Ficus con raíces podridas: Causas y Soluciones Efectivas

Ficus con raíces podridas: Causas y Soluciones Efectivas

Ver tu ficus con raíces podridas es una de esas situaciones que hacen que cualquier amante del interior se sienta impotente. Las hojas se tornan amarillas, el tallo se vuelve blando y, poco a poco, la planta pierde vigor. Lo peor es que el síntoma suele aparecer cuando ya se ha producido daño interno, pero la buena noticia es que, con un diagnóstico acertado, la recuperación es posible. En este artículo te explico las causas más habituales, cómo identificar la verdadera razón y qué medidas tomar paso a paso para devolverle la vida a tu ficus.


1. Causas posibles del problema

1.1. Exceso de riego y mal drenaje (causa más frecuente)

El exceso de riego es la razón principal de la podredumbre de raíces en los ficus, sobre todo en climas húmedos como la zona atlántica de Gijón o en terrazas sin buena ventilación. Cuando el sustrato permanece húmedo durante varios días, las raíces quedan privadas de oxígeno y empiezan a pudrirse. Esta situación se agrava si la maceta tiene pocos agujeros o si el sustrato es muy compacto (arcilla pesada sin perlita). El resultado es un olor a humedad y hojas que se vuelven amarillas y caen rápidamente.

1.2. Sustrato inadecuado o compactado

Un sustrato demasiado denso impide la circulación del aire y retiene agua en exceso. En muchas casas de Andalucía, donde se compra tierra “para interior” sin ajuste, el ficus termina en un medio casi impermeable. La falta de aireación favorece la aparición de hongos como Phytophthora o Pythium, que atacan las raíces desde el primer momento. Si además se usa tierra de jardín sin compostar, la concentración de sales puede stressar la planta y acelerar la descomposición radicular.

1.3. Plagas del suelo (nerios o escarabajos)

Aunque menos frecuente, ciertos insectos del suelo como los nematodos o los escarabajos de la fruta pueden dañar la corteza de la raíz, facilitando la entrada de patógenos. En la zona del Valle del Ebro, donde el riego por goteo está muy extendido, se ha observado un aumento de nematodos cuando se reutiliza agua de riego sin filtrado. Los síntomas son similares al exceso de agua, pero al examinar las raíces verás pequeños agujeros y restos de insectos.

1.4. Temperaturas extremas y choques térmicos

Los ficus son sensibles a cambios bruscos de temperatura, sobre todo en hogares con calefacción intensa durante el invierno. Si la planta pasa de una habitación templada a una estancia fría (por ejemplo, cerca de una ventana sin doble acristalamiento en León), el estrés térmico debilita el sistema radicular y favorece la aparición de hongos. La combinación de frío y humedad es un caldo de cultivo perfecto para la podredumbre.

1.5. Causas menos frecuentes

  • Enfermedades bacterianas (p. ej. Erwinia) que aparecen tras heridas de poda mal desinfectada.
  • Contaminación por sales cuando se emplean fertilizantes solubles en exceso.
  • Daño mecánico al cambiar la maceta sin proteger la zona radicular.

2. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Localiza el amarillamiento: ¿Afecta a todas las hojas o solo a las inferiores?
  2. Toca el sustrato: ¿Se siente húmedo a 5 cm de profundidad o está seco?
  3. Examina el tallo: ¿Está blando y húmedo al tacto?
  4. Revisa las raíces (con cuidado): ¿Se ven negras y viscosas, o marrones y secas?
  5. Busca signos de plagas: ¿Hay pequeños gusanos o puntos marrones en la superficie del sustrato?

Tabla de diagnóstico rápida

Señal observadaPosible causaAcción de comprobación
Hojas amarillas y base del tallo blandaExceso de riego / mal drenajePalpa la tierra 2‑3 cm bajo la superficie; si está húmeda, reduce el riego.
Raíces negras, olor a humedadSustrato compacto + hongosSaca la planta y observa el color de las raíces; si están negras, actúa rápido.
Presencia de pequeños gusanos o puntitos en la tierraPlagas del suelo (nematodos)Coloca una trampa de agua en el borde de la maceta; si aparecen larvas, trata con nematicida ecológico.
Hojas amarillentas pero tallo firme, temperatura ambiente muy bajaChoque térmicoMide la temperatura interior; si baja de 12 °C, protege la planta con manta térmica.

Paso a paso para confirmar la podredumbre

  1. Desentraña la maceta con cuidado, manteniendo la mayor cantidad de sustrato posible.
  2. Limpia suavemente las raíces bajo agua tibia (no caliente).
  3. Recorta las porciones negras o blandas con tijeras esterilizadas (pasadas por alcohol).
  4. Observa el resto: si la mayor parte de la raíz está blanca y firme, el daño es limitado y la planta tiene posibilidades de recuperación.

3. Soluciones paso a paso

Solución 1: Corregir exceso de riego y mejorar drenaje

  1. Deja de regar inmediatamente al detectar humedad constante. Espera a que la capa superior de 5 cm se seque.
  2. Revisa los agujeros de la maceta; si son escasos, taladra 4‑6 agujeros adicionales de 8 mm.
  3. Renueva el sustrato con una mezcla ligera: 40 % tierra de jardín bien tamizada, 30 % perlita y 30 % compost maduro. Esta mezcla retiene la humedad necesaria pero permite la circulación de aire.
  4. Replanta la planta en la maceta limpia, colocando una capa de grava de 2 cm en el fondo para evitar encharcamiento.
  5. Riega con la regla del “dedo”: introduce el dedo hasta 5 cm; si está seco, riega con 250 ml de agua a temperatura ambiente. Realiza este riego cada 7‑10 días en climas mediterráneos como Valencia, o cada 12‑14 días en zonas más frescas como Madrid.
  6. Observa la mejora: en 7‑10 días deberían aparecer nuevas hojas verdes y el tallo volverá a estar firme.

