Cuándo trasplantar romero: timing y técnica perfecta
- 01 Nov, 2025
1. Introducción
El romero es una planta aromática que se adapta muy bien al clima mediterráneo, pero para que desarrolle todo su vigor necesita pasar del semillero o maceta pequeña al sitio definitivo del huerto. Un buen momento de trasplante evita que la planta sufra estrés y permite que sus raíces se expandan sin obstáculos.
En este artículo te explicaré cuándo trasplantar romero en función de las señales de la planta y del clima de tu zona, y te guiaré paso a paso para que el proceso sea sencillo y exitoso.
2. Cuándo trasplantar – timing óptimo
Señales de la planta
El romero está listo para el trasplante cuando muestra 4‑5 hojas verdaderas (después de los cotiledones) y alcanza una altura de 10‑12 cm. Observa también si el cepellón empieza a sobresalir por los agujeros de drenaje del recipiente; es una señal clara de que el sustrato está quedando corto. La planta debe lucir vigorizada, sin manchas amarillas ni tallos flexibles.
Edad y semanas desde la germinación
En la mayoría de los viveros, las plántulas de romero aparecen a los 21‑25 días después de la siembra. El momento óptimo para trasplantar se sitúa entre 4 y 6 semanas de vida, siempre que cumplan las señales descritas. Tras este plazo, las raíces se enroscan alrededor del macetero y el trasplante se vuelve más delicado.
Temperatura del suelo y riesgo de heladas
El romero tolera bien suelos ligeros y bien drenados, pero necesita que la temperatura del sustrato supere los 15 °C de forma constante. Asimismo, las heladas tardías pueden dañar las plántulas recién trasladadas. Por eso, revisa la previsión meteorológica: si se esperan temperaturas nocturnas bajo 5 °C, pospone el trasplante.
Calendario por zonas españolas
- Mediterráneo (Levante, Cataluña, Baleares, costa andaluza): el suelo suele alcanzar 15 °C a principios de abril; podrás trasplantar entre abril y mediados de mayo.
- Continental (Meseta central, Castilla‑La Mancha): el calentamiento llega un poco más tarde; el momento ideal es de mediados de mayo a principios de junio.
- Atlántico (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco): el clima es más húmedo y fresco; espera a que las noches se mantengan por encima de 12 °C, normalmente finales de junio.
Señal definitiva
Si combinás las hojas verdaderas, la altura y la temperatura del suelo con el calendario de tu zona, sabrás con certeza cuándo es el día perfecto para mover tu romero al espacio definitivo.
3. Preparación previa al trasplante
Endurecimiento (aclimatación)
Antes de sacarlo del semillero, el romero necesita acostumbrarse al exterior. Colócalo al aire libre 7‑10 días antes del trasplante, empezando con 2‑3 horas de exposición al sol suave del mediodía y aumentando gradualmente hasta que pase todo el día fuera. Este proceso reduce el shock térmico y evita que las hojas se quemen al primer rayo de sol intenso.
Preparación del suelo o maceta de destino
- Sustrato: utiliza una mezcla de tierra de jardín, arena gruesa y compost bien descompuesto en proporción 2:1:1. La arena garantiza el drenaje, esencial para el romero que sufre con el exceso de agua.
- Maceta: si decides plantar en contenedor, elige uno de 15‑20 litros con orificios en la base. Añade una capa de grava de 2 cm en el fondo antes del sustrato.
- Huerto: prepara el bancal cavando a 30 cm de profundidad, elimina malas hierbas y mezcla 3 kg de compost por cada m² de superficie. Asegúrate de que el pH esté entre 6,5 y 7,5.
Riego previo
Regar la plántula 2‑3 horas antes del trasplante facilita que el cepellón se suelte sin romper la masa radicular. Usa un vaso de agua para humedecer ligeramente la superficie del sustrato, sin encharcar.
4. Técnica de trasplante paso a paso
Materiales necesarios
- Pala pequeña o transplantador de mano
- Regadera o manguera con rociador fino
- Guantes de jardinería
- Tutor de madera o alambre (opcional, para sujeción posterior)
Paso 1 – Riego pre‑trasplante
Riega la plántula 2‑3 horas antes de sacarla del semillero. El sustrato húmedo se despega con mayor facilidad y las raíces se conservan intactas.
