Cómo regar melocotonero: guía completa para un riego óptimo

Cómo regar melocotonero: guía completa para un riego óptimo

Si tienes un melocotonero en tu huerto, ya sabes que el riego es una de las variables que más influye en la calidad y cantidad de la cosecha. La frecuencia de riego del melocotonero varía según la edad del árbol, la zona climática y la estación del año. En este artículo te explico, paso a paso, cuántos litros son necesarios, cada cuánto tiempo debes regar y qué trucos locales hacen que los melocotoneros de Andalucía, Castilla‑La Mancha o Galicia produzcan frutos jugosos y sin fisuras.

En la práctica, el objetivo es mantener el sustrato ligeramente húmedo sin llegar a encharcarlo. Un exceso de agua provoca pudrición de raíces y caída de los frutos; una escasez, frutos agrietados y ramas débiles. Con los datos concretos que encontrarás a continuación, podrás ajustar tu programa de riego al ritmo natural del árbol y evitar los errores más habituales.

Frecuencia y cantidad de riego

Etapas de crecimiento y sus demandas

EtapaNecesidad de aguaFrecuencia típicaComentario
Pimpollos (primer año)30‑40 L por árbol2‑3 veces por semanaEl suelo debe estar húmedo a 20 cm de profundidad.
Árbol joven (2‑4 años)50‑70 L por árbol2 veces por semana en primavera‑verano, 1 vez en otoño‑inviernoIncrementa la cantidad al iniciar la floración.
Árbol adulto (5 años +)80‑120 L por árbolCada 5‑7 días en temporada de crecimiento, 10‑14 días en reposoLa cubierta de mantillo ayuda a conservar la humedad.
Fructificación (julio‑agosto)120‑150 L por árbol3‑4 veces por semana, preferiblemente por la mañanaEvita que el agua caiga directamente sobre los frutos.

Los números anteriores suponen un riego por goteo con emisores de 2 L h⁻¹. Si utilizas manguera o regadera, duplica el tiempo de aplicación para alcanzar el mismo volumen.

Cómo medir la cantidad exacta

  1. Coloca un recipiente de 10 L bajo el emisor y cuenta los minutos que tardas en llenarlo.
  2. Multiplica el tiempo por el caudal del emisor (p. ej., 2 L h⁻¹) para obtener los litros entregados por sesión.
  3. Ajusta el temporizador del sistema de riego hasta que el recipiente registre la cifra indicada en la tabla según la edad del árbol.

Prueba de humedad del sustrato

  • Inserta el dedo a 15‑20 cm de profundidad. Si la tierra se siente seca, es momento de regar; si está húmeda, espera al menos 48 h.
  • En macetas de terracota la evaporación es mayor; revisa la humedad cada 2‑3 días en verano.

Variaciones climáticas y estacionales

Zonas mediterráneas (levante, Murcia, Granada)

En el Mediterráneo las temperaturas de verano superan los 30 °C y la precipitación escasea. Aquí el riego debe incrementarse a 3‑4 veces por semana durante la fructificación, con 150 L por árbol en cada sesión. Para evitar el quemado de la corteza, instala una malla de sombreo del 20 % entre junio y agosto y riega al amanecer.

Zonas continentales (Madrid, Castilla‑La Mancha)

En la meseta central las noches son frescas y la lluvia primaveral es escasa. Durante la primavera, el pimpollo necesita 30 L cada dos días; en verano, pasa a 80 L cada cinco días. Un rieg​o por goteo a 0,5 L h⁻¹ es suficiente para mantener la humedad constante sin encharcar.

Zonas atlánticas (Galicia, Asturias, Cantabria)

En el norte atlántico la humedad ambiental es alta y las precipitaciones son abundantes. En estas áreas puedes reducir la frecuencia a una vez por semana incluso en verano, siempre que el suelo no quede empapado. Cuando haya lluvias continuas (más de 25 mm en 48 h), suspende el riego y revisa el drenaje del cepellón.

Zonas subtropicales (Islas Canarias, Málaga)

En el clima subtropical el suelo tiende a secarse rápidamente bajo el sol. Aquí la regla es riego matutino cada 4‑5 días con 120 L por árbol en la fase de desarrollo. Un mulching de paja o corteza de pino cubriendo 10 cm alrededor del tronco reduce la evaporación en un 30 %.

Señales de problemas de riego

Deficiencia de agua

  • Hojas amarillentas en los exteriores, que se enrollan y caen.
  • Frutos con grietas y pulpa seca, típicos de riegos escasos durante la maduración.
  • Crecimiento vertical exagerado (pseudobrote) en los pimpollos; el árbol busca agua en la superficie.

Exceso de agua

  • Raíces negras al desenterrar el cepellón, signo de pudrición.
  • Manchas marrón‑blanquecinas en el borde de la corteza, provocadas por la falta de oxígeno.
  • Hongos tipo Phytophthora en la base del tronco, que aparecen como bolsas gelatinosas bajo tierra.

Si detectas cualquiera de estos síntomas, corrige la rutina de riego inmediatamente: reduce la frecuencia o aumenta el drenaje, y evalúa la calidad del agua (evita agua con alto contenido de sales).

Consejos prácticos y errores comunes

  • Riega siempre al pie del árbol, nunca directamente sobre las ramas o frutos; así evitas la proliferación de hongos foliares.
  • Programa el riego a primera hora, entre 6 y 9 h, cuando la evaporación es mínima y el sol aún no ha quemado las hojas.
  • Instala un sensor de humedad en el punto medio del cajón; al menos 10 cm bajo la superficie es el nivel crítico para el melocotonero.
  • Evita el riego en día de lluvia; si la precipitación supera 10 mm, suspende la sesión y revisa la humedad del sustrato.
  • No riegues árboles en maceta con agua fría; deja que alcance la temperatura ambiente para no provocar choques radiculares.

Errores habituales que vemos en huertos españoles:

  1. Regar cada día en verano sin medir la humedad → encharcamiento y caída de frutos.
  2. Usar manguera de alta presión directamente sobre la copa → daña la corteza y favorece la aparición de plagas como el gomoso.

Conclusión

Dominar la frecuencia de riego del melocotonero es tan sencillo como observar el suelo, adaptar la cantidad a la zona climática y respetar los ciclos de crecimiento del árbol. En resumen: pimpollos 30‑40 L cada 2‑3 días, árboles jóvenes 50‑70 L cada 5‑7 días, adultos 80‑120 L cada semana y fructificación 120‑150 L cada 4‑5 días, con especial atención a las particularidades de Mediterráneo, meseta y norte atlántico. Mantén la tierra ligeramente húmeda, evita el encharcamiento y observa las señales en hojas y frutos. Con estos ajustes, tu melocotonero te recompensará con una cosecha abundante, frutos jugosos y un árbol vigoroso que seguirá dando vida al huerto año tras año.