Cómo solucionar el exceso de riego en ficus

Cómo solucionar el exceso de riego en ficus

1. Introducción

Ver tu ficus con hojas que se tornan amarillas o se vuelven marrones por la base es una de esas pequeñas pesadillas que aparecen en cualquier balcón o interior de España. El síntoma más frecuente es el exceso de riego, y aunque a primera vista parece simple, las causas pueden ser varias y el remedio depende de identificar bien la raíz del problema. En este artículo descubrirás por qué tu ficus está regado en exceso, cómo distinguirlo de otras afecciones y, lo mejor, qué hacer paso a paso para devolverle la vitalidad que necesita.

2. Causas posibles del problema

1. Riego abundante y falta de drenaje (causa más frecuente)

El exceso de riego se produce cuando la tierra permanece húmeda durante largos periodos y las raíces no pueden respirar. En la mayoría de los hogares de Madrid y la Meseta Central, donde los inviernos son secos y los veranos calurosos, es típico regar cada dos días sin comprobar la humedad. El sustrato pesado, sin perlita ni arena, retiene agua y provoca que las raíces se pudran, generando hojas amarillas que caen rápidamente.

2. Macetas demasiado pequeñas o sin agujeros de salida

Una maceta con mal drenaje o demasiado estrecha limita la ventilación del suelo. En la zona costera de Cataluña, muchos aficionados usan macetas de barro sin orificios, creyendo que el material “respira” mejor. En realidad, el agua se acumula en el fondo y el ficus sufre de hipoxia radicular.

3. Humedad ambiental elevada sin ventilación adecuada

Los ficus son originarios de selvas tropicales, pero en casa necesitan una humedad relativa controlada. En climas atlánticos como Gijón o A Coruña, la humedad del aire puede superar el 80 % en invierno. Si el interior está sin ventilación, el sustrato se mantiene húmedo y favorece el sobre‑riego incluso con riegos moderados.

4. Uso de sustrato inadecuado (tierra de jardín)

Muchas personas reutilizan tierra de jardín en macetas de interior. Esta tierra suele ser demasiado densa y retiene nutrientes y agua en exceso. En Andalucía, donde el suelo es arcilloso, el problema se agrava y el ficus muestra marchitez a causa de la falta de oxígeno.

Causas menos frecuentes

  • Plagas de raíz (cochinillas o ácaros) que debilitan la absorción de agua.
  • Enfermedades fúngicas como la Pythium que aparecen cuando el sustrato está constantemente húmedo.
  • Luz insuficiente que reduce la transpiración y favorece la retención de humedad en la hoja.

3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Ubicación del amarillamiento: si solo son las hojas inferiores las que se vuelven amarillas pálidas, sospecha deficiencia de nitrógeno; si el amarillamiento afecta a hojas de todas las posiciones y el sustrato está blando, el culpable suele ser exceso de riego.
  2. Textura de la hoja: una hoja blanda y reluciente indica exceso de agua; una hoja crujiente señala falta de riego.
  3. Estado del sustrato: introduce el dedo a unos 5‑10 cm de profundidad. Si el suelo está húmedo al tacto y no se seca en 48 h, el riego es excesivo. Si está seco y compacto, la causa puede ser falta de agua o drenaje insuficiente.
  4. Olor: un olor a moho o a humedad proviene de raíces en descomposición, típico del sobre‑riego.

Tabla de diagnóstico (abreviada)

SíntomaPosible causaAcción de verificación
Hojas amarillas + base blandaExceso de riegoTocar sustrato, comprobar drenaje
Hojas amarillas + nervios verdesDeficiencia de hierroAnalizar hojas jóvenes
Hojas amarillas + hoja secaFalta de aguaMedir humedad a 5 cm
Hojas amarillas + presencia de mohoEnfermedad fúngicaRevisar fondo de maceta

Una vez identificada la causa, pasa a la solución correspondiente.

4. Soluciones paso a paso

Solución 1: corregir el exceso de riego y mejorar el drenaje

  1. Detén el riego inmediatamente. Deja que la capa superior del sustrato se seque al menos 7 cm antes de volver a regar.
  2. Revisa los agujeros de la maceta. Si no hay ninguno, haz 3‑4 orificios de 8 mm en la base con un taladro.
  3. Renueva el sustrato: mezcla 1 parte de perlita, 1 parte de arena gruesa y 2 partes de tierra de hoja. Esta combinación permite una retención de humedad del 30 % y un buen drenaje.
  4. Aireación: una vez al mes, extrae la planta, sacude suavemente la tierra y vuelve a colocarla. Esto rompe los “cortes” de agua y oxigena las raíces.
  5. Tiempo de recuperación: verás brotes nuevos y mejora del color en 10‑14 días si las raíces no estaban demasiado dañadas.

