Cómo regar coles del huerto
- 05 Nov, 2025
Si tienes coles en tu huerto, sabrás que el riego es la clave que separa una cosecha abundante de una hoja marchita. Un exceso de agua provoca pudrición de raíces, mientras que una falta de humedad hace que los paquetes se vuelvan duros y amarillos. Conocer cuánto regar coles, en qué momentos y cómo adaptar el riego a tu zona, te permitirá obtener hojas crujientes y verdes todo el año sin malgastar ni una gota.
En el clima español, la variación térmica entre norte y sur es enorme, por lo que el plan de riego debe ajustarse a la región y a la época. En esta guía encontrarás la frecuencia exacta, la cantidad de litros por planta y el método más eficaz para que tus coles crezcan fuertes y sin problemas.
Frecuencia y Cantidad de Riego
A) Frecuencia según Etapa de Crecimiento
Durante las plántulas (las primeras 2‑3 semanas después de la germinación) el sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo sin llegar a encharcar. En esta fase se riega diario en la mañana, aplicando unos 200‑250 ml por bandeja o maceta pequeña, lo que equivale a 1 litro cada 5 plantas. Esta rutina evita que las raíces jóvenes se sequen y favorece un buen desarrollo de la corona.
Una vez que trasplantas las plántulas al terreno definitivo (primeras 7‑10 días), la frecuencia aumenta a cada 2 días durante la primera semana. Cada riego debe cubrir 2‑3 litros por planta, asegurando que el agua penetre 15‑20 cm de profundidad. Este “pulso” ayuda a que el sistema radicular se asiente y se conecte con la capa fértil del suelo.
En la fase de crecimiento vegetativo (del 4.º al 8.º mes) las coles requieren riegos 2‑3 veces por semana, dependiendo de la temperatura. En primavera, cuando las máximas rondan los 15‑20 °C, basta con 3‑4 litros por planta en cada sesión. Si la temperatura supera los 22 °C, incrementa a 5 litros y pasa a cada 2‑3 días.
Durante la cosecha, que suele iniciarse a los 90‑120 días según la variedad, la frecuencia cambia de nuevo. En la última fase de engorde de la cabeza, el agua debe ser más constante pero sin encharcar: cada 3‑4 días con 3‑4 litros por planta, manteniendo la humedad del sustrato alrededor del 60 % de su capacidad. En climas cálidos, duplica la frecuencia a cada 2‑3 días para evitar que las hojas se resequen y los paquetes se agrieten.
B) Cantidad de Agua
Una col adulta plantada en suelo abierto necesita 4‑6 litros de agua por riego. Si la planta está en maceta de 30‑40 L, la cantidad se reduce a 2‑3 litros para evitar que el sustrato retenga exceso y ahogue las raíces. La regla práctica es aplicar agua hasta que el suelo se humedezca 20‑25 cm de profundidad, lo que garantiza que la zona radicular reciba el aporte necesario.
Con un sistema de riego por goteo (caudal típico 2 L h⁻¹ por gotero), programa 10‑15 minutos por planta: eso entrega entre 3‑4 litros y permite que el agua se distribuya uniformemente alrededor de la base. Si utilizas una regadera, reparte el volumen en 2‑3 tandas, dejando que el sustrato absorba entre cada aplicación; de este modo evitas escurrimientos superficiales y fomentas una absorción profunda.
C) Método de Riego
El riego por goteo es, sin duda, la mejor opción para las coles: mantiene la hoja libre de humedad, reduce la aparición de pulguilla y ahorra agua al dirigirla justo a la zona radicular. Coloca 1‑2 goteros por planta, a una distancia de 10‑15 cm del tallo, y regula el caudal según la etapa (más tiempo en la fase de frutos, menos en la vegetativa).
Si prefieres regadera o manguera, dirige el chorro al pie de la planta, evitando que el agua caiga sobre las hojas. La aspersión sólo es adecuada para huertos muy extensos y con cubierta vegetal que proteja el follaje; de lo contrario favorece la proliferación de hongos como el mildiu.
Ajustes según Clima y Época
A) Variaciones Estacionales
En primavera (marzo‑mayo) el clima es templado y la lluvia empieza a arrimar; riega las coles 2‑3 veces por semana con 3‑4 litros por planta. En verano (junio‑agosto), con temperaturas que superan los 30 °C en el interior y el sur, la frecuencia sube a diaria o, en olas de calor (> 35 °C), a dos veces al día (mañana y tarde), manteniendo siempre el volumen de 4‑5 litros por sesión.
En otoño (septiembre‑noviembre) los días se vuelven más frescos; reduce el riego a cada 4‑5 días con 2‑3 litros, vigilando que el suelo no se seque por completo antes de la próxima lluvia. En invierno la mayoría de las coles dejan de crecer; salvo en invernaderos de la zona subtropical (Canarias, Almería), basta con una vez a la semana o incluso suspender el riego si el suelo está húmedo.
