Cómo regar berenjenas: Guía completa
- 14 Nov, 2025
Si te preguntas cuánto regar berenjenas, no estás solo. En muchas parcelas de la meseta central o en los huertos de la costa mediterránea, el riego equivocado es la principal causa de frutos pequeños y plantas débiles. En este artículo descubrirás la cantidad de agua exacta, la frecuencia adecuada y los trucos que te ayudarán a mantener tus berenjenas saludables en cualquier clima español.
1. Frecuencia y cantidad de riego
Plántulas (primeras 3‑4 semanas)
Durante la fase de plántula, el sustrato debe mantenerse uniformemente húmedo pero sin encharcar. Riega diariamente si la temperatura ronda los 20‑22 °C y el suelo es ligero (perlita‑tierra). Aplica 150‑200 ml por maceta de 12 cm o ½ litro por bandeja de 30 × 30 cm. Usa la prueba del dedo: si al introducirlo 2 cm sientes humedad, el riego está bien.
Crecimiento vegetativo (de la 5ª hoja al inicio de la floración)
Una vez que la planta tiene 4‑5 hojas verdaderas, la demanda de agua sube. En climas de Andalucía o Extremadura, donde las temperaturas de verano superan 30 °C, riega 2‑3 veces por semana, entregando 2‑3 litros por planta en cada sesión. En la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) con veranos más secos, aumenta a 3‑4 veces y 4 litros por planta.
Floración y fructificación (de la primera flor al final de la cosecha)
Durante la maduración del fruto la berenjena necesita un suministro constante para evitar que los frutos se encogen o se agrieten. En zonas costeras (Valencia, Murcia) riega todos los 2 días con 3‑4 litros al pie de cada planta, preferiblemente al amanecer. En áreas más húmedas del norte (León, Burgos) basta con una vez por semana con 2 litros, siempre que el suelo mantenga 5‑7 cm de humedad tras el riego.
Método de riego recomendado
- Riego por goteo: una manguera de 2 mm con emisores de 2 l/h permite suministrar la cantidad exacta sin mojar las hojas, evitando hongos.
- Manguera con difusor de distribución: si usas una manguera tradicional, coloca un difusor de 0,5 l por minuto y riega en intervalos cortos (5‑7 min).
- Regadera: en huertos urbanos, vierte el agua directamente sobre la base, evitando salpicar el follaje.
Tip práctico: coloca una piedra o teja en el centro del lecho para que el agua se distribuya en un arco y llegue a la zona radicular sin escurrir.
2. Variaciones climáticas y estacionales
Norte vs Sur
En el norte de España (Galicia, Asturias) los veranos son frescos y lluviosos. Allí el riego se reduce a una vez por semana y, si llueve más de 10 mm en 48 h, puedes suspenderlo. En el sur (Cádiz, Almería) la evaporación es mucho mayor; durante julio‑agosto el riego diurno puede requerir dos aplicaciones de 1 litro al día, una a primera hora y otra antes del atardecer, para que la planta absorba sin que el agua se evapore rápidamente.
Primavera y otoño
En la primavera (marzo‑mayo) las temperaturas oscilan entre 12‑20 °C; riega cada 3‑4 días con 1‑2 litros por planta. En el otoño (septiembre‑noviembre), cuando las temperaturas bajan a 15‑18 °C, basta con una vez cada 5‑6 días, siempre que el suelo no se seque totalmente.
Cultivo bajo cubierta
Si utilizas un invernadero en la meseta, la humedad interior suele ser alta. Instala un termómetro de suelo y riega sólo cuando la capa superior (2‑3 cm) esté seca; normalmente será cada 7‑10 días y con 2 litros por planta.
3. Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y ligeramente caídas, especialmente en la parte inferior.
- Frutos pequeños y con pérgolas que se abren antes de tiempo.
- Tallos rígidos que se doblan al tacto.
Exceso de agua
- Hojas amarillas en la base, indicando pudrición de raíces.
- Moho blanco en la superficie del sustrato (signo de sobrehumedad).
- Olores a humedad proveniente del cepellón.
Riego irregular
- Frutos agrietados, con grietas longitudinales que aparecen tras lluvias intensas seguidas de sequía.
- Crecimiento desordenado, con ramas que se alargan buscando humedad.
Advertencia: nunca mezcles el riego con fertilizante cuando el sustrato está seco; el exceso de sales provocará quemaduras en las raíces.
4. Consejos prácticos y errores comunes
- Riega siempre al pie de la planta. Un par de litros directamente sobre el follaje favorece la aparición de phytophthora y otros hongos.
- Mulching o acolchado: coloca una capa de paja, corteza o hojas secas de 5‑8 cm alrededor de la base. Reduce la evaporación y mantiene la humedad estable, disminuyendo la frecuencia de riego en hasta un 30 %.
- Cronómetros y temporizadores: en sistemas de goteo, programa 8‑10 min al amanecer y 5‑6 min al atardecer en verano. Evitarás regar en exceso y ahorrarás agua.
- Evita regar en plena jornada entre las 12‑16 h, cuando la evaporación supera el 80 % de lo aplicado.
- Control de pH: en suelos muy ácidos (pH < 5.5) las raíces absorben peor el agua. Añade cal agrícola (1 kg por cada 10 m²) antes del riego de primavera.
Error típico: pensar que “más agua = mejores frutos”. En la berenjena, el exceso favorece la proliferación de nematodos y la caída prematura del fruto.
5. Conclusión
Regar berenjenas con precisión es la clave para obtener cosechas abundantes y frutos de buen tamaño. En la fase de plántula riega diariamente con 150‑200 ml, en el crecimiento vegetativo ofrece 2‑4 litros cada 2‑3 días según la zona, y durante la floración mantén 3‑4 litros cada 2 días en climas cálidos o una vez por semana en el norte. Presta atención a los signos de falta o exceso de agua, usa goteo o mulch para ahorrar, y evita los errores comunes de riego en exceso. Con estos pasos, tus berenjenas crecerán fuertes, verdes y listas para una deliciosa cosecha.