Cómo regar sandías: Guía completa
- 01 Nov, 2025
Si te preguntas cuánto regar sandías en tu huerto, no estás solo. La sandía, con su gran fruto jugoso, exige un equilibrio delicado: ni déficit que la haga arrugar, ni exceso que produzca pudriciones. En climas españoles, donde el sol puede ser implacable en verano y las lluvias escasas en la zona mediterránea, el manejo del agua se vuelve clave para lograr melones dulces y bien formados.
En este artículo te explico paso a paso la frecuencia, la cantidad y los métodos de riego que mejor se adaptan a cada fase de la sandía, desde la plántula hasta la cosecha. Además, verás cómo adaptar la estrategia a tu zona —Andalucía, Castilla‑La Mancha o la zona atlántica— y cómo detectar a tiempo los signos de riego inadecuado.
Requisitos de riego para sandías
Frecuencia según la etapa de desarrollo
| Etapa | Frecuencia recomendada | Cantidad de agua (L) |
|---|---|---|
| Plántulas (0‑4 sem) | Cada 2‑3 días (más en época de altas temperaturas) | 5‑8 L por metro cuadrado |
| Crecimiento vegetativo (4‑8 sem) | 3‑4 veces por semana, preferiblemente en la mañana | 10‑15 L por planta |
| Floración y fructificación (8‑12 sem) | Cada 2 días en verano, 3‑4 días en primavera | 15‑20 L por planta, aumentando a 25 L en los últimos 2 semanas |
Estas cifras son una guía; siempre comprueba la humedad del sustrato antes de abrir el grifo. Un dedo a 5 cm de profundidad que salga seco indica que es momento de regar, mientras que si permanece húmedo, pospón el riego.
Cantidad exacta y método de aplicación
- Riego por goteo es la opción más eficiente. Un emisor de 2 L/h colocado a 30 cm del tallo aporta la cantidad justa sin encharcar. Programa 10‑15 minutos por planta en fase vegetativa, y 15‑20 minutos durante la fructificación.
- Si utilizas manguera o regadera, vierte el agua lentamente al pie de la planta hasta que el suelo absorba sin formar charcos. Evita mojado de hojas; la humedad en la superficie favorece el mildiú polvoriento.
- En cultivos bajo túnel de polietileno, el riego se hace con aspersores finos cada 2 días, sin sobrepasar los 30 mm de precipitación acumulada para evitar el exceso.
Riego conforme al clima español
- Andalucía y Murcia: temperaturas de 35‑40 °C en julio‑agosto hacen necesario doblar la frecuencia a una vez al día y aplicar 25‑30 L por planta en la fase de fruto.
- Castilla‑La Mancha: con veranos secos y nocturnas de 15 °C, la regla anterior de 2‑3 días mantiene la humedad suficiente.
- Galicia y el País Vasco: la lluvia es más frecuente; basta con 1‑2 veces por semana y vigilar que el suelo no quede encharcado, especialmente en suelos arcillosos.
Ajustes por tipo de suelo
- En suelos arenosos, el agua drena rápido; añade capa de cobertura (paja, acolchado) para reducir la evaporación y aumenta la frecuencia en ½ día.
- En suelos arcillosos, la retención es alta; reduce la cantidad en un 20 % y controla la aparición de óxido en la base del tallo, síntoma de exceso.
Variaciones climáticas y estacionales
En primavera (marzo‑abril) la luz empieza a intensificarse, pero la temperatura aún no supera los 20 °C en la mayor parte de la península. En esta fase, las plántulas pueden regarse cada 3 días con 5 L por metro cuadrado, manteniendo la tierra húmeda pero sin encharcar.
Durante el verano, la radiación solar supera los 600 W/m² y la evaporación se dispara. En la zona mediterránea, el riego matutino antes de las 10 h permite que la planta absorba agua antes del pico de calor. En ciudades costeras como Valencia, la bruma marina reduce la necesidad de riego en la tarde; basta con una sola sesión diaria.
En otoño, cuando las temperaturas bajan a 15‑18 °C, la sandía sigue necesitando agua hasta la madurez del fruto. Reduce la cantidad a 12‑15 L por planta y pasa a riego cada 3 días, siempre vigilando la humedad del sustrato. En invierno (diciembre‑febrero) la planta entra en reposo; si las temperaturas bajan de 10 °C, suspende el riego y protege el cultivo con mantillo.
Señales de problemas por riego inadecuado
Deficiencia de agua
- Frutos dorados y agrietados: la falta de hidratación durante el crecimiento del fruto produce grietas en la corteza.
- Hojas marchitas y conspicuamente crujientes, especialmente en la parte inferior, indican que el sustrato está seco.
- Crecimiento lento: si las enredaderas no se extienden más de 30 cm en una semana, probablemente necesiten más agua.
Exceso de agua
- Amarilleo generalizado de hojas bajas, acompañado de un olor a mohío, señala pudrición de raíces.
- Manchas negras en la base del tallo y aparición de hongos saprófitos son típicos de suelos encharcados.
- Crecimiento “lodoso” de la fruta, con piel blanda, es señal de que el fruto ha absorbido agua en exceso al final de la maduración.
Detectar estos síntomas a tiempo te permite ajustar la frecuencia y cantidad, evitando pérdidas de cosecha.
Consejos prácticos y errores comunes
- Truco del mulching: cubre el suelo alrededor de la planta con paja seca o corteza de pino. Reduce la evaporación hasta en un 40 % y permite que el agua llegue más profundamente.
- Regar temprano: la mañana es el mejor momento porque la evaporación es mínima y la planta tiene todo el día para absorber nutrientes. Evita el riego al atardecer, ya que la humedad prolongada favorece el mildiú.
- No regar sobre hojas: si la hoja se moja, los ácaros y pseudomonas encuentran un camino fácil para atacar. Apunta siempre al suelo y mantén la zona del follaje lo más seca posible.
Errores típicos a evitar
- Riego fijo sin adaptación: usar un temporizador sin revisar la humedad del suelo lleva a sobre‑ o sub‑riego.
- Exceso de fertilizante con riego: aplicar fertilizante fuerte cuando la planta está seca quemará las raíces. Lo ideal es diluir a la mitad y regar después de que el sustrato esté ligeramente húmedo.
Conclusión
Regar sandías correctamente significa ajustar la frecuencia a la fase de desarrollo, aportar la cantidad adecuada según el clima y tipo de suelo, y vigilar los signos de déficit o exceso. En climas cálidos del sur, riega cada día con 15‑20 L por planta durante la fructificación; en el norte, basta con 2‑3 veces por semana. Con estos pasos y los pequeños trucos de mulching y riego matutino, tus sandías alcanzarán un tamaño generoso y un sabor dulce que hará orgulloso a cualquier hortelano español. ¡Manos a la tierra y a regar con precisión!