Espinacas con hojas agujereadas: causas y soluciones efectivas
- 16 Nov, 2025
Ver tus espinacas con hojas agujereadas es frustrante, sobre todo cuando has invertido tiempo y trabajo en el huerto. Ese aspecto perforado suele ser señal de que algo no va bien, pero no es una sentencia: con el diagnóstico adecuado y unos cuantos ajustes, tus plantas volverán a crecer sanas y vigorosas. En este artículo te explico las causas más habituales y cómo actuar paso a paso.
1. Causas posibles del problema
1.1 Deficiencia de calcio (causa más frecuente)
El calcio es esencial para la pared celular; cuando falta, las hojas desarrollan pequeños huecos y se tornan quebradizas. Las puntas jóvenes son las que aparecen más dañadas, con bordes perforados y manchas amarillentas. En la zona del Levante y en suelos arenosos, la pérdida de calcio es habitual porque el aporte natural de caliza es bajo. Si el sustrato es muy ácido (pH < 6,0) el calcio se vuelve menos disponible y aparecen los agujeros.
1.2 Presencia de larvas de lepidópteros (oruga del Spodoptera spp.)
Algunas orugas comen la superficie foliar dejando rastros en forma de “puntos de mordida”. En Andalucía y Murcia, durante los meses de julio‑agosto, estas larvas se multiplican rápidamente. El daño se reconoce porque los agujeros son irregulares y están rodeados de pequeños restos de tejido verde.
1.3 Exceso de riegos y falta de drenaje
Cuando el suelo está permanentemente húmedo, la raíz se debilita y la absorción de nutrientes se ve comprometida. La planta empieza a presentar hojas perforadas y bordes deshilachados, sobre todo en la zona más cercana a la base. En la meseta central, donde la lluvia puede acumularse en suelos arcillosos, es un problema típico si se riega a diario sin dejar secar la capa superior.
1.4 Plaga de chinches (Nezara viridula)
En cultivos de hoja verde, las chinches succionan la savia y provocan pequeñas perforaciones que se agrupan en forma de “punteado”. Aparecen con mayor frecuencia en la Costa de Granada entre mayo y septiembre, cuando la temperatura supera los 22 °C.
4. Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de magnesio (clorosis interveinal que debilita los bordes).
- Enfermedad de la “pudrición del tallo” por hongos Pythium en suelos muy húmedos.
- Daño mecánico de herramientas de cultivo afiladas que rasgan la hoja.
2. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Localiza el daño: ¿Los agujeros están en hojas jóvenes o en las más viejas?
- Examina el contorno: ¿Los bordes son lisos (posible falta de calcio) o irregulares con restos de tejido (oruga)?
- Sentir la humedad: Inserta el dedo a 5 cm de profundidad; si está húmedo al tacto, sospecha exceso de riego.
- Busca insectos: Con una lupa, revisa el envés de la hoja; presencia de larvas o chinches indica plaga.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Probable causa |
|---|---|
| Agujeros pequeños, bordes lisos, hojas jóvenes | Deficiencia de calcio |
| Mordeduras irregulares, restos verdes alrededor | Orugas de lepidópteros |
| Hojas blandas, humedades persistentes en el sustrato | Exceso de riego |
| Pequeños puntos blancos con insectos visibles | Chinches (Nezara) |
| Manchas amarillas y bordes deshilachados | Deficiencia de magnesio |
Una vez que identifiques la pista más clara, procede a la solución específica.
3. Soluciones paso a paso
3.1 Si la causa es deficiencia de calcio
- Aplica cal agrícola: Esparce 2 kg por cada 10 m² de huerto y labra ligeramente el suelo.
- Riega con solución de calcio: Disuelve 30 g de carbonato de calcio en 10 l de agua y riega cada 15 días durante el período de crecimiento (marzo‑junio).
- Añade yeso (sulfato de calcio) al sustrato: 1 kg por m³ de tierra, mezclado antes de la plantación.
Tiempos de recuperación: verás hojas nuevas sin agujeros a los 10‑14 días y mejora completa en 3‑4 semanas.
3.2 Si la causa son las orugas
- Instala trampas de luz: Coloca una lámpara UV con una botella de agua azucarada al anochecer; las orugas se acercan y caen.
- Aplicación de bacillus thuringiensis (Bt): Disuelve 5 g de polvo en 5 l de agua y rocía las hojas jóvenes cada 3‑4 días. El Bt actúa sólo cuando la oruga lo ingiere, sin dañar a insectos benéficos.
- Retira manualmente: Con guantes, corta y destruye los grupos visibles; hazlo al amanecer cuando están inactivos.
Recuperación: el daño deja de avanzar tras 2‑3 aplicaciones; las hojas nuevas crecerán sin perforaciones en 1‑2 semanas.
3.3 Si el problema es exceso de riego
- Deja secar el sustrato: No riegues hasta que los 5 cm superiores estén secos al tacto (aprox. 3‑5 días entre riegos).
- Mejora el drenaje: En macetas, añade 30 % de perlita o arena gruesa y verifica que haya al menos 3 agujeros en la base. En el huerto, incorpora arena gruesa o grava en el surco de drenaje.
- Ventila el suelo: Usa una horquilla de jardín para airear la capa superficial una vez al mes.
Recuperación: las raíces sanas volverán a absorber nutrientes en 2‑3 semanas; las hojas dañadas no se reparan, pero el crecimiento nuevo será saludable.
3.4 Si la plaga son chinches
- Control mecánico: Instala una malla anti‑insectos de 0,5 mm alrededor del cultivo.
- Spray de ajo y jabón: Macera 3 dientes de ajo y 10 ml de jabón neutro en 1 l de agua; rocía cada 7 días.
- Aceite de neem: Rocía 2 ml por litro de agua, actuando como repelente y regulador de crecimiento.
Recuperación: la disminución de chinches se nota en 5‑7 días, y la aparición de nuevos agujeros cesa rápidamente.
4. Prevención futura
- Mantén un pH entre 6,2 y 6,8. Si el suelo es ácido, corrígelo con cal agrícola una vez al año.
- Riega por profundidad: una vez a la semana con suficiente agua para humedecer 20 cm de suelo, evitando el riego ligero y continuo.
- Rotación de cultivos: alterna espinacas con leguminosas (garbanzos, lentejas) para mejorar la disponibilidad de calcio y romper ciclos de plagas.
- Control biológico: planta capuchinas y hierba luisa en los bordes; atraen insectos depredadores que reducen orugas y chinches.
- Inspección semanal: revisa el vigor de las hojas y la humedad del sustrato; una acción temprana evita que el problema se agrave.
5. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de las espinacas se tornen amarillas o se sequen; la planta las sacrifica para favorecer el crecimiento de nuevas hojas. Sin embargo, preocúpate si el agujereado se extiende a más del 30 % de la hoja, afecta a todas las plantas del lecho, o va acompañado de marchitamiento, manchas negras o presencia visible de insectos. En esos casos, la intervención rápida es imprescindible para salvar la cosecha.
6. Conclusión
Las espinacas con hojas agujereadas pueden deberse a una deficiencia de calcio, a orugas, a exceso de riego o a chinches. Con una observación cuidadosa – mirando dónde aparecen los agujeros, la humedad del suelo y la posible presencia de insectos – podrás elegir la solución correcta: enmienda de calcio, tratamientos biológicos o ajustes de riego. Aplicando los pasos indicados, tus plantas volverán a crecer fuertes y tus cosechas se mantendrán abundantes. ¡A por esas hojas verdes y sin perforaciones!