Cómo regar guisantes en casa y en huerto
- 25 Oct, 2025
Los guisantes son una de las legumbres más nutritivas y fáciles de cultivar en cualquier rincón del huerto español, pero su éxito depende casi por completo de un riego bien calibrado. Un exceso de agua puede provocar pudrición de raíces, mientras que una falta de hidratación limita la formación de vainas y produce podos secos. En este artículo te explico, paso a paso, cuántos litros y cada cuántos días debes regar tus guisantes, cómo adaptar el riego a la zona y a la estación, y qué señales indican que algo no va bien.
Frecuencia y Cantidad de Riego
A) Frecuencia según Etapa de Crecimiento
Plántulas (0‑2 semanas): En la fase más delicada, las semillas germinadas requieren riego diario ligero, preferiblemente en la madrugada. Aplica unos 100‑150 ml por planta y evita que el sustrato se encharque; el objetivo es mantener la capa superior ligeramente húmeda.
Trasplante y establecimiento (2‑4 semanas): Cuando trasplantas las plántulas a su lugar definitivo, aumenta la frecuencia a cada 2 días durante la primera semana. Cada riego debe proporcionar 250‑300 ml para que el agua alcance el sistema radicular en desarrollo.
Crecimiento vegetativo (1‑2 meses): Una vez que la planta tiene entre 4 y 6 hojas verdaderas, puedes reducir la frecuencia a 3‑4 veces por semana. La cantidad sube a 400‑500 ml por planta en su época de crecimiento activo, garantizando que el suelo se humedezca hasta 15‑20 cm de profundidad.
Floración y formación de vainas (2‑3 meses): En la fase de bolsado, el consumo de agua se dispara. Riega cada 2‑3 días y suministra 600‑800 ml por planta, de manera que la humedad sea constante pero sin encharcar. Si la temperatura supera los 30 °C, aumenta a diario y eleva la cantidad a 1 litro por planta.
Maduración (últimas 2‑3 semanas antes de la cosecha): Cuando las vainas empiezan a engrosarse, reduce ligeramente la cantidad a 500‑600 ml cada 3‑4 días. Evitar el exceso en este momento ayuda a que los guisantes mantengan su sabor dulce y su textura crujiente.
Dormancia (climas de interior o invernaderos fríos): En regiones como la Meseta Central, si mantienes los guisantes bajo cubierta durante el invierno, riega una vez cada 10‑12 días, siempre controlando que el sustrato no se seque por completo.
B) Cantidad de Agua
En macetas de 15 cm de diámetro, la dosis ideal es 300‑400 ml por riego, mientras que en surcos de 30 cm de profundidad la aplicación se mide en litros por metro lineal: entre 5‑7 l / m en fase vegetativa y 8‑10 l / m en floración.
Si utilizas riego por goteo, programa 10‑12 minutos con goteros de 2 l / h para lograr la cantidad adecuada sin pérdida por escorrentía. Con regadera, distribuye el agua en 2‑3 tandas de 150‑200 ml, dejando que cada tanda se absorba antes de la siguiente.
C) Método de Riego
El riego por goteo es el método recomendado para los guisantes porque mantiene la humedad justo donde las raíces la necesitan y evita mojar el follaje, reduciendo la aparición de mildiu. Si prefieres la regadera, coloca la boquilla fina y dirige el chorro al pie de la planta, evitando que el agua caiga sobre las hojas. El riego por aspersión solo es aconsejable en climas muy secos y con una cobertura vegetal densa que proteja las hojas del contacto directo.
Ajustes según Clima y Época
A) Variaciones Estacionales
- Primavera (marzo‑mayo): En la Península, riega 3‑4 veces por semana con 400‑500 ml por planta. En zonas como Cataluña o la Comunidad Valenciana, donde la primavera es más cálida, incrementa a cada 2‑3 días.
- Verano (junio‑agosto): En el interior y el sur (por ejemplo, Murcia o Almería), la frecuencia sube a diario o dos veces al día si la temperatura supera los 35 °C. Cada riego debe alcanzar 1 litro por planta para compensar la alta evaporación. En la costa atlántica (ej. Galicia), bastan 3‑4 riegos semanales con 600‑700 ml.
- Otoño (septiembre‑octubre): Reduce progresivamente a 2‑3 veces por semana, manteniendo la cantidad en 400‑500 ml mientras el clima se vuelve más húmedo.
- Invierno (noviembre‑febrero): En la mayor parte de España, suspende el riego si la lluvia supera los 10 mm semanales. En áreas de clima mediterráneo seco, como la Andalucía interior, riega una vez cada 10‑12 días con 200‑300 ml.
B) Diferencias Regionales en España
- Noroeste (Galicia, Asturias): Las precipitaciones son abundantes; basta con 1‑2 riegos semanales en verano, siempre revisando que el sustrato no quede encharcado.
