Ficus con hojas marrones: causas y soluciones eficaces

Ficus con hojas marrones: causas y soluciones eficaces

Ver tu ficus con hojas marrones puede resultar desconcertante, sobre todo si lo tienes en el salón de Madrid o en la terraza de Valencia. Ese tono café suele ser señal de que algo no va bien, pero la buena noticia es que, con un poco de observación, puedes dar con la causa y remediarla de forma sencilla. A continuación te explico los motivos más habituales y cómo actuar en cada caso.

Causas posibles del problema

1. Riego inadecuado (exceso o falta)

El ficus es sensible a la humedad del sustrato. Cuando el suelo permanece húmedo durante varios días, las raíces se asfixian y aparecen manchas marrones en los bordes de las hojas. Por el contrario, si el sustrato se seca demasiado, la planta tiende a desecarse y los márgenes se vuelven también marrones. En la mayoría de los hogares españoles este error ocurre en invierno, cuando se riega por costumbre aunque la evaporación es mínima.

2. Deficiencia de nutrientes, sobre todo potasio

El potasio controla la turgencia y el color de las hojas. En su ausencia, las zonas más viejas adquieren un tono marrón oscuro, similar al de una hoja quemada. Esto es frecuente en suelos arenosos de la zona de Murcia o cuando el abonado se ha hecho sólo con nitrógeno, dejando desbalanceado el resto de micronutrientes.

3. Falta de luz adecuada

Aunque el ficus tolera la sombra parcial, necesita al menos 4‑5 horas de luz indirecta al día. En locales sin ventanas o con persianas bajas, las hojas se vuelven pálidas y, al intentar la fotosíntesis, los cloroplastos se degradan, dando manchas marrones en la zona más externa del haz.

4. Plagas y enfermedades secundarias

Una infestación ligera de cochinillas o ácaros debilita la hoja, favoreciendo la aparición de puntos marrones que luego se expanden. Igualmente, el ídio (hongo blanco) puede cubrir la superficie y, al romperse, dejar manchas de color café. Estos problemas son más comunes en la costa atlántica, donde la humedad favorece los hongos.

Otras causas menos frecuentes

  • Calcio insuficiente (clorosis);
  • Choque por trasplante (raíces dañadas);
  • Ventilación insuficiente (acúmulo de CO₂).

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Ubicación del amarillamiento: si sólo afecta a los bordes de las hojas más viejas, piensa en falta de agua o exceso de riego.
  2. Textura de la hoja: una hoja blanda y húmeda indica riego excesivo; una hoja crujiente señala sequía.
  3. Presencia de residuos: si ves cocinas o telarañas en el envés, sospecha de plagas.
  4. Estado del sustrato: introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si está húmedo después de regar, probablemente estés sobre‑riegiando.

Tabla rápida de diagnóstico

SíntomaProbable causa
Bordes marrones, hoja blanda y húmedaExceso de riego
Bordes marrones, hoja reseca y crujienteFalta de riego
Manchas marrones concentradas, residuos de insectosPlagas (cochinilla/ácaro)
Manchas marrones uniformes en hojas viejasDeficiencia de potasio
Hojas pálidas con manchas marrones en el exteriorFalta de luz

Una vez identificado el síntoma, pasa a la solución correspondiente.

Soluciones paso a paso

Si el problema es exceso de riego

  1. Detén el riego y permite que la capa superior (5 cm) del sustrato se seque por completo.
  2. Mejora el drenaje: añade una capa de arcilla expandida o perlita (30 % del sustrato) y verifica que la maceta tenga agujeros.
  3. Ventila la tierra: coloca la maceta en una zona con buena circulación de aire durante 2‑3 días.
  4. Revisa las raíces: si aparecen manchas negras, recorta con tijera esterilizada los segmentos dañados.
  5. Riega solo cuando el sentido del dedo indique sequía, usando aprox. 200 ml por planta en macetas de 15 cm de diámetro.

Mejoría visible en 10‑14 días.

Si la causa es falta de riego

  1. Riega profundamente: introduce el agua hasta que empiece a salir por los agujeros inferiores, aproximadamente 300 ml en una maceta de 20 cm.
  2. Mantén una rutina: comprueba la humedad cada 3‑4 días; en climas interiores de Madrid, riega cada 7‑10 días según la evaporación.
  3. Añade una capa de mantillo (corteza de pino) de 2‑3 cm para reducir la evaporación.

Los nuevos brotes volverán a verde en 7‑10 días.

Si la hoja marrona se debe a deficiencia de potasio

  1. Fertiliza con potasio: disuelve 15 g de sulfato de potasio (K₂SO₄) en 1 l de agua y riega la base de la planta cada 30 días durante la primavera y el otoño.
  2. Complementa con compost: incorpora 1‑2 kg de compost bien curtido alrededor del cepellón.
  3. Controla el pH: el ficus prefiere un pH entre 6,0 y 6,5; si el suelo está muy ácido, corrige con cal agrícola (5 g por planta).

Los síntomas se atenuarán en 2‑3 semanas.

Si la causa es falta de luz

  1. Reubica la planta en una zona con 4‑5 h de luz indirecta, como cerca de una ventana orientada al sur en Barcelona o Valencia.
  2. Podar sombras: recorta ramas de otros árboles o plantas que bloqueen la luz.
  3. Luz artificial: si no hay ventana adecuada, usa una lámpara LED de cultivo (4000 K) durante 12 h al día, colocada a 30 cm de la copa.

Nuevas hojas aparecerán con coloración natural en 10‑14 días.

Si aparecen plagas (cochinilla, ácaro)

  1. Limpieza manual: con un paño húmedo retira las cochinillas visibles.
  2. Solución casera: mezcla 1 l de agua con 10 ml de jabón neutro y pulveriza el envés de las hojas cada 3 días durante una semana.
  3. Control biológico: introduce mariquitas o ácaros depredadores (disponibles en viveros) para mantener la población bajo control.

Los síntomas disminuyen tras 5‑7 días de tratamiento continuo.

Prevención futura

  • Riego equilibrado: siempre comprueba la humedad antes de regar; usa un medidor de humedad o el método del dedo.
  • Abonado regular: cada primavera y otoño, aplica compost maduro (2 kg por metro cuadrado) y, si el suelo es pobre en potasio, complementa con el fertilizante descrito.
  • Luz adecuada: mantén la planta en lugares con luz indirecta constante y evita colocarla frente a persianas totalmente cerradas.
  • Control preventivo de plagas: revisa la planta semanalmente, sobre todo en épocas de alta humedad como el otoño en Galicia.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de un ficus se vuelvan marrones y caigan; la planta las reemplaza por nuevas. Sin embargo, si el amarillamiento afecta a más del 30 % de la copa, se extiende a hojas jóvenes o se acompaña de marchitamiento, exudados pegajosos o moho, es señal de que el problema es serio y necesita intervención inmediata.

Conclusión

El ficus con hojas marrones suele deberse a riego desajustado, deficiencia de potasio o falta de luz, aunque las plagas pueden complicarlo. Observa dónde aparecen los síntomas, prueba la tabla de diagnóstico y aplica la solución específica con las dosis indicadas. Con una corrección adecuada, tu ficus volverá a lucir hojas verdes y brillantes en poco más de una semana. ¡Ánimo, que con un poco de atención tu árbol de interior volverá a ser el orgullo de tu salón!