Ficus con hojas secas: causas y soluciones efectivas
- 03 Nov, 2025
Ver hojas secas en tu ficus es una de esas molestias que aparecen justo cuando menos te lo esperas. El ficus, ya sea de interior o la variedad Ficus benjamina del patio, es muy resistente, pero cuando su follaje se vuelve quebradizo y apagado, el problema suele estar en la raíz del asunto: riego, luz, nutrientes o alguna plaga silenciosa. Lo bueno es que, con un buen diagnóstico, la solución es rápida y económica.
En los próximos párrafos desglosaremos las causas más habituales, aprenderás a identificar la responsable y, lo más importante, tendrás una guía paso a paso para devolverle la vitalidad a tu ficus con hojas secas.
Causas posibles del problema
1. Riego insuficiente o irregular
El ficus necesita un sustrato que mantenga cierta humedad, pero sin encharcar. Cuando el riego es escaso, las hojas se vuelven crispy, se encogen y se caen con facilidad. Esta causa es frecuente en climas secos de la Meseta central o en casas con calefacción durante el invierno. Si el suelo está muy seco al tocarlo (más de 5 cm sin humedad), el problema suele ser falta de agua.
2. Exceso de riego y falta de drenaje
Al contrario, regar en exceso y que el sustrato no drene bien provoca hipoxia en las raíces. Las raíces se pudren, la planta no absorbe nutrientes y las hojas adquieren un tono amarillento‑marrón antes de secarse. En zonas como Andalucía con suelos arcillosos, una maceta sin agujeros o una bandeja sin drenaje favorecen este problema.
3. Falta de luz adecuada
El ficus es una planta que adora la luz brillante pero indirecta. En el norte de España, muchas viviendas colocan el ficus en rincones oscuros, lo que provoca un crecimiento débil y hojas que se vuelven flojas y secas. Si la planta recibe menos de 4 horas de luz directa al día, la falta de energía se refleja en el follaje.
4. Deficiencia de nutrientes, sobre todo potasio
Un sustrato agotado o sin aportes de fertilizante puede llevar a la clorosis parcial: las puntas se vuelven marrones y secas. En huertos urbanos de Cataluña, la práctica de reutilizar tierra sin enmienda es una causa frecuente.
Causas menos frecuentes
- Plagas ocultas: ácaros rojos o cochinillas que succionan savia y dejan las hojas secas en los bordes.
- Contaminación salina: especialmente en zonas costeras de la Costa del Sol, donde el agua de riego lleva sales que resecan el follaje.
- Choques de temperatura: corrientes de aire frío en invierno pueden dañar las hojas jóvenes.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Para no perder tiempo, sigue una observación sistemática:
- Dónde aparecen las hojas secas: si son las más externas y viejas, el problema suele ser natural (poda de hojas viejas). Si aparecen en hojas intermedias o jóvenes, piensa en riego o nutrientes.
- Textura y color: hojas crujientes y secas indican falta de agua; hojas morbidas y amarillentas apuntan a exceso de riego; bordes marrones y secos con punto verde pueden señalar deficiencia de potasio.
- Estado del sustrato: introduce el dedo 5 cm en la tierra. Si está húmedo y tiene olor a moho, sospecha exceso de riego. Si está seco y compacto, la planta necesita agua.
- Luz disponible: mide la luz con un móvil o simplemente cuenta cuántas horas de sol directo recibe la maceta. Menos de 4 horas y la causa probable es falta de luz.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma | Posible causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Hojas exteriores crujientes | Falta de riego | Tocar el sustrato, buscar sequedad |
| Hojas amarillas y blandas | Exceso de riego | Olor a humedad, suelo encharcado |
| Hojas con bordes marrones | Deficiencia de potasio | Analizar fertilización previa |
| Hojas flácidas, poca luz | Falta de luz | Contar horas de sol directo |
Con esta tabla podrás reducir el culpable en pocos minutos y aplicar la solución adecuada.