B) Diferencias Regionales en España
En el norte húmedo (Galicia, Asturias), la lluvia es frecuente; solo necesitas 1‑2 riegos semanales en primavera y cada 3‑4 días en verano. En la zona mediterránea (Cataluña, Valencia), la frecuencia es media‑alta: cada 2‑3 días en primavera y diaria en verano. En el sur seco (Murcia, Almería), la regla es diaria desde mayo hasta septiembre, con 5‑6 litros por planta en plena estepa. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha), la temperatura oscila mucho; riega cada 2‑3 días en primavera, sube a diaria en los meses de julio‑agosto, y vuelve a cada 4‑5 días al inicio del otoño.
C) Ajuste por Lluvias
Después de una lluvia abundante (más de 15 mm en 24 h), suspende el riego durante 2‑4 días y comprueba la humedad a 10 cm de profundidad antes de volver a regar. Si el suelo está encharcado, reduce la frecuencia a una vez cada 7‑10 días y mejora el drenaje añadiendo perlíta o arena gruesa al crisol.
Cómo Comprobar la Humedad del Suelo
El método más rápido es la prueba del dedo: introduce el dedo índice 5‑7 cm en la tierra justo al pie de la col. Si sientes seco o solo un leve toque de tierra, es momento de regar. Si la tierra está húmeda y compacta, espera al menos 1‑2 días antes de volver a aplicar agua.
En macetas, levanta la bandeja: una maceta pesada indica que el sustrato está bien hidratado, mientras que una ligera revela déficit. Un humidímetro barato (5‑10 €) es útil si manejas varios cultivos; inserta la sonda a 10 cm y riega cuando el indicador marque menos de 3 / 10 en la escala de humedad.
Señales de Problemas de Riego
A) Falta de Agua
- Hojas caídas y flácidas, especialmente en la zona inferior, al atardecer.
- Bordes de las hojas de color marrón y crujiente.
- Flores que se marchitan antes de poder polinizarse.
- Frutos agrietados: la alternancia entre sequía y riegos abundantes rompe la piel del paquete.
Solución: aumenta la frecuencia a cada 2‑3 días y asegura que el agua llegue al menos 20 cm de profundidad. Coloca mulching (paja o hojas secas) alrededor de la base para reducir la evaporación y mantener una humedad constante.
B) Exceso de Agua
- Hojas amarillas, sobre todo las más viejas, con venas verdes y márgenes pálidos.
- Marchitamiento pese a la humedad del suelo: las raíces están podridas y no pueden absorber nutrientes.
- Olor a humedad y aparición de moho gris o hongos en la superficie del sustrato.
- Tallos blandos que se doblan con facilidad.
Solución: suspende el riego durante 4‑7 días, mejora el drenaje añadiendo arena o grava al lecho, y si es posible eleva el bancal unos 10 cm. En macetas, sustituye la mezcla por una más aerada (50 % tierra de huerto, 30 % perlita, 20 % compost).
Consejos Prácticos
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✅ Riega temprano por la mañana (entre 6 h y 9 h) para que la planta absorba antes de que el sol la evapore.
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✅ Mulching con paja o corteza reduce la evaporación hasta en un 50 %, disminuyendo la frecuencia de riego.
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✅ Riego lento y profundo (goteo o riego por inmersión) es mucho más eficaz que regar rápidamente por encima del follaje.
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✅ Instala un temporizador en el sistema de goteo (desde 15 €) para garantizar la constancia sin esfuerzo.
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✅ Agua a temperatura ambiente: evita el choque térmico en raíces jóvenes mediante agua templada, no directamente del grifo frío.
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❌ No riegues al mediodía: el agua se evapora al instante y la planta sufre estrés térmico.
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❌ Evita regar en exceso con “riegos cortos y frecuentes”; provocas raíces superficiales y mayor vulnerabilidad a enfermedades.
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❌ No mojes el follaje: favorece la aparición de mildiu y oidio, sobre todo en climas húmedos del norte.
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❌ No ignores el clima: adaptar la frecuencia a la lluvia y la temperatura es esencial para evitar tanto déficit como exceso.
Conclusión
Regar coles de forma correcta implica aplicar 4‑6 litros por planta cada 2‑3 días en primavera‑otoño, y pasar a diario en verano, siempre ajustando según la zona (más agua en el sur, menos en el norte). La clave está en la constancia y en controlar la humedad del suelo antes de cada riego. Observa las hojas, siente la tierra y adapta el calendario a tu clima local: con esos simples pasos tendrás coles crujientes, sin raíces húmedas y sin frutos agrietados.