Cómo trasplantar menta en tu huerto español
- 03 Nov, 2025
Si te preguntas cuándo trasplantar menta, la respuesta depende tanto de la propia planta como del clima de tu zona. La menta es una hierba perenne que se extiende rápidamente, pero para que mantenga su vigor y aroma es esencial mudar las plántulas al sitio definitivo en el momento justo. En este artículo te explico cuándo es el momento óptimo, qué señales observar y cómo hacerlo sin provocar estrés.
Cuándo trasplantar – timing óptimo
Señales visibles en la plántula
La menta muestra tres indicadores claros:
- Número de hojas verdaderas – Cuando tenga entre 4 y 6 hojas verdaderas (excluyendo los cotiledones).
- Altura – Una plántula de 8 a 12 cm de altura suele estar lista.
- Desarrollo radicular – Si al levantar suavemente la maceta aparecen raíces blancas asomando por los orificios de drenaje, es señal de que el cepellón necesita más espacio.
Además, la planta debe lucir color verde intenso y presentar un tallo robusto, sin manchas amarillentas ni puntas marchitas.
Época del año según la zona de España
| Zona | Meses recomendados | Temperatura del suelo |
|---|---|---|
| Mediterráneo (Levante, Cataluña, Baleares) | marzo‑abril | 15‑18 °C |
| Continental (Madrid, Castilla‑La Mancha) | abril‑mayo | 13‑16 °C |
| Atlántico (Galicia, Cantabria, País Vasco) | finales de abril‑principios de junio | 12‑15 °C |
| Canarias y costa de Málaga/Granada (subtropical) | febrero‑marzo | 16‑20 °C |
En todas las zonas, espera a que hayan pasado las últimas heladas y que las noches se mantengan por encima de 10 °C durante al menos una semana. La menta tolera ligeras bajas, pero un crujido súbito de helada puede dañar las raíces jóvenes.
Edad de la plántula
En condiciones normales, una semilla germinada tarda 3‑4 semanas en producir las hojas verdaderas necesarias. Por lo tanto, cuenta 4‑5 semanas desde la siembra para que la menta esté lista, siempre contrastando con los signos descritos anteriormente.
Diferencias regionales
En la meseta central, el suelo se enfría más rápido por la altitud, así que esconde la transmutación hasta mayo. En el sur (Murcia, Almería), la primavera llega antes y puedes mover la menta a finales de marzo. Los cultivos urbanos de balcones, donde el sustrato se calienta más, permiten un adelanto de una o dos semanas respecto al calendario agrícola.
Preparación previa al trasplante
Endurecimiento o aclimatación
El endurecimiento consiste en acostumbrar la menta al exterior antes de enterrarla. Durante 7‑10 días, coloca la maceta en un sitio protegido (sombra parcial) y ve alargando el tiempo al sol: 2 h el primer día, 4 h el segundo, y así sucesivamente hasta que la planta pase todo el día fuera. Esta práctica evita el shock térmico y reduce la quemadura de las hojas cuando la exposición sea total.
Preparación del sustrato y del sitio
- Sustrato: Mezcla tierra de jardín con 30 % de compost bien descompuesto y 10 % de perlita o arena gruesa para mejorar el drenaje. La menta prefiere suelos ligeramente alcalinos (pH 6.5‑7.5).
- Maceta de destino (si cultivas en contenedor): elige una de 15‑20 litros; la menta se extiende, pero su raíz principal no necesita mucho volumen.
- Bancal o maceta en el huerto: labra la zona a una profundidad de 20 cm, elimina piedras y incorpora 2‑3 kg de humus de lombriz por m². Riega ligeramente para asentar la tierra antes de la plantación.
Riego previo
Riega la plántula 2‑3 h antes del trasplante para que el cepellón se mantenga compacto y fácil de extraer. Un sustrato húmedo evita que las raíces se quiebren al sacarlas del contenedor.
Técnica de trasplante paso a paso
Materiales necesarios
- Pala pequeña o transplantador (≈ 10 cm de ancho)
- Regadera o manguera con boquilla fina
- Tijeras de podar limpias (para recortar raíces si fuera necesario)
- Tutor o espaldera (solo si la zona será muy ventosa)
Paso a paso
- Riega la plántula la mañana del trasplante, dejando que el sustrato se humedezca sin encharcarse.