Soluciones paso a paso
Si la causa es falta de riego
- Riega a fondo: coloca agua hasta que empiece a salir por los agujeros de la maceta.
- Programa: vuelve a regar cuando los primeros 5 cm del sustrato estén secos. En primavera, esto suele ser cada 5‑7 días; en verano, cada 3‑4 días.
- Mejora la humedad: coloca una capa de grava o piedritas en la superficie para reducir la evaporación. Verás mejoría en 3‑5 días.
Si la causa es exceso de riego y drenaje pobre
- Deja secar: suspende el riego 48 h y verifica la humedad.
- Revisa el drenaje: asegúrate de que la maceta tenga al menos 3 agujeros de 1 cm de diámetro. Si no, trasplanta a una maceta con mejor ventilación.
- Airea el sustrato: mezcla 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato existente.
- Controla: riega solo cuando la capa superior de 2‑3 cm esté seca. Si la raíz está muy dañada, poda los tallos muertos; la recuperación puede tardar 2‑3 semanas.
Si la causa es falta de luz
- Reubica la planta a un sitio con al menos 6‑8 horas de luz indirecta o semidirecta. En interior, una ventana sur es ideal.
- Poda ligera: elimina ramas largas que sombrean el interior del ficus, permitiendo que la luz penetre.
- Luz complementaria: si no hay suficiente luz natural, instala una lámpara LED de cultivo de 4000 K a 30 cm de la copa, 12 h al día.
- Observa: las nuevas hojas que broten después de 10‑14 días estarán más firmes y verdes.
Si la causa es deficiencia de potasio (u otros nutrientes)
- Fertilizante: utiliza un fertilizante NPK 10‑10‑20 (alto en potasio). Disuelve 15 ml en 1 litro de agua y riega la planta cada 30 días durante la época de crecimiento (primavera‑verano).
- Enmienda orgánica: incorpora cáscara de plátano triturada alrededor de la base; libera potasio de forma lenta.
- Control de pH: El ficus prefiere un pH entre 6,0 y 6,5. Si el suelo es muy ácido, añade cal dolomita (5 g por litro de sustrato).
- Resultados: notarás hojas más verdes y menos puntas quemadas en 7‑10 días.
Prevención futura
Para evitar que el ficus con hojas secas vuelva a aparecer, establece estas buenas prácticas:
- Riego consciente: utiliza un medidor de humedad o la prueba del dedo; evita dejar agua acumulada en la bandeja.
- Luz adecuada: coloca la maceta en un sitio luminoso y rota la planta cada mes para que todas las ramas reciban luz uniforme.
- Sustrato bien drenado: prepara una mezcla de 50 % tierra universal, 30 % perlita y 20 % compost. Renueva el sustrato cada 2‑3 años.
- Fertilización equilibrada: aplica fertilizante líquido cada 45‑60 días durante la temporada activa y un refuerzo de cáscara de plátano en primavera.
- Control de plagas: revisa el envés de las hojas cada semana; si detectas ácaros, rocía con agua jabonosa al 0,5 % y aumenta la ventilación.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del ficus, situadas en la base, se vuelvan amarillentas y se caigan; la planta las reemplaza naturalmente. Sin embargo, si notas que más del 30 % del follaje se vuelve seco, quebradizo y sin color, o si aparecen manchas negras, tallos blandos o un olor a podredumbre, el problema es serio y requiere acción inmediata. En esos casos, revisa el riego y el drenaje primero; si persiste, considera la posibilidad de una infección fúngica y trata con un fungicida ecológico a base de cobre.
Conclusión
El ficus con hojas secas suele deberse a riegos inadecuados, falta de luz o carencias nutricionales. Diagnosticar correctamente pasa por observar dónde aparecen las hojas, comprobar la humedad del sustrato y la luz disponible. Con los pasos detallados —ajustar riego, mejorar drenaje, reubicar a mejor luz y suplementar con potasio— tu ficus volverá a lucir un follaje frondoso en una a tres semanas. Con un mantenimiento sencillo y preventivo, podrás disfrutar de un ficus saludable todo el año.