Cómo regar tomate: guía completa
- 02 Nov, 2025
Si te preguntas cuánto regar tomate en tu huerto, estás en el sitio correcto. En el clima español la hidratación es una de las claves que separa una cosecha abundante de una cosecha escasa y agrietada. En este artículo descubrirás cuánta agua necesita cada fase del cultivo, cuándo debes ajustar la frecuencia y los trucos más útiles para evitar tanto el exceso como la falta de riego. Además, te contaré cómo adaptar el riego a las particularidades de Galicia, Andalucía y otras zonas típicas de nuestra geografía.
Frecuencia y Cantidad de Riego
Etapas de desarrollo y sus exigencias
- Plántulas (primeras 2‑4 semanas): requieren riegos ligeros cada día o cada dos días, siempre que la capa superficial esté seca al tacto. Un vaso de 250‑300 ml por maceta es suficiente; evita encharcar la raíz para no provocar la pudrición del brote.
- Crecimiento vegetativo (de la 5ª a la 12ª hoja): la planta ya forma un sistema radicular más amplio y necesita 3‑5 litros por planta cada 2‑3 días. En suelos arenosos, aumenta la frecuencia a cada 2 días; en tierra arcillosa, mantén el intervalo de 3 días.
- Floración y fructificación (de la 13ª hoja en adelante): la demanda de agua sube a 4‑7 litros por planta cada 2 días en primavera y a 5‑8 litros en pleno verano. El riego irregular en esta fase produce frutos agrietados y una caída prematura de flores.
Cuántos litros y cuánto tiempo
Con un sistema de goteo que entrega 2 l/hora, programa 10‑15 minutos por sesión para aportar los 3‑5 litros necesarios. Si usas regadera, vierte el agua lentamente hasta que el suelo se humedezca hasta 20 cm de profundidad; normalmente tardas entre 5‑8 minutos por planta.
Control de humedad
La prueba del dedo a 5 cm sigue siendo la más fiable. Si al introducirlo sientes tierra húmeda, pospone el riego; si está seca, riega de inmediato. En macetas de terracota o polietileno, la evaporación es más rápida, así que revisa diariamente durante los meses más calurosos.
Variaciones Climáticas y Estacionales
Norte versus Sur
En Galicia y la Costa Cantábrica, la lluvia es constante; allí basta con 1‑2 riegos semanales en primavera y solo una vez por semana en verano, siempre que el suelo no esté encharcado. En contraste, en Murcia o la Almería, donde las temperaturas pueden superar los 40 °C, el riego debe ser diario y, en los picos de calor, incluso dos veces al día (mañana y tarde) para evitar el estrés hídrico.
Verano e invierno
Durante el verano la evaporación se dispara, por lo que el riego debe hacerse en la madrugada (entre 6 y 9 h) o al final de la tarde (antes de las 19 h). En el invierno, las horas de luz bajan a 5‑6 y la demanda de agua se reduce; basta con un riego cada 8‑10 días si el suelo mantiene humedad.
Cultivo bajo cubierta
Si utilizas invernadero o túnel de plástico, la acumulación de humedad es mayor. Instala ventilación cruzada y riega con goteo para que el agua llegue directamente a la zona radicular, evitando que la humedad se quede sobre la folla y genere hongos.
Señales de Problemas de Riego
Falta de agua
- Hojas marchitas que se vuelven crujientes y caen al tacto.
- Tallos secos y quebradizos, especialmente en la base.
- Frutos agrietados y con piel arrugada, signo de riego irregular.
- Floración pobre: si las flores se caen sin cuajar, la planta está deshidratada.
Exceso de agua
- Hojas amarillas en la zona inferior, indicativas de pudrición de raíces.
- Suelo encharcado con olor a humedad y presencia de musgo.
- Moho gris en la zona del tallo (mildiú) cuando la humedad persiste en la superficie.
- Poco desarrollo de frutos pese a que la planta parece vigorosa, síntoma de falta de oxígeno en la zona radicular.
Cómo actuar
Si detectas deficiencia, aumenta la frecuencia en 1‑2 días y revisa la profundidad de riego. Si observas exceso, reduce la frecuencia, mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa al sustrato y evita regar en días lluviosos.
Consejos Prácticos y Errores Comunes
- Riega siempre al pie de la planta y nunca en la corona; así evitas que el agua promueva hongos en las hojas.
- Cubre el suelo con mantillo (paja, corteza de pino o corteza de pino) para reducir la evaporación y mantener una humedad más constante.
- Instala un temporizador conectado a tu sistema de goteo; programar 2‑3 riegos semanales en primavera y aumentar a diario en verano elimina la adivinanza.
- Error típico: regar por la tarde cuando el sol aún abrasa; el agua queda atrapada y quema hojas. Asegúrate de regar antes de que el sol alcance su máximo.
- Truco económico: reutiliza botellas PET con pequeños agujeros en la tapa como mini‑goteros para plantas en maceta; así controlas el caudal y ahorras agua.
Conclusión
Regar tomate con la dosis correcta es más arte que ciencia, pero siguiendo estas pautas tendrás resultados seguros: 3‑5 litros cada 2‑3 días en época vegetativa y 5‑8 litros en el peak veraniego, ajustando según la zona (más agua en el sur, menos en el norte) y la etapa del cultivo. Observa siempre las señales de la planta, usa goteo o mantillo para optimizar la humedad, y evita los errores más habituales. Con constancia y control, tus tomates crecerán fuertes, sin fisuras y con el sabor que tanto nos gusta en la mesa española.