- Mediterráneo (Valencia, Murcia, Baleares): Necesitan riego diario en verano y cada 2‑3 días en primavera/otoño, con 800‑1000 ml por riego en macetas.
- Centro (Madrid, Castilla‑La Mancha): La temperatura es más extrema; en verano riega diario, en primavera y otoño cada 3‑4 días.
- Sur (Almería, Cádiz): El clima es árido; en pleno verano riega dos veces al día con 1‑1.2 l por planta, reduciéndolo a cada 2‑3 días en invierno.
- Islas Canarias: El clima subtropical permite riego cada 4‑5 días con 300‑400 ml, adaptando la frecuencia a la altura y la exposición al viento.
C) Ajuste por Lluvias
Tras una lluvia abundante (más de 15 mm en 24 h), suspende el riego durante 2‑4 días y verifica la humedad con la prueba del dedo. Si el sustrato sigue húmedo a 10 cm de profundidad, espera hasta que se seque ligeramente antes de volver a aplicar agua. Evita el encharcamiento, que es la principal causa de pudrición de raíces en los guisantes.
Cómo Comprobar la Humedad del Suelo
- Prueba del dedo: Inserta el dedo índice a 5‑7 cm de profundidad en el sustrato cerca de la base de la planta. Si la tierra se siente seca o con poca humedad, es momento de regar; si está húmeda y se adhiere al dedo, espera.
- Peso de la maceta: Levanta la maceta; si está ligeramente ligera, el agua se ha drenado y necesita riego. Una maceta pesada indica que el sustrato aún retiene humedad.
- Humidímetro: Un medidor portátil (precio entre 5‑10 €) se inserta a 10 cm de profundidad. Cuando la aguja marque 3‑4 en una escala de 10, riega; si marca 6‑7, el suelo está suficientemente húmedo.
- Observación visual: La superficie del sustrato pasa de color grisáceo (seco) a oscuro (húmedo). En macetas de barro, el color de la pared interior ayuda a valorar la humedad.
Señales de Problemas de Riego
A) Falta de Agua
- Hojas marchitas y caídas al final del día, especialmente en las plantas jóvenes.
- Bordes de las hojas que se tornan cremosos o marrones y se rompen con facilidad.
- Floración pobre: pocos racimos y flores que se caen antes de abrir.
- Vainas pequeñas y arrugadas, típicas de un riego irregular.
Solución: Aumenta la frecuencia a cada 2‑3 días y asegura que cada riego penetre al menos 15 cm. Aplica mulching (paja o corteza) alrededor de la planta para reducir la evaporación.
B) Exceso de Agua
- Hojas inferiores amarillentas y blandas, a veces con manchas necróticas.
- Pudrición en la base del tallo, con aparición de moho gris en la superficie del sustrato.
- Olor a humedad y corteza blanda al desenterrar la planta.
- Crecimiento débil y tallos finos, incapaces de sostener las vainas.
Solución: Reduce la frecuencia a una vez cada 7‑10 días en otoño e invierno, y a 3‑4 días en primavera si el clima es húmedo. Mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa al sustrato y eleva ligeramente el nivel del bancal para evitar retenciones. Si el suelo está encharcado, suspende el riego durante 4‑7 días y verifica la humedad antes de reanudar.
Consejos Prácticos
- ✅ Riega temprano por la mañana (entre 6 h y 9 h) para que el agua llegue a las raíces antes de que el sol la evapore.
- ✅ Utiliza mulching: una capa de paja, hojas secas o compost de 5‑10 cm reduce la evaporación hasta un 50 %.
- ✅ Riego lento y profundo: mejor 10 min de goteo que varios minutos de chorros superficiales.
- ✅ Instala un temporizador en el sistema de goteo (desde 15 €) para mantener la regularidad y evitar olvidos.
- ✅ Agua a temperatura ambiente: evita el choque térmico que puede dañar las raíces jóvenes.
Errores comunes:
- ❌ Regar al mediodía: la mayor parte del agua se pierde por evaporación y puede quemar las hojas.
- ❌ Riegos cortos y frecuentes que fomentan raíces superficiales y hacen que la planta sea más vulnerable a la sequía.
- ❌ Mojar el follaje: favorece el desarrollo de mildiu y oídio, especialmente en climas húmedos.
- ❌ No ajustar la frecuencia según la lluvia o la temperatura: la constancia es la clave del éxito.
Conclusión
Regar guisantes de forma correcta implica aplicar entre 300 ml y 1 litro por planta según la etapa, con frecuencias que van de diario en verano a cada 10‑12 días en invierno, siempre adaptando la cantidad a la región y a la precipitación. La constancia y la observación del suelo son más importantes que la cantidad exacta; un riego irregular genera pudrición o vainas agrietadas. Controla la humedad con la prueba del dedo o un humidímetro, y ajusta según el clima de tu zona (norte húmedo, mediterráneo seco o interior continental). Con estos pasos tendrás guisantes sanos, productivos y deliciosos en cualquier huerto español.