Cuánto regar perejil: Guía completa

Cuánto regar perejil: Guía completa

Si te preguntas cuánto regar perejil, estás en el lugar correcto. El perejil es una de las hierbas más habituales en la cocina española, pero su éxito depende de que la riegues con la frecuencia y la cantidad adecuadas a cada época del año y a la zona donde lo cultivas. Un riego insuficiente produce hojas arrugadas y sabor apagado; el exceso, por el contrario, favorece la pudrición de raíces y la aparición de hongos. A lo largo de este artículo te explico, paso a paso, cómo mantener tu perejil hidratado y vigoroso, con datos concretos para cada fase de crecimiento y para las principales regiones climáticas de España.

Frecuencia y cantidad de riego

Plántulas (primeras 3‑4 semanas)

  • Riego diario durante los primeros diez días: aplica 150‑200 ml por maceta de 10 cm de diámetro, siempre al pie de la planta.
  • Después, pasa a cada 2 días con 250 ml si la temperatura está entre 12 °C y 18 °C. En zonas más cálidas, como la zona de Málaga, incrementa a 300 ml cada 2 días.

Plantas adultas en maceta (20‑30 cm)

  • En primavera y otoño, riega 2‑3 veces por semana con 500‑600 ml por maceta. El suelo debe quedar húmedo a 5 cm de profundidad; si la capa superior está seca, es momento de regar.
  • En verano, cuando las temperaturas superan los 28 °C, aumenta la frecuencia a 4‑5 veces semanales y la cantidad a 700‑800 ml. En regiones muy secas como Almería, es recomendable colocar la maceta sobre una bandeja con agua para crear un microclima que reduzca la evaporación.

Cultivo en terreno (filas de 30 cm de separación)

  • En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha), la regla práctica es 15 l por m² cada 4‑5 días durante la primavera.
  • En Galicia o Asturias, donde la humedad ambiental es alta, basta con 10 l por m² cada 6‑7 días.
  • En la costa mediterránea (Valencia, Murcia), la necesidad sube a 20 l por m² cada 3‑4 días en pleno verano.

Tip técnico: utiliza un regador con boquilla fina o un sistema de goteo de 2‑3 l/h; así evitas que el agua caiga sobre las hojas, lo que podría propiciar manchas de hongos.

Variaciones climáticas y estacionales

Norte (gallego‑asturiano)

El clima oceánico aporta lluvias frecuentes, especialmente de octubre a marzo. En estos meses, reducción del riego a una vez por semana suele ser suficiente, siempre que el suelo no se estanque. Si el día ha llovido, suspende el riego y verifica que el sustrato drene bien.

Centro (meseta)

Aquí la amplitud térmica es mayor. En primavera, cuando las noches siguen frescas, riega al atardecer para que la planta aproveche la humedad durante la noche. En verano, el calor seco obliga a regar temprano por la mañana, antes de que el sol sea intenso, para evitar la evaporación rápida.

Sur (Andalucía, Murcia)

El verano es extremadamente seco. Además del riego convencional, instala una malla de sombreo del 20 % entre junio y septiembre; esto reduce la demanda hídrica y evita quemaduras en las hojas jóvenes. En invierno, la lluvia es escasa, pero la temperatura ronda los 10 °C, por lo que un riego ligero de 200‑250 ml por planta cada 7‑8 días mantiene la humedad sin encharcar.

Cultivo interior

Si cultivás perejil en una ventana sur de Madrid, la luz natural puede ser suficiente, pero el aire interior suele ser seco. Usa un humidificador o coloca la maceta sobre un plato con guijarros y agua; la evaporación mantiene el sustrato húmedo durante 2‑3 días sin necesidad de riego adicional.

Señales de problemas por riego

Falta de agua

  • Hojas arrugadas y con bordes que se vuelven crujientes.
  • Crecimiento lento; la planta no forma nuevos brotes después de la poda.
  • Sabor apagado y ligeramente amargo al picar.

Exceso de agua

  • Amarillamiento de las hojas inferiores, signo de falta de oxígeno en las raíces.
  • Manchas negras y pudridas en la base del tallo, indicio de Pythium o Rhizoctonia.
  • Suelo con olor a humedad y aspecto aglomerado, lo que dificulta la aireación.

Problemas mixtos (riego irregular)

  • Hojas moteadas: zonas claras y oscuras que aparecen cuando el riego es muy irregular (días secos seguidos de regadíos abundantes).
  • Frutas o semillas pequeñas en caso de que el perejil se use para micro‑semillas, porque los pulsos de agua generan estrés hídrico.

Consejos prácticos y errores comunes

  1. Mide antes de regar: si el sustrato pesa menos de lo habitual, está seco; si pesa mucho, está húmedo.
  2. Evita regar en la tarde: las hojas mojadas durante la noche favorecen el moho gris (Botrytis).
  3. No uses agua de cloro fuerte; si el grifo está muy clorado, déjala reposar 24 h antes de emplearla.
  4. Mulching con paja o corteza de pino reduce la evaporación hasta en un 30 %, ideal para los veranos del sur.
  5. Error típico: confiar solo en la frecuencia sin observar el suelo. El perejil puede pasar semanas sin agua en climas húmedos, pero en una maceta seca moriría en 2‑3 días.

Conclusión

Regar perejil correctamente implica adaptar la cantidad y la frecuencia al clima, a la etapa de la planta y al tipo de cultivo (maceta o terreno). En primavera y otoño, con 500‑600 ml por maceta cada 2‑3 días, y en verano, elevar a 700‑800 ml y aumentar la frecuencia. En la meseta, la regla de 15 l m⁻² cada 4‑5 días funciona bien, mientras que en el norte basta con menos agua y en el sur se necesita más. Observa siempre las señales de la planta: hojas arrugadas indican sequía, mientras que el amarilleo revela exceso. Con estos datos concretos y los consejos prácticos, tu perejil crecerá verde, sabroso y siempre listo para darle el toque final a tus platos españoles.