Cómo regar naranjo: Guía completa
- 06 Nov, 2025
Si te preguntas cuánto regar naranjo en tu huerto, no estás solo. En la mayoría de los patios españoles, el naranjo sufre tanto por la falta de agua en verano como por el exceso en épocas de lluvia. Un riego bien cronometrado evita que la fruta sea pequeña y aguada, y protege al árbol de enfermedades como la pudrición de raíces. A lo largo de este artículo te diré exactamente cuántos litros aplicar, cada cuántos días, y qué trucos locales hacen la diferencia en Murcia, Madrid o Canarias.
Frecuencia y cantidad de riego
Etapa de plántula (primeros 2‑3 años)
Los naranjos jóvenes requieren 40‑60 L por árbol a la semana. Lo ideal es repartir esa cantidad en dos riegos: uno a principios de semana y otro a mitad. Usa una manguera con goteo o una regadera de gran salida para que el agua llegue al 15‑20 cm de profundidad. Si el suelo está compacto, haz una pequeña zanja de 30 cm antes de regar; así el agua se infiltra mejor y no se forma charco.
Árbol adulto (más de 3 años)
Un naranjo en plena producción necesita entre 100‑150 L por semana. En climas cálidos del Mediterráneo (Valencia, Alicante) lo recomendable es dividir la cuota en tres riegos: lunes, miércoles y viernes, cada uno de 30‑45 L. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la evaporación es mayor y el suelo tiende a resecarse más rápido; allí conviene aumentar a 150‑180 L semanales, manteniendo los tres riegos.
Temporada y variaciones horarias
- Primavera y otoño: el árbol entra en fase de crecimiento vegetativo y necesita una vez por semana la cuota completa, siempre que las precipitaciones mensuales no superen los 50 mm.
- Verano (junio‑agosto): el calor puede superar los 35 °C, por lo que se vuelve esencial el riego matutino entre 06:00‑08:00 h. Regar al amanecer reduce la evaporación y permite que la planta absorba antes de que el sol la agote.
- Invierno (diciembre‑febrero): en zonas como Canarias o la costa de Málaga, donde las lluvias son escasas, basta con una única aplicación mensual de 80‑100 L, siempre que la temperatura nocturna no baje de 5 °C. En el norte (Galicia, Asturias) el invierno es lluvioso y, en la mayoría de los casos, no es necesario regar.
Métodos de riego recomendados
- Goteo subterráneo: permite aplicar 2‑3 L/h directamente a la zona radicular, evitando que el agua moje el follaje y disminuya el riesgo de pudrición de la base.
- Microaspersores de bajo caudal: útiles en huertos con varios árboles, ya que cubren 5‑8 m² por unidad.
- Regadera con boquilla “soaker”: perfecta para huertos urbanos y macetas gigantes, cuando no se dispone de instalación permanente.
Recuerda no regar las hojas; la humedad sobre la superficie favorece el oídio y la sarna del cítrico.
Variaciones climáticas y estacionales
Norte vs Sur de España
En el norte peninsular (Cantabria, País Vasco) la luz solar es menos intensa y la humedad relativa más alta. Allí el naranjo necesita menos agua: basta con 80‑100 L semanales en plena primavera, y a veces la lluvia natural cubre la mayor parte del requerimiento.
En el sur (Almería, Murcia) el suelo es más arenoso y la evaporación es fuerte. La regla de 150 L cada 3‑4 días se vuelve la norma para evitar que el árbol sufra estrés hídrico. Un buen acolchado de paja o corteza de pino ayuda a mantener la humedad y a reducir la frecuencia de riego en estas áreas.
Altitud y microclimas
En zonas de alta montaña (Sierra Nevada) donde el naranjo se cultiva en terrazas, el viento despeja la capa superficial rápidamente. Los árboles allí pueden requerir riegos más profundos (hasta 25 cm de infiltración) pero menos frecuentes: una vez cada 10‑12 días durante el verano.
En las islas Canarias, especialmente en Tenerife, el clima subtropical permite usar riego por goteo con una carga mensual de 120 L, pero siempre vigilando la humedad del sustrato porque el suelo volcánico retiene agua de forma irregular.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas inferiores amarillentas y con bordes resecos.
- Frutos pequeños, con piel fina y sin dulzura.
- Ramas que se doblan bajo su propio peso, señal de que la madera está poco hidratada.
Exceso de agua
- Manchas negras en la base del tronco, típicas de pudrición de raíces.
- Hojas con manchas acuosas y corteza que se desprende con facilidad.
- Crecimiento de musgo o algas verdes en la superficie del suelo, indicativo de humedad persistente.
Qué hacer
- Si observas amarilleo, aumenta la frecuencia en 2‑3 días y verifica que el agua llegue a 20 cm de profundidad.
- Si aparecen manchas negras, reduce el riego en un 50 % y mejora el drenaje incorporando perlita o arena gruesa al sustrato.
Consejos prácticos y errores comunes
- Mide la humedad con el “poco”: introduce un tornillo de madera a 15 cm de profundidad; si sale seco, es momento de regar.
- Instala un mulch de 10‑15 cm alrededor del naranjo. Evita colocar el material directamente contra el tronco para prevenir la pudrición.
- Programa el riego con un temporizador; así garantizas que la cantidad sea constante y no te olvidas los días de mucho trabajo.
Errores que debes evitar
- Regar con agua helada en invierno: el choque térmico daña las raíces. Usa agua a temperatura ambiente.
- Rociar el follaje en la hora de más calor (mediodía): favorece la aparición de hongos y acelera la evaporación.
- Confundir lluvia con riego: controla el pluviómetro; si ha llovido más de 30 mm en la última semana, suspende el riego.
Conclusión
El secreto para un naranjo vigoroso está en ajustar la cantidad y la frecuencia de riego a la zona, la estación y la edad del árbol. En el Mediterráneo aplica 150 L cada 3‑4 días en verano; en la meseta aumenta a 180 L semanales, y en el norte con lluvias regulares basta con una vez por semana o menos. Observa siempre las señales de la planta y utiliza goteo y acolchado para maximizar la eficiencia. Con estos pasos, tu naranjo producirá frutos jugosos, aromáticos y sin problemas de enfermedad. ¡Manos a la regadera y a cosechar!