Cómo regar melocotonero: guía completa para un riego óptimo
- 28 Oct, 2025
Si tienes un melocotonero en tu huerto, ya sabes que el riego es una de las variables que más influye en la calidad y cantidad de la cosecha. La frecuencia de riego del melocotonero varía según la edad del árbol, la zona climática y la estación del año. En este artículo te explico, paso a paso, cuántos litros son necesarios, cada cuánto tiempo debes regar y qué trucos locales hacen que los melocotoneros de Andalucía, Castilla‑La Mancha o Galicia produzcan frutos jugosos y sin fisuras.
En la práctica, el objetivo es mantener el sustrato ligeramente húmedo sin llegar a encharcarlo. Un exceso de agua provoca pudrición de raíces y caída de los frutos; una escasez, frutos agrietados y ramas débiles. Con los datos concretos que encontrarás a continuación, podrás ajustar tu programa de riego al ritmo natural del árbol y evitar los errores más habituales.
Frecuencia y cantidad de riego
Etapas de crecimiento y sus demandas
| Etapa | Necesidad de agua | Frecuencia típica | Comentario |
|---|---|---|---|
| Pimpollos (primer año) | 30‑40 L por árbol | 2‑3 veces por semana | El suelo debe estar húmedo a 20 cm de profundidad. |
| Árbol joven (2‑4 años) | 50‑70 L por árbol | 2 veces por semana en primavera‑verano, 1 vez en otoño‑invierno | Incrementa la cantidad al iniciar la floración. |
| Árbol adulto (5 años +) | 80‑120 L por árbol | Cada 5‑7 días en temporada de crecimiento, 10‑14 días en reposo | La cubierta de mantillo ayuda a conservar la humedad. |
| Fructificación (julio‑agosto) | 120‑150 L por árbol | 3‑4 veces por semana, preferiblemente por la mañana | Evita que el agua caiga directamente sobre los frutos. |
Los números anteriores suponen un riego por goteo con emisores de 2 L h⁻¹. Si utilizas manguera o regadera, duplica el tiempo de aplicación para alcanzar el mismo volumen.
Cómo medir la cantidad exacta
- Coloca un recipiente de 10 L bajo el emisor y cuenta los minutos que tardas en llenarlo.
- Multiplica el tiempo por el caudal del emisor (p. ej., 2 L h⁻¹) para obtener los litros entregados por sesión.
- Ajusta el temporizador del sistema de riego hasta que el recipiente registre la cifra indicada en la tabla según la edad del árbol.
Prueba de humedad del sustrato
- Inserta el dedo a 15‑20 cm de profundidad. Si la tierra se siente seca, es momento de regar; si está húmeda, espera al menos 48 h.
- En macetas de terracota la evaporación es mayor; revisa la humedad cada 2‑3 días en verano.
Variaciones climáticas y estacionales
Zonas mediterráneas (levante, Murcia, Granada)
En el Mediterráneo las temperaturas de verano superan los 30 °C y la precipitación escasea. Aquí el riego debe incrementarse a 3‑4 veces por semana durante la fructificación, con 150 L por árbol en cada sesión. Para evitar el quemado de la corteza, instala una malla de sombreo del 20 % entre junio y agosto y riega al amanecer.
Zonas continentales (Madrid, Castilla‑La Mancha)
En la meseta central las noches son frescas y la lluvia primaveral es escasa. Durante la primavera, el pimpollo necesita 30 L cada dos días; en verano, pasa a 80 L cada cinco días. Un riego por goteo a 0,5 L h⁻¹ es suficiente para mantener la humedad constante sin encharcar.
Zonas atlánticas (Galicia, Asturias, Cantabria)
En el norte atlántico la humedad ambiental es alta y las precipitaciones son abundantes. En estas áreas puedes reducir la frecuencia a una vez por semana incluso en verano, siempre que el suelo no quede empapado. Cuando haya lluvias continuas (más de 25 mm en 48 h), suspende el riego y revisa el drenaje del cepellón.
Zonas subtropicales (Islas Canarias, Málaga)
En el clima subtropical el suelo tiende a secarse rápidamente bajo el sol. Aquí la regla es riego matutino cada 4‑5 días con 120 L por árbol en la fase de desarrollo. Un mulching de paja o corteza de pino cubriendo 10 cm alrededor del tronco reduce la evaporación en un 30 %.
Señales de problemas de riego
Deficiencia de agua
- Hojas amarillentas en los exteriores, que se enrollan y caen.
- Frutos con grietas y pulpa seca, típicos de riegos escasos durante la maduración.
- Crecimiento vertical exagerado (pseudobrote) en los pimpollos; el árbol busca agua en la superficie.
Exceso de agua
- Raíces negras al desenterrar el cepellón, signo de pudrición.
- Manchas marrón‑blanquecinas en el borde de la corteza, provocadas por la falta de oxígeno.
- Hongos tipo Phytophthora en la base del tronco, que aparecen como bolsas gelatinosas bajo tierra.
Si detectas cualquiera de estos síntomas, corrige la rutina de riego inmediatamente: reduce la frecuencia o aumenta el drenaje, y evalúa la calidad del agua (evita agua con alto contenido de sales).
Consejos prácticos y errores comunes
- Riega siempre al pie del árbol, nunca directamente sobre las ramas o frutos; así evitas la proliferación de hongos foliares.
- Programa el riego a primera hora, entre 6 y 9 h, cuando la evaporación es mínima y el sol aún no ha quemado las hojas.
- Instala un sensor de humedad en el punto medio del cajón; al menos 10 cm bajo la superficie es el nivel crítico para el melocotonero.
- Evita el riego en día de lluvia; si la precipitación supera 10 mm, suspende la sesión y revisa la humedad del sustrato.
- No riegues árboles en maceta con agua fría; deja que alcance la temperatura ambiente para no provocar choques radiculares.
Errores habituales que vemos en huertos españoles:
- Regar cada día en verano sin medir la humedad → encharcamiento y caída de frutos.
- Usar manguera de alta presión directamente sobre la copa → daña la corteza y favorece la aparición de plagas como el gomoso.
Conclusión
Dominar la frecuencia de riego del melocotonero es tan sencillo como observar el suelo, adaptar la cantidad a la zona climática y respetar los ciclos de crecimiento del árbol. En resumen: pimpollos 30‑40 L cada 2‑3 días, árboles jóvenes 50‑70 L cada 5‑7 días, adultos 80‑120 L cada semana y fructificación 120‑150 L cada 4‑5 días, con especial atención a las particularidades de Mediterráneo, meseta y norte atlántico. Mantén la tierra ligeramente húmeda, evita el encharcamiento y observa las señales en hojas y frutos. Con estos ajustes, tu melocotonero te recompensará con una cosecha abundante, frutos jugosos y un árbol vigoroso que seguirá dando vida al huerto año tras año.