Cómo evitar agujeros en hojas de fresas
- 29 Oct, 2025
1. Introducción
Ver tus fresas con agujeros en hojas y sentir que las plantas están perdiendo su vigor es frustrante, sobre todo cuando la cosecha se avecina. Ese aspecto “comido” no solo afecta la estética; reduce la capacidad fotosintética y, a la larga, la producción de frutos. La buena noticia es que la mayoría de los problemas que provocan esos orificios tienen un origen fácil de identificar y, por tanto, una solución bastante simple.
En este artículo repasaremos las causas más habituales, cómo distinguirlas y qué medidas tomar para que tus fresas vuelvan a lucir sanas y productivas.
2. Causas posibles del problema
1. Escarabajo de la fresa (Galerucella spp.) – la causa más frecuente
Este pequeño coleóptero, de entre 4 y 5 mm, se alimenta de la cara inferior de la hoja, dejando agujeros irregulares y una trama “punteada”. Las larvas hacen lo mismo, pero sus comiciones son más intensas y aparecen como trazos alargados que se convierten en roturas.
¿Por qué aparece? En la zona mediterránea, especialmente en Andalucía y Valencia, los veranos cálidos y la humedad de la madrugada favorecen su ciclo biológico. Si el cultivo está justo después de la poda o el raleo, el escarabajo encuentra hojas jóvenes y tiernas, que son su objetivo principal.
2. Caracoles y babosas – daño clásico en huertos húmedos
Los caracoles dejan agujeros de forma “circular” de 1 a 2 cm de diámetro, con bordes lisos y una leve baba en la superficie. Su actividad se dispara después de lluvias intensas o riegos nocturnos, pues el suelo húmedo les permite desplazarse sin resecarse. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha), donde el riego es intensivo en primavera, los caracoles pueden destruir la mayor parte de la masa foliar en pocos días.
3. Aves pequeñas (gorrión común, jilguero) – herbívoros inesperados
Los picos de los gorrión rasgan la hoja creando “mordeduras” alargadas, a veces con pequeños trozos de hoja arrancados. Este daño se nota sobre todo en plantaciones cercanas a huertos urbanos o en comarcas de la zona de Aragón, donde los campos de fresas a menudo están rodeados de setos que sirven de refugio a los pájaros.
4. Daño por heladas tardías – necrosis puntual
Aunque menos frecuente, una helada súbita en otoño o primavera puede congelar la epidermis y provocar la ruptura de tejidos, dejando agujeros de forma irregular y bordes ennegrecidos. En Sierra Nevada o la Cordillera Cantábrica, donde las temperaturas pueden descender a -3 °C de forma puntual, este fenómeno es una amenaza real.
5. Deficiencia severa de potasio (menos frecuente)
Cuando el suelo carece de potasio, los bordes de las hojas se vuelven necróticos y pueden romperse, creando pequeñas perforaciones que se confunden con daños de plagas. En suelos arenosos de la Costa de Granada, la lixiviación de K es habitual si no se aplica fertilizante adecuado.
Otras causas menos habituales
- Trips (Thysanoptera): pequeños puntos plateados que pueden causar picaduras diminutas.
- Araña roja (Tetranychidae): hojas con manchas claras que a veces se rompen.
- Aplicación excesiva de fertilizante nitrogenado: crecimiento débil que facilita el ataque de plagas.
3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar minuciosamente el tipo de agujero y el contexto del cultivo.
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Forma y tamaño:
- Agujeros redondos y con baba → probables caracoles.
- Orificios irregulares con tejido comido y presencia de pequeños insectos al volar → escarabajo.
- Mordeduras alargadas con restos de plumas o excrementos de ave → pájaros.
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Momento del día:
- Daño visible por la mañana después de lluvia → caracoles.
- Agujeros que aparecen tras una helada nocturna → daño por frío.
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Presencia de rastros:
- Rastro de baba o moco en la hoja → caracoles.
- Excrementos en forma de “cascara de huevo” bajo la hoja → escarabajo.
- Plumas o pequeños nidos en la base de la planta → aves.
Una forma práctica de confirmar es colocar una hoja afectada bajo una lupa (10‑20x) y buscar los restos de los agresores. También puedes colocar una trampa de cerveza cerca del cultivo; si a la mañana aparecen caracoles dentro, la causa está clara.
4. Soluciones paso a paso
1. Si el culpable es el escarabajo de la fresa
- Control manual: Recorre el cultivo al atardecer, cuando los adultos están menos activos, y retira los insectos a mano.
- Insecticida ecológico de neem: Disuelve 15 ml de extracto de neem (5 % azadiractina) en 1 litro de agua y pulveriza la cara inferior de la hoja cada 7 días durante 3 a 4 aplicaciones.
- Trampas de luz amarilla: Coloca una lámpara LED amarilla (15 W) a 30 cm del suelo; los escarabajos se sienten atraídos y pueden capturarse en una bandeja con agua jabonosa.
- Mejora la circulación del aire: Podar las plantas para que reciban al menos 6 h de sol directo evita refugios húmedos donde el escarabajo se reproduce.