Solución 2: Tratamiento contra hongos del suelo

  1. Aplica un fungicida ecológico a base de Trichoderma o extracto de Neem al sustrato después de la poda de raíces. Usa 20 ml por cada litro de sustrato, mezclado con agua y rocía ligeramente.
  2. Incorpora una capa de cáscara de huevo triturada (aprox. 100 g) en la superficie; ayuda a elevar el pH ligeramente y a crear una barrera física contra el hongo.
  3. Mantén la maceta en un lugar ventilado, evitando corrientes de aire frío directo. Un balcón con sombra parcial es ideal en Sevilla durante el verano.
  4. Controla la humedad semanalmente; si vuelve a superar el 70 % de capacidad de retención, reduce la frecuencia de riego o mejora la ventilación.
  5. Resultados esperados: el hongo se debilita y la planta muestra signos de recuperación en 2‑3 semanas.

Solución 3: Erradicar plagas del suelo (nematodos o escarabajos)

  1. Prepara una solución de té de compost: 2 tazas de compost maduro en 10 l de agua, reposar 24 h, colar y regar la maceta con 5 l de este líquido. El té aporta microbios antagonistas que compiten con los nematodos.
  2. Aplica nematicida natural a base de Bacillus thuringiensis (Bt) siguiendo la dosis del fabricante: 1 g por 10 l de agua, regando la zona radicular cada 15 días durante dos meses.
  3. Introduce depredadores naturales como nematófilos benéficos (disponibles en viveros ecológicos).
  4. Monitorea con trampas de cartón enterradas a 5 cm de profundidad; revisa cada semana y elimina cualquier larva visible.
  5. Mejora la aireación añadiendo una capa fina de arena gruesa (5 cm) al fondo del sustrato la próxima vez que repotes.
  6. Tiempo de recuperación: la disminución de daño radicular se percibe en 3‑4 semanas, y la planta vuelve a crecer con vigor después de 6‑8 semanas.

Solución 4: Proteger contra choques térmicos

  1. Ubica la maceta lejos de corrientes de aire frío y de radiadores calientes; en climas interiores con calefacción, mantiene la temperatura entre 16‑20 °C.
  2. Utiliza una manta térmica o una base de corcho bajo la maceta para aislarla del frío del suelo.
  3. Riega menos en invierno, ya que la evaporación es menor; la regla del dedo sigue siendo válida.
  4. Ventila la habitación una hora al día, abriendo ventanas breves para evitar humedad excesiva.
  5. Resultados: la planta estabiliza su crecimiento y no volverá a presentar síntomas de podredumbre por frío en 1‑2 semanas.

4. Prevención futura

Para que tu ficus nunca vuelva a sufrir raíces podridas, incorpora estos hábitos en tu rutina:

  • Riego inteligente: utiliza un medidor de humedad o la regla del dedo; evita regar si la capa superior está todavía húmeda.
  • Sustrato bien drenado: mezcla siempre perlita o arena gruesa (30 % del total) y revisa que la maceta tenga al menos 3‑4 agujeros de 8 mm.
  • Fertilización moderada: aplica un sobre de fertilizante orgánico (10 g) cada primavera y otoño, nunca en exceso.
  • Ventilación y luz: coloca la planta en un sitio con luz indirecta y buena circulación de aire; en zonas muy calurosas, rota la maceta cada semana para evitar que el sol incida siempre sobre el mismo lado.
  • Control de plagas: inspecciona la tierra cada mes; si detectas señales de nematodos, actúa con té de compost o nematicida ecológico antes de que se extienda.

Al seguir estos puntos, reduces al máximo el riesgo de que el sustrato se vuelva una trampa de humedad y mantienes a tu ficus fuerte y saludable durante todo el año.


5. Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del ficus (las que están en la base) se vuelvan amarillas y caigan; la planta las sustituye por foliage nuevo. Sin embargo, debes alarmarte si observas cualquiera de los siguientes indicadores:

  • Amarilleo rápido que afecta a más del 30 % de la masa foliar en menos de una semana.
  • Tallo blando y con sensación húmeda al tacto.
  • Olor a podredumbre proveniente del sustrato.
  • Raíces negras o viscosas al inspeccionar la maceta.
  • Presencia de insectos o larvas en la tierra.

En estos casos, la podredumbre está avanzando y requiere una intervención inmediata: recorte de raíces, cambio de sustrato y control de humedad. Si solo notas una o dos hojas amarillas en la base, no hay razón para entrar en pánico; es parte del ciclo natural del ficus.


6. Conclusión

Las raíces podridas en un ficus suelen deberse a exceso de riego o a un sustrato inadecuado, aunque las plagas del suelo y los choques térmicos también pueden culpabilizarse. Identifica el origen observando la humedad del sustrato, el estado de las raíces y la distribución del amarillamiento. Luego, corrige la causa con una combinación de drenaje mejorado, sustrato bien aireado, tratamiento antifúngico o control de plagas, y protege la planta de fluctuaciones de temperatura. Con constancia, la mayoría de los ficus se recuperan en una a dos semanas y vuelven a lucir vigorosos durante mucho tiempo. ¡A por ese ficus saludable y vibrante!