Paso 2 – Preparar el hoyo
Cava un hoyo de 20‑25 cm de profundidad y 15 cm de ancho. El romero se beneficia de una zona de raíces amplia; un hoyo demasiado estrecho obliga a que las raíces se compacten y reduzcan la absorción de agua.
Paso 3 – Extraer la plántula
Colócate con la mano dominante sobre el macetero, presiona suavemente la base del recipiente y, con la otra mano, desliza el cepellón. Evita tirar del tallo; si la raíz se rompe, la planta tardará más en establecerse.
Paso 4 – Colocar en el hoyo
Sitúa la plántula de forma que la cima del cepellón quede 2‑3 cm bajo la superficie del suelo. Si el sustrato del semillero es muy rico, puedes mezclar una parte con tierra del huerto para evitar un “sustrato demasiado fertilizado” que queme las raíces nuevas.
Paso 5 – Rellenar y compactar
Cubre el cepellón con la mezcla preparada, presionando ligeramente con los dedos para eliminar bolsas de aire. No compactes en exceso; la idea es que el suelo se asiente pero siga siendo poroso.
Paso 6 – Riego abundante
Riega generosamente con 2‑3 litros de agua por planta, lo suficiente para que el agua empiece a salir por los orificios de drenaje. Este riego asienta la tierra y reduce el estrés de trasplante.
Paso 7 – Protección inicial
Durante los primeros 3‑5 días, protege el romero del sol directo intenso, sobre todo si la zona tiene radiación alta. Puedes colocar una malla sombra o una pantalla de cartón ligera. También revisa que el viento no deshidrate la planta; un tutor ayuda a mantenerla erguida si el viento es fuerte.
5. Cuidados post‑trasplante
Después del trasplante, riega a diario durante la primera semana, ajustando la cantidad según la evaporación: en climas cálidos del Mediterráneo puede ser necesario 2 litros por día, mientras que en la zona atlántica basta con 1 litro. A partir de la segunda semana, reduce a cada 2‑3 días, siempre que la capa superficial del suelo esté seca al tacto.
Evita fertilizar durante las primeras 2‑3 semanas; el romero necesita tiempo para desarrollar su propio sistema radicular antes de absorber nutrientes adicionales. Cuando veas nuevas hojas de color verde intenso y la planta empiece a crecer de forma vertical, podrás iniciar una fertilización ligera con un compost líquido diluido al 10 % cada quince días.
6. Errores comunes al trasplantar
Trasplantar demasiado pronto: si la plántula tiene menos de 3 hojas verdaderas o el suelo aún está bajo 10 °C, la planta no soportará el cambio y mostrará hojas marchitas.
Esperar demasiado: cuando las raíces aparecen por los agujeros del semillero, ya están enrolladas y el trasplante se vuelve traumático; la planta tardará más en recuperarse.
No endurecer: saltarse el proceso de aclimatación genera shock térmico; el romero puede quemarse o quemarse las puntas.
Dañar las raíces: tirar del tallo o remover la tierra con movimientos bruscos rompe la delicada red radicular, provocando marchitez.
Profundidad incorrecta: plantar el cepellón demasiado profundo puede ahogar la base y favorecer enfermedades de la raíz; demasiado superficial deja la planta inestable y con raíces superficiales que se resecan rápido.
Olvidar regar después del trasplante: sin el riego abundante inicial, el sustrato no se asienta y las raíces se quedan en contacto con aire, lo que lleva al pudrido de la base.
7. Conclusión
Trasplantar romero cuando tenga 4‑5 hojas verdaderas, la temperatura del suelo supere los 15 °C y las heladas hayan desaparecido (abril en la costa mediterránea, mayo en la meseta y junio en el norte) es la clave del éxito. Endurece la planta, prepara un buen sustrato drenante y sigue la técnica paso a paso para minimizar el estrés. Con estos cuidados, tu romero crecerá fuerte, aromático y listo para darle sabor a tus platos durante todo el año.