Cómo regar menta: guía completa
- 19 Nov, 2025
Si estás cultivando menta en maceta o en el huerto, seguro que alguna vez te has preguntado cuánto regar menta para que mantenga su aroma y vigor. La menta es una hierba perenne que ama la humedad, pero también detesta el encharcamiento. En este artículo te explico, paso a paso, la cantidad exacta de agua, la frecuencia adecuada y los trucos que he probado en Galicia, Andalucía y en muchos otros rincones de España. Así podrás evitar hojas marchitas o raíces podridas y disfrutar de un follaje denso todo el año.
Frecuencia y cantidad de riego
Etapas de crecimiento
| Etapa | Litros por planta / día | Frecuencia típica |
|---|---|---|
| Plántulas (0‑4 sem) | 0,5 – 1 L | Cada 24 h en primavera |
| Planta adulta (después de 4 sem) | 1‑2 L | Cada 2 – 3 días en verano, 4 – 5 días en otoño |
| Periodo de reposo (invierno) | < 0,5 L | Sólo cuando el suelo está seco al tacto |
En climas cálidos del sur, como la zona de Málaga o Almería, la demanda de agua sube un 30 % en los meses de julio‑agosto. En cambio, en regiones húmedas del norte, como Asturias, basta con la mitad de esa cantidad porque la lluvia aporta buena parte de la humedad.
Cuántos litros realmente necesita
La menta tiene un sistema radicular superficial pero denso. Si la riegas con una manguera a presión, la mayoría del agua se escurre sin penetrar. Lo más efectivo es riego por goteo o macetas con vasija: coloca la maceta dentro de un recipiente amplio, llénalo con 2‑3 L de agua y deja que la tierra absorba por capilaridad durante 30 min. Este método aporta la cantidad justa al sustrato sin encharcar la superficie.
Para macetas de 20 cm de diámetro, un buen punto de partida es 1 L cada dos días en primavera y 1,5 L en los picos de verano. Si la maceta es más grande (30 cm), aumenta a 2 L con la misma periodicidad. No olvides que la menta en interior necesita menos agua que la que está bajo el sol directo, porque el ambiente es menos evaporativo.
Prueba de humedad: el método del dedo
Antes de abrir el grifo, inserta el dedo 5 cm en la tierra. Si sientes humedad a esa profundidad, espera otro día antes de regar. Si está seca, es momento de darle agua. Otra opción es pesar la maceta: una maceta bien regada pesa aproximadamente 1 kg más que una seca. Con la práctica, reconocerás el peso ideal en pocos intentos.
Riego en superficie vs riego al pie
Evita mimar la menta con rociados sobre las hojas. La humedad en el follaje favorece el desarrollo de mildiu y óspora de oídio, que aparecen como manchas blancas en la parte superior. Riega siempre al pie de la planta, creando un canal estrecho que dirija el agua hacia el sustrato. Si utilizas una regadera, inclina el chorro y deja que el agua caiga suavemente en la base.
Variaciones climáticas y estacionales
Norte húmedo (Galicia, Cantabria)
En estas comunidades, las horas de sol rondan las 6‑7 h diarias en primavera y pueden bajar a 4‑5 h en otoño. La lluvia promedio supera los 800 mm al año, por lo que la menta suele necesitar riego solo cuando el suelo está seco durante más de 48 h. Un riego de 0,5 L cada 4‑5 días suele ser suficiente. Si la planta está bajo una cubierta de sombra parcial, reduce la cantidad en un 20 %.
Sur seco (Andalucía, Murcia)
En la zona mediterránea, las temperaturas pueden alcanzar los 38 °C en julio. El sol directo que recibe la menta en una terraza sur-orientada supera las 8 h diarias. Aquí la regla general es 1,5 L cada 24 h durante el pico de verano, y 1 L cada 48 h en primavera y otoño. En los meses de noviembre‑febrero, cuando las temperaturas bajan a 12‑15 °C, basta con riegar solo cuando la capa superior esté seca (aprox. cada 5‑6 días).
Cultivo interior
Si cultivas menta dentro de casa, la falta de luz solar directa hace que la evaporación sea mínima. En este caso, riega una vez a la semana con 0,5 L en macetas de 20 cm, siempre comprobando la humedad con el método del dedo. Un humidificador en la habitación ayuda a mantener el follaje verde y evita que las hojas se vuelvan crujientes.
Uso de lámparas LED en invierno
En el norte, cuando la luz natural escasea, una lámpara LED de cultivo con 400 µmol·m⁻²·s⁻¹ colocada a 30 cm de la menta permite reducir la frecuencia de riego, pues la planta utiliza menos agua al tener menor transpiración. Mantén el fotoperiodo en 12 h diarias para simular la primavera y evita el exceso de calor que pueda secar el sustrato rápidamente.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y bordes secos.
- Crecimiento detenido: la menta deja de extender sus tallos y nuevas hojas aparecen pequeñas y pálidas.
- Aromas débiles: la menta pierde su carácter picante cuando está deshidratada.
Exceso de agua
- Hojas amarillentas en la base, muy comunes en macetas sin buen drenaje.
- Raíces blandas y negras al desenterrar la planta: signo de pudrición.
- Moho gris o capa algácea en la superficie del sustrato, indicativo de encharcamiento prolongado.
Solución rápida
Si detectas exceso, deja que la maceta drene 15‑20 minutos y coloca la planta en un sitio más ventilado. Si la falta es evidente, riega con agua a temperatura ambiente y aumenta la frecuencia en 1‑2 días hasta que la hoja recupere su turgencia.
Consejos prácticos y errores comunes
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Mulching con paja. Coloca una capa de 2‑3 cm de paja orgánica alrededor de la base de la menta. Retendrá la humedad, reducirá la evaporación y evitará que el suelo se compacte. Además, la paja se descompone y enriquece el sustrato con materia orgánica.
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No plantes en recipientes sin drenaje. Un agujero de 1 cm en la base es imprescindible; si tu maceta no tiene, perfora los laterales también para evitar que el agua se quede estancada.
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Riego en la noche. Evita regar a última hora, porque la humedad nocturna favorece el mildiu. La mejor franja horaria es entre 06:00 y 09:00, cuando la evaporación es moderada y la planta aprovecha el calor matutino.
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Errores de dosificación. Un error típico es doblar la cantidad porque se piensa que “más es mejor”. Recuerda que la menta necesita un buen drenaje y que el exceso solo provoca pudrición.
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Uso de agua dura. El agua muy caliza puede acumular sales en la tierra y quemar las raíces. Si el agua de tu grifo es muy dura, déjala reposar 24 h antes de usarla o utiliza agua filtrada.
Conclusión
Regar menta de forma correcta es cuestión de equilibrio: entre 1 y 2 L por planta según la etapa, con una frecuencia que varía de diaria en verano a cada 4‑5 días en climas húmedos. Ajusta siempre al clima de tu zona, comprueba la humedad con el dedo y protege el sustrato con buen drenaje y mulching. Siguiendo estos pasos tendrás una menta vigorosa, aromática y lista para tus infusiones, guarniciones y remedios caseros durante todo el año. ¡Manos a la regadera y a disfrutar de tu cosecha verde!