Cuánto regar cerezo: Guía completa
- 23 Oct, 2025
Si te preguntas cuánto regar cerezo en tu huerto, no estás solo. En España el cerezo (Prunus avium) necesita un riego que se ajuste a la zona, al tipo de suelo y a la fase de desarrollo de la planta. Un riego insuficiente produce frutos pequeños y agrietados; un exceso ahoga las raíces y favorece la pudrición. A lo largo de este artículo descubrirás los números concretos, los horarios óptimos y los trucos que uso en mi huerto de Córdoba y en los valles de la Rioja para mantener los cerezos sanos y productivos.
Necesidades de riego del cerezo
Etapas y cantidades
| Etapa | Litros por árbol | Frecuencia típica |
|---|---|---|
| Plántula (primer año) | 8‑12 L | Cada 8‑10 días |
| Árbol joven (2‑5 años) | 12‑18 L | Cada 7‑9 días |
| Árbol adulto (≥5 años) | 15‑25 L | Cada 5‑7 días (verano), 7‑10 días (otoño) |
| Fructificación | 20‑30 L | Cada 4‑6 días en época de maduración |
En la práctica, lo que más importa es que el riego humedezca el suelo hasta unos 30 cm de profundidad. Si utilizas un medidor de humedad, ponlo a esa altura; el nivel debe estar húmedo pero sin encharcar. En suelos arenosos, que drenan rápido, incrementa el caudal en un 20 %; en arcillas pesadas, reduce la cantidad y añade un puñado de perlita para evitar el estancamiento.
Horario y método
El momento ideal para regar es entre las 6 h y las 9 h. A esas horas la evaporación es mínima y las hojas pueden secarse antes de que el sol las caliente. Evita regar por la tarde, pues el agua se queda sobre la superficie y favorece el mildiú y el Oídio.
El método más eficiente es goteo. Un tubo de ½ pulgada con emisores de 4 L/h permite entregar la cantidad exacta en 4‑6 minutos por emisora, evitando la salpicadura y el desperdicio. Si no dispones de goteo, usa una regadera de pico fino y vierte el agua al pie del tronco, girando la maceta para distribuirla uniformemente.
Influencia del clima
- Clima mediterráneo (Andalucía, Murcia): en julio‑agosto las temperaturas alcanzan 35‑40 °C; aumenta la frecuencia a cada 3‑4 días y la dosis a 30‑35 L por árbol.
- Clima continental (Madrid, Castilla‑La Mancha): la primavera es fresca (15‑20 °C) y la evaporación menor; con 5‑6 L cada 8‑10 días basta hasta que el árbol entra en floración.
- Clima atlántico (Galicia, Cantabria): la lluvia es abundante; en otoño puedes reducir el riego a una vez cada 10‑12 días, siempre que el suelo no esté encharcado.
Variaciones climáticas y estacionales
Invierno y latencia
Durante el descanso invernal (noviembre‑febrero) el cerezo reduce su actividad metabólica. En la zona pirenaica y sierra de Guadarrama, el suelo puede quedar por debajo de 5 °C; en esos casos el riego se suspende casi por completo. Si una helada tardía amenaza el árbol, una ligera cubierta de paja ayuda a conservar la humedad sin que el agua se congele.
Primavera temprana
A partir de marzo, cuando las temperaturas nocturnas superan los 10 °C, comienza la fase de crecimiento vegetativo. Aquí es crucial mantener la humedad constante para favorecer la expansión de las raíces. Aplica 12‑15 L cada 7 días, siempre que el pronóstico indique menos de 30 mm de lluvia semanal.
Verano intenso
En el sur, el sol de mediodía puede elevar la temperatura del sustrato a más de 45 °C. Usa una malla de sombra del 20 % durante las cuatro horas centrales del día y complementa el riego con mulching de 5‑10 cm de paja o astillas de madera. Esto reduce la evaporación hasta en 30 % y mantiene la zona radicular más fresca.
Otoño de cosecha
Cuando los cerezos empiezan a madurar (finales de agosto en la zona del Ebro), la demanda hídrica aumenta para evitar que los frutos se agrieten. Un riego profundo de 25‑30 L cada 4‑5 días ayuda a mantener la turgencia de la fruta y a mejorar su sabor.
Señales de problemas de riego
Deficiencia de agua
- Hojas jóvenes aparecen marchitas y de color verde pálido, con bordes secos.
- Los puntos de crecimiento (brotes laterales) se reducen drásticamente.
- Los frutos desarrollan grietas y caen prematuramente.
Si observas cualquiera de estos síntomas, verifica la humedad con el dedo a 20 cm de profundidad; si está seco, riega inmediatamente y aumenta la frecuencia.
Exceso de agua
- Amarillamiento generalizado, sobre todo en las hojas inferiores.
- Moho gris en la base del tronco y mal olor a tierra.
- Raíces podridas al destapar la zona de plantación (puedes notar un aspecto negro y blando).
En caso de exceso, deja que el suelo se seque al menos 48 h antes del próximo riego y mejora el drenaje añadiendo arena gruesa o grava al lecho.
Problemas mixtos
A veces aparecen follaje con manchas marrones y, al mismo tiempo, crecimiento lento. Esto suele deberse a riego irregular (alternar días secos con riegos abundantes). La solución es establecer una programación constante, preferiblemente con temporizador de goteo.
Consejos prácticos y errores comunes
- Instala un medidor de lluvia: si ha llovido más de 10 mm en 24 h, suspende el riego y evita el encharcamiento.
- Multiplica la cobertura vegetal: plantar una franja de trébol blanco bajo los cerezos reduce la competencia por agua y mejora la fertilidad del suelo.
- Evita regar con manguera directamente sobre el tronco; la humedad constante en la corteza favorece la entrada de hongos como el pseudomonas.
- No riegues en días de viento fuerte: el viento dispersa el agua y provoca una humedad desigual.
- Revisa las emisoras de goteo cada mes; los filtros pueden obstruirse con sedimentos y reducir el caudal.
Conclusión
Regar un cerezo no es una ciencia exacta, pero con los números claros —15‑25 L por árbol, cada 5‑7 días en verano y 7‑10 días en otoño— y con la atención a la climatología local, podrás evitar los principales problemas de exceso o falta de agua. Usa goteo, riega por la mañana y adapta la frecuencia a la zona (mediterráneo, continental o atlántico). Así tendrás cerezos vigorosos, frutos jugosos y una producción constante año tras año. ¡Manos a la regadera y a disfrutar de la cosecha!