- Haz el hoyo: cavar un hueco de 20 cm de profundidad y 15 cm de ancho. La menta se beneficia de un espacio amplio para que sus raíces se expandan rápidamente.
- Extrae la plántula: coloca la palma de la mano sobre la base del recipiente y, con un suave golpe contra la mesa, suelta el cepellón. Evita tirar del tallo; si la maceta es de plástico, presiona ligeramente los laterales para que la tierra salga en bloque.
- Desenreda ligeramente las raíces superficiales. Si observas una maraña densa, separa con los dedos sin romperlas; la menta tolera un ligero descompactado.
- Coloca la planta en el hoyo, enterrándola hasta la primera hoja verdadera. A diferencia del tomate, la menta no requiere enterrarse profundamente; sin embargo, dejar que el tallo quede 1 cm bajo la superficie ayuda a retener humedad.
- Rellena con tierra preparada, compactando suavemente con la mano para eliminar bolsas de aire. No aprietes demasiado para no compactar el sustrato.
- Riega abundantemente: entrega entre 3 y 4 litros de agua por planta, asegurándote de que el líquido se infiltre hasta la raíz. Un buen riego inicial asienta la tierra y reduce el choque de la trasplantación.
- Protege durante los primeros días: si el sol es intenso (más de 5 kW/m²), coloca una malla de sombra ligera (30 % de cubierta) durante las primeras 48 h. Un viento fuerte también puede desarraigar la planta recién puesta; un pequeño tutor de bambú o una pared baja ayuda a estabilizarla.
Particularidades de la menta
- Riego constante: la menta necesita suelo húmedo pero no encharcado. Mantén la capa superior ligeramente húmeda.
- Control de la invasividad: la menta tiende a extenderse mediante rizomas. Planta en macetas o dentro de un borde de piedra para limitar su expansión y evitar que invada el huerto.
- Fertilización temprana: evita abonos nitrogenados en la primera semana; la planta necesita concentrarse en establecer su sistema radicular.
Cuidados post‑trasplante
Durante la primera semana, riega a diario (aprox. 1 l por planta, ajustando según la lluvia). A partir de la segunda semana, pasa a riegos cada 2‑3 días, siempre que el sustrato de 2‑3 cm esté seco al tacto.
No apliques fertilizante durante las primeras 2‑3 semanas; la menta extraerá los nutrientes que tiene en sus hojas. A los 15‑20 días, puedes añadir un abono orgánico de liberación lenta (½ kg/10 m²) para estimular el crecimiento.
Observa señales de éxito: nuevas hojas que emergen en los bordes del tallo, color verde intenso y un aroma fresco. Si notas hojas amarillentas o marchitas, aumenta la frecuencia de riego y revisa que el sustrato no se haya compactado.
Errores comunes al trasplantar
- Trasplantar demasiado pronto: mover la menta cuando apenas tiene 2‑3 hojas verdaderas genera plantas débiles que tardan mucho en recuperar vigor.
- Esperar demasiado: si las raíces aparecen enrolladas en forma de pelotas en el fondo del semillero, la planta sufrirá “shock de trasplante” y crecerá más lenta.
- No endurecer la plántula: el salto directo del interior al exterior produce quemaduras solares y, en climas fríos, heladas inesperadas.
- Daño a las raíces al extraer la planta; tirar del tallo rompe finas raíces y reduce la capacidad de absorción de agua.
- Plantar a profundidad inadecuada: enterrar demasiado el tallo provoca pudrición, mientras que dejarlo muy superficial favorece la pérdida de humedad.
- Olvidar regar después del trasplante: la tierra seca impide que la planta establezca un buen contacto con el nuevo sustrato y aumenta el riesgo de marchitamiento.
Conclusión
Trasladar la menta al huerto en el momento correcto –cuando tenga 4‑6 hojas verdaderas, 8‑12 cm de altura y el suelo supere los 12 °C – asegura un desarrollo vigoroso y un aroma duradero. Sigue el proceso de endurecimiento, prepara un sustrato rico en materia orgánica y planta a la profundidad adecuada, regando generosamente al terminar. Evita los errores habituales y tu menta crecerá abundante, lista para usar en infusiones, platos y remedios caseros. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de esa frescura verde en tu cocina!