Resultado esperado: Verás menos agujeros en 10‑14 días y la población del escarabajo disminuirá notablemente.
2. Si el atacante son caracoles o babosas
- Barrera de cobre: Entierra una cinta de cobre de 0,5 cm de ancho alrededor del perímetro del surco; los caracoles reciben una ligera descarga y no cruzan.
- Cáscaras de huevo trituradas: Esparce un puñado alrededor de cada planta; la textura áspera desprende a los moluscos.
- Trampa de cerveza: Entierra un vaso de 250 ml hasta el borde, llénalo a la mitad con cerveza (preferiblemente artesanal) y coloca una tapa perforada. Cada 2‑3 días vacía el vaso y repón la cerveza.
- Aplicación de “granulado de hierro fundido”: Distribuye 30 g/m² de granulado alrededor del cultivo; actúa como repelente físico sin dañar la planta.
Resultado esperado: La actividad de los caracoles se reduce en 5‑7 días y los agujeros dejan de aparecer.
3. Si son aves pequeñas
- Redes anti‑pájaros: Instala una malla de 1 mm de diámetro sobre el cultivo, sujetándola a postes de 1,5 m de altura. El coste es de ≈12 €/m² y protege eficazmente.
- Cintas reflectantes: Cuelga tiras de papel de aluminio o cinta de espejo cada 30 cm entre los postes; los destellos ahuyentan a los pájaros.
- Comederos de distracción: Coloca comederos con semillas de girasol a 30 m del huerto; los pájaros se alimentan allí y dejan el cultivo.
- Espantadores sonoros: Dispositivos con “cocodrilo” que emiten sonidos intermitentes cada 15‑20 min.
Resultado esperado: En una semana los pájaros pierden interés y los agujeros dejan de aparecer.
4. Si la causa es helada tardía
- Cobertura con manta anti‑helada: Usa mantas de polietileno de 0,2 mm durante la noche; cúbrela con una capa de paja para evitar que el viento la levante.
- Riego nocturno controlado: Un riego ligero de 2‑3 l por m² aumenta la capacidad térmica del suelo y reduce la caída de temperatura.
- Plantación en terrazas: Si es posible, sitúa el cultivo en una ligera pendiente que favorezca el drenaje y el calentamiento del suelo.
Resultado esperado: La mayoría de los bordes dañados no se recuperan, pero evitarás nuevos casos.
5. Si el problema es deficiencia de potasio
- Fertilización con sulfato de potasio: Disuelve 20 g de sulfato de potasio por 10 l de agua y riega la zona radicular cada 30 días durante la temporada de crecimiento.
- Enmienda con compost rico en K: Añade 5 kg de compost de restos de banana y cáscara de huevo por cada m² de cultivo en primavera.
Resultado esperado: Los bordes de las hojas dejan de necrosarse y, en 3‑4 semanas, las hojas nuevas crecen con un color verde intenso.
5. Prevención futura
Para que los agujeros en hojas de fresas no vuelvan a ser un problema, adopta estas buenas prácticas:
- Monitorea semanalmente: Revisa el sustrato, la presencia de insectos y el estado de las hojas cada siete días, sobre todo después de lluvia o de helada.
- Riego por goteo con programación que permita que la capa superior del suelo se seque entre riegos; evita el exceso de humedad que atrae caracoles.
- Rotación de cultivos: Cada 3 años cambia la zona de fresas por leguminosas o hortalizas de raíz para romper el ciclo del escarabajo.
- Cobertura con mantillo orgánico (paja o paja de cereal) de 5 cm de espesor: reduce la evaporación, limita el acceso de caracoles y mantiene la temperatura del suelo estable.
- Fertiliza equilibradamente: Aplica NPK 10‑5‑10 en primavera (30 g/m²) y refuerza con compost en otoño; evita excesos de nitrógeno que favorecen plagas.
6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que algunas hojas viejas, especialmente las inferiores, muestren pequeños agujeros o desgaste a medida que la planta las sacrifica para dar vigor a las nuevas. Sin embargo, debes actuar con rapidez si notas que:
- Más del 30 % de las hojas presentan agujeros.
- Los agujeros aparecen en hojas jóvenes o en la cara superior de la planta.
- Se acompañan de seno de plagas visibles, olor a humedad o pérdida de vigor general.
En esos casos, el daño ya está comprometiendo la fotosíntesis y la futura cosecha, por lo que es indispensable aplicar las medidas correctivas indicadas.
7. Conclusión
Los agujeros en hojas de fresas son casi siempre señal de un agresor externo: escarabajo, caracol, ave o helada. Identificando la forma del daño, el momento en que aparece y los rastros dejados, puedes diagnosticar con confianza y aplicar la solución adecuada—ya sea neem, barrera de cobre, red anti‑pájaros o cobertura contra heladas. Con un control regular y prácticas de riego y fertilización equilibradas, tus fresas volverán a lucir sanas y producirán abundantes frutos en la próxima temporada. ¡Ánimo, que con un poco de observación y los trucos correctos, el huerto vuelve a florecer!