Almería, Granada): trasplante a finales de marzo si el suelo ya supera los 13 °C y las noches no bajan de 8 °C.
- Centro (Segovia, Ávila): lo más seguro es finales de mayo; la lavanda tolera bien el ligero frío nocturno hasta 10 °C.
- Norte (A Coruña, Santander): programa el trasplante para inicio de junio, cuando la temperatura media nocturna ronda los 12 °C y la humedad del suelo es estable.
Preparación previa al trasplante
Endurecimiento (aclimatación)
El endurecimiento consiste en acostumbrar la planta al ambiente exterior. Durante 7‑10 días sacas la lavanda al jardín, empezando con 2 horas de exposición al sol suave y aumentando 1 hora cada día. Así evitas el shock térmico y la quemadura de hojas tras el trasplante.
Preparación del sustrato y maceta de destino
Para la lavanda, el sustrato ideal es una mezcla 70 % tierra de jardín ligera + 30 % arena gruesa o gravilla. Añade 1 kg de compost bien descompuesto por cada m² del bancal para aportar materia orgánica sin retener exceso de agua. Si optas por macetas, elige un recipiente de al menos 10 l con buen drenaje; la lavanda odia los suelos encharcados.
Riego previo
Regar la plántula 2‑3 horas antes del trasplante facilita la extracción del cepellón y reduce el estrés radicular. Usa un vaso de agua para humedecer el sustrato sin encharcar.
Técnica de trasplante paso a paso
- Prepara el hoyo: cava un hueco de 20 cm de profundidad y 15 cm de ancho. Si el suelo es muy compacto, afloja la zona con una pala de mano y mezcla una cucharada de arena para mejorar el drenaje.
- Riega la plántula nuevamente 2 horas antes para que el cepellón quede suelto.
- Extrae la lavanda: presiónala suavemente en la base de la maceta o bandeja hasta que el cepellón salga entero. Evita tirar del tallo; si la raíz se resiste, afloja los bordes con los dedos.
- Coloca la planta: sitúa el cepellón en el centro del hoyo dejando que la copa de la planta quede a nivel del suelo o ligeramente por encima. La lavanda tolera que la base quede un poco enterrada, lo que fomenta raíces secundarias.
- Rellena con la mezcla preparada, compactando ligeramente con la mano para eliminar bolsas de aire, pero sin apretar excesivamente.
- Riega abundantemente: entrega 2‑3 litros de agua por planta justo después de colocarla. El riego inicial asienta la tierra y ayuda a que las raíces establezcan contacto con el nuevo sustrato.
- Protege los primeros días: si el sol está fuerte, coloca una malla de sombreo ligera (30 % de bloqueo) durante los 3‑4 días iniciales y evita vientos fuertes con un pequeño drenaje de tela.
Cuidados post‑trasplante
Durante la primera semana, riega a diario con unos 200‑300 ml por planta, siempre que el suelo esté seco al tacto. A partir de la segunda semana, pasa a cada 2‑3 días según la temperatura; en los meses de mayo‑junio el riego será más frecuente que en julio‑agosto, cuando la lavanda tolera mejor la sequía. No apliques fertilizante durante las primeras 2‑3 semanas; deja que la planta establezca su sistema radicular. Verás que el trasplante ha sido exitoso cuando aparecen nuevas hojas verdes y la planta mantiene su aroma característico.
Errores comunes al trasplantar
- Trasplantar demasiado pronto: si la lavanda tiene menos de 4 hojas verdaderas o el suelo está bajo 12 °C, la planta sufrirá estrés y crecerá desgarbada.
- Esperar demasiado: cuando las raíces se enrollan alrededor del cepellón y aparecen en la superficie del semillero, el trasplante se vuelve traumático y la planta puede marchitarse.
- Olvidar el endurecimiento: pasar de interior a pleno sol de un día a otro provoca quemaduras en las hojas y puede deshidratar la planta.
- Daño al cepellón: tirar del tallo en vez de presionar la maceta daña la delicada red de raíces finas y reduce la capacidad de absorción de agua.
Conclusión
Trasplantar lavanda cuando presente 4‑5 hojas verdaderas, la altura sea de 10‑12 cm y el suelo supere los 15 °C (abril‑mayo en el sur, mayo‑junio en el interior y norte) garantiza un desarrollo vigoroso. Endurece la plántula, prepara un sustrato bien drenado y sigue la técnica paso a paso para minimizar el choque. Con los cuidados post‑trasplante adecuados, tu lavanda crecerá fuerte, aromática y lista para llenar de perfume tu jardín durante todo el verano.