Cuánto regar patatas: guía completa

Cuánto regar patatas: guía completa

Si te preguntas cuánto regar patatas, estás en el punto correcto. En España, el cultivo de la patata se extiende desde los campos lluviosos de Galicia hasta los valles secos de Castilla‑La Mancha, y cada zona necesita un manejo del agua distinto. Un riego inadecuado puede producir tubérculos arrugados, podredumbre o, por el contrario, una planta débil que no llega a madurar. En este artículo, descubrirás los litros exactos, la frecuencia ideal y los trucos ecológicos que puedes aplicar hoy mismo en tu huerto, sea cual sea la región.


Frecuencia y cantidad de riego para patatas

Etapa de germinación y plántulas (0‑4 semanas)

Durante las primeras dos semanas, la semilla (o el tubérculo sembrado) necesita humedad constante pero no encharcada. Riega con una manguera fina o un regador, aplicando aproximadamente 2‑3 litros por planta cada día si la temperatura supera los 15 °C. En climas más frescos, como la norte de España, basta con 1‑2 litros cada 48 h. Comprueba la superficie del sustrato: si está húmeda al tacto, aún no riegues.

Crecimiento vegetativo (4‑12 semanas)

Una vez que las hojas emergen y el tallo se alarga, la planta necesita más agua para desarrollar el sistema radicular. En la meseta central (Madrid, Castilla‑León) la regla general es 5‑7 litros por planta cada 2‑3 días. En zonas mediterráneas, donde el suelo tiende a ser más arenoso, eleva la cantidad a 8‑10 litros cada 2 días. El método de riego por goteo es ideal: coloca el tubo a 30 cm del tallo y programa 10‑12 minutos por tramo, logrando una distribución uniforme.

Formación de tubérculos (12‑20 semanas)

Cuando la planta comienza a engordar y aparecen los primeros tubérculos bajo tierra, el agua se vuelve crucial para evitar pintas de secado. En el norte de España (Cantabria, Asturias) mantén 6‑8 litros por planta cada 3 días. En el sur (Andalucía, Valencia), donde el calor puede superar los 30 °C en julio, ofrece 10‑12 litros cada 2 días, preferiblemente en la madrugada para minimizar la evaporación.

Maduración y cosecha (últimas 2‑3 semanas)

A medida que las hojas empiezan a amarillear, es momento de reducir el riego para que la piel de los tubérculos se endurezca y facilite la cosecha. Aplica solo 3‑4 litros por planta una vez a la semana y evita cualquier exceso que provoque podredumbre en la zona de la corona.

Dato práctico: si utilizas una bomba de riego con medidor de caudal, podrás registrar litros exactos y ajustar fácilmente según la lluvia natural que haya caído en la semana.


Variaciones climáticas y estacionales

Norte húmedo vs Sur seco

En la franja atlántica (Galicia, País Vasco), las lluvias primaverales pueden cubrir hasta 150 mm en un mes. En esos casos, basta con riegar solo cuando el suelo esté seco a 5 cm de profundidad, lo que suele ser una vez cada 5‑7 días.

En contraste, en la meseta interior y en la Costa del Sol, la pluviometría ronda los 30‑40 mm al mes en verano. Allí, la regla de los 8‑10 litros cada 2 días sigue siendo la referencia, pero debes acompañarla de acolchado de paja o plástico negro para reducir la evaporación.

Invierno y primavera temprana

Durante el invierno, la mayoría de las regiones españolas experimentan temperaturas entre 5‑10 °C. El riego se reduce drásticamente: 1‑2 litros por planta cada 7‑10 días, siempre que el suelo no se congele. En la primavera (marzo‑abril), cuando las heladas todavía pueden aparecer en la meseta, riega en la mañana y mantén la cantidad estable para evitar choques térmicos.

Cultivo bajo cubierta (invernadero)

Si trabajas en un invernadero para adelantar la cosecha, el control de la humedad es esencial. Instala paneles de ventilación y mantén la temperatura entre 15‑18 °C. El riego por goteo regulado a 4 l/h durante 15 minutos por m² suele ser suficiente, ajustando según la humedad relativa interna (ideal 65‑70 %).


Señales de problemas de riego

Falta de agua

  • Hojas marchitas y crujientes, especialmente en la punta de los tallos.
  • Tuberías pequeñas y arrugadas al desenterrar: los tubérculos se forman pero quedan “cortos”.
  • Frutos con escamas secas (pintas de desecación) aparecen en la zona del cuello de la planta.

Exceso de agua

  • Hojas amarillentas en la base, con manchas marrones que se extienden rápidamente.
  • Pudrición de la corona: una zona blanda y húmeda justo bajo el tallo, que desprende un olor a humedad.
  • Presencia de hongos como Phytophthora o Pythium, visibles como filamentos blancos en la superficie del suelo.

Problemas mixtos (riego irregular)

Si alternas días sin regar y luego riegas abundante, las patatas pueden agrietarse al expandirse rápidamente. Mantén la regularidad y controla la humedad del sustrato con un medidor o la técnica del dedo a 5 cm.


Consejos prácticos y errores comunes

  1. Riega siempre al pie de la planta. Evita mojar las hojas: la humedad foliar favorece el mildiou. Usa una manguera de goteo o una regadera con pico largo.
  2. Aplica acolchado (paja, hojas secas o heno) de 5‑10 cm de espesor. El mulching retiene la humedad, reduce la evaporación y suprime malas hierbas que compiten por el agua.
  3. Utiliza temporizadores. Programa el riego en la madrugada (5‑7 h) o al amanecer para que el suelo absorba antes del pico de calor.
  4. No riegues en suelos colapsados. Si el terreno está compactado, la infiltración será lenta y acabarás con charcos superficiales. Afloja con una horquilla cada mes.
  5. Error típico: confiar sólo en la cantidad de lluvia registrada en la estación meteorológica. Cada huerto tiene microclimas; verifica la humedad del suelo antes de decidirte a saltarte el riego.

Conclusión

Regar patatas de forma adecuada significa adaptar la cantidad y la frecuencia a la zona (norte húmedo o sur seco), a la etapa de la planta y a la estación del año. Como regla práctica, empieza con 2‑3 litros por planta cada día en plántulas, pasa a 5‑10 litros cada 2‑3 días en crecimiento y forma de tubérculos, y reduce a 3‑4 litros por semana cuando la cosecha está cerca. Usa goteo, acolchado y temporizadores para evitar los errores más habituales y vigila siempre los signos de exceso o falta de agua. Con estos pasos, tus patatas crecerán sanas, sin podredumbre y con la calidad que exige el mercado español. ¡A regar y a cosechar con confianza!