Solución 2: maceta demasiado pequeña o sin ventilación

  1. Trasplanta a una maceta que sea al menos 5 cm mayor en diámetro que la actual.
  2. Usa una maceta de barro cocido o plástico con orificios; evita la cerámica sin drenaje.
  3. Añade una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo antes del sustrato para evitar que el agua se acumule.
  4. Frecuencia de riego ajustada: una vez que la maceta sea mayor, el sustrato retendrá menos agua, por lo que podrás regar cada 7‑10 días en verano, comprobando siempre la humedad a 5 cm.
  5. Resultado esperado: las hojas volverán a su tono verde profundo en 2‑3 semanas.

Solución 3: humedad ambiental alta sin ventilación

  1. Ventila el espacio donde está el ficus al menos 2 horas al día abriendo ventanas o usando un ventilador a baja velocidad.
  2. Deshumidificador: en zonas como Vigo o Santander, un modelo de 10‑15 L/día reduce la humedad relativa del interior por debajo del 60 %.
  3. Aprovecha la luz natural: sitúa el ficus cerca de una ventana sur, pero sin que reciba sol directo todo el día para evitar quemaduras.
  4. Riego moderado: en ambientes húmedos, riega solo cuando la capa superior del sustrato esté seca al tacto, lo que suele ser cada 10‑12 días en invierno.
  5. Efecto esperado: la hoja que estaba amarilla por falta de oxígeno mostrará nuevo crecimiento en 1‑2 semanas.

Solución 4: sustrato inadecuado (tierra de jardín)

  1. Deshazte de la tierra de jardín y prepara una mezcla: 50 % tierra de hoja, 30 % perlita, 20 % arena gruesa.
  2. Incorpora 1 kg de compost maduro por cada 30 L de sustrato para aportar materia orgánica sin retener exceso de agua.
  3. Riega con la técnica del “riegos de inmersión”: coloca la maceta en una cubeta con agua, deja que absorba por los agujeros durante 5‑10 minutos, luego drena. Esta práctica garantiza que la planta reciba agua sin encharcar el sustrato.
  4. Mantenimiento: cada 6 meses, repite la renovación parcial del sustrato (un 30 %).
  5. Plazo de mejora: la planta suele responder en 12‑15 días con hojas más firmes y menos manchas.

5. Prevención futura

Para que el exceso de riego no vuelva a aparecer, adopta estas buenas prácticas:

  • Controla la humedad con un medidor o simplemente introduciendo el dedo a 5 cm de profundidad; riega solo cuando el sustrato esté seco.
  • Fertiliza con abono orgánico una vez al año en primavera, evitando fertilizantes líquidos que pueden retener agua.
  • Mantén el drenaje limpio: cada tres meses revisa los agujeros y elimina restos de tierra compactada.
  • Ventila el interior, especialmente en climas atlánticos, y usa un humidistato si vives en casa muy cerrada.

6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del ficus (las de la base) se tornen amarillas y caigan: la planta las sustituye por nuevas. Sin embargo, deberías alarmarte si el amarilleo se extiende a más del 30 % del follaje, si aparecen manchas negras o líquidos viscosos en la base, o si el sustrato huele a podredumbre. Estos son signos de daño radicular serio que requieren una intervención inmediata, como el trasplante o la aplicación de un fungicida ecológico (por ejemplo, un tratamiento de bicarbonato de potasio al 1 %).

7. Conclusión

El ficus con exceso de riego muestra hojas amarillas, base blanda y, a veces, olor a humedad. Identificar si el problema proviene de riegos abundantes, maceta sin drenaje, humedad ambiental o sustrato inadecuado es clave para aplicar la solución correcta: detener el riego, mejorar el drenaje, ventilar el espacio y usar sustrato bien estructurado. Con estos ajustes, tu ficus volverá a lucir un follaje verde y vigoroso en uno o dos semanas. Así que no te desanimes: con observación y los pasos indicados, el éxito está al alcance de tu mano.