Fresas con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Fresas con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Ver tus fresas con hojas amarillas en plena temporada puede desanimar, sobre todo cuando la fruta parece perfecta. Ese amarillado suele ser señal de que algo no está del todo bien en el huerto, pero la buena noticia es que la causa suele identificarse en pocos pasos y la solución es totalmente alcanzable. Lo primero es entender qué procesos pueden desencadenar ese síntoma y luego actuar con medidas concretas adaptadas al clima español.


Causas más habituales

1. Deficiencia de nitrógeno

El nitrógeno es el nutriente que más influye en el verdor de las hojas. Cuando falta, las hojas inferiores se vuelven amarillo pálido y pueden caerse, mientras la planta destina lo que tiene a la fruta. En la Meseta central, donde el suelo suele ser arcilloso y pobre en materia orgánica, la carencia de nitrógeno es muy frecuente, sobre todo después de cosechas intensas sin reposición de compost.

2. Exceso de riego o mal drenaje

El exceso de agua impide la adecuada oxigenación de las raíces. Las raíces se “ahogan”, las hojas se vuelven amarillas y blandas y aparecen manchas necróticas en los bordes. En zonas atlánticas como Galicia o la costa vasca, donde la lluvia es abundante, es fácil sobre‑regar, sobre todo en macetas sin agujeros o con sustrato demasiado compacto.

3. Falta de hierro (clorosis férrica)

El hierro es poco móvil; cuando el pH del suelo supera los 6,5, el hierro queda “indisponible”. Las hojas jóvenes adquieren un tono amarillo crema con nervios que permanecen verdes, un cuadro típico de clorosis férrica. En la Región de Murcia, donde los suelos calcáreos son habituales, este problema se da con frecuencia en febrero‑marzo, justo antes del inicio del cultivo.

Otras causas menos frecuentes

  • Plagas como la araña roja o trips, que dejan manchas amarillentas y telarañas.
  • Enfermedades fúngicas (p. ej. fusarium) que provocan amarilleo progresivo desde la base.
  • Deficiencia de potasio que produce amarilleo en los bordes y frutos de menor sabor.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Para no lanzar fertilizante a ciegas, sigue una observación sistemática:

  • Ubicación del amarillado: Si afecta sobre todo a las hojas bajas, sospecha nitrógeno. Si aparecen en hojas jóvenes y los nervios siguen verdes, apunta a hierro. Un amarillado generalizado con hojas blandas indica exceso de riego.
  • Textura y borde: Las hojas de nitrógeno se mantienen firmes, mientras que las de exceso de agua se vuelven blandas y pueden presentar manchas marrones.
  • Estado del suelo: Inserta el dedo a 5 cm de profundidad. Si está húmedo después de varios días sin lluvia, el riego está excesivo; si está seco y compacto, quizá necesite aireación o un sustrato más ligero.
  • pH del sustrato: En macetas puedes usar un kit casero de pH. Valores superiores a 6,5 apuntan a clorosis férrica.

Tabla rápida de diagnóstico

SíntomaProbable causaAcción de comprobación
Hojas bajas amarillas, superiores verdesDeficiencia de nitrógenoAnaliza fertilidad del suelo; observa historial de enmiendas
Hojas jóvenes amarillas, nervios verdesFalta de hierroMide pH del sustrato, revisa historial de cal
Hojas amarillas y blandas, suelo húmedoExceso de riegoPalpa la capa superficial; verifica drenaje
Hojas amarillas con manchas rojasAraña roja / tripsBusca telarañas o insectos visibles con lupa

Una vez identificada la causa, procede a la solución correspondiente.


Soluciones paso a paso

Deficiencia de nitrógeno

  1. Aplicar fertilizante nitrogenado: Usa un fertilizante líquido NPK 10‑5‑5 o urea. Disuelve 12 ml por litro de agua y riega la base de la planta.
  2. Frecuencia: Repite cada 15 días durante la fase vegetativa (abril‑julio).
  3. Enmienda orgánica: Incorpora 2‑3 kg de compost maduro alrededor de cada planta en primavera; cubre con mulch de paja para retener humedad y liberar nitrógeno lentamente.
  4. Resultado esperado: Nuevas hojas verdes aparecen en 7‑10 días y la planta recupera vigor en 2‑3 semanas.

Exceso de riego o drenaje deficiente

  1. Detén el riego hasta que los 5 cm superiores del sustrato estén secos. Usa la regla del dedo o un medidor de humedad.
  2. Mejora el drenaje: En macetas, añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato. Si la maceta no tiene agujeros, práctica un punto de drenaje con una piedra y una capa de grava.
  3. Trasplante (si necesario): Cambia a una mezcla ligera de 50 % tierra vegetal y 50 % arena + perlita.
  4. Resultado esperado: Las hojas dejaron de amarillear en 10‑14 días; la recuperación completa de la planta puede tardar 2‑3 semanas si las raíces no están gravemente podridas.

Falta de hierro (clorosis férrica)

  1. Bajar el pH: Aplica sulfuros de calcio o azufre elemental a razón de 1‑2 kg por 10 m², incorporándolo al suelo en otoño o primavera.
  2. Fertilizante quelatado: Añade solución de quelato de hierro (tipo Fe‑EDDHA) al riego, 5 ml por litro de agua, cada 10 días hasta ver mejoría.
  3. Cobertura con mantillo: Coloca hojarasca o paja alrededor de la base para evitar la evaporación rápida y favorecer la microbiota que moviliza el hierro.
  4. Resultado esperado: Las hojas jóvenes vuelven a verde intenso en 10‑14 días, y el problema se estabiliza en 1‑2 meses si se mantiene el pH adecuado.

Prevención futura

  • Fertiliza de forma equilibrada: Aplica fertilizante orgánico (compost) al menos dos veces al año, en abril y octubre, y complementa con fertilizantes líquidos cada mes durante el crecimiento.
  • Riego inteligente: Instala un sistema de goteo con temporizador; riega solo cuando la capa superior del sustrato esté seca, normalmente cada 3‑4 días en verano mediterráneo y cada 5‑6 días en clima continental.
  • Control del pH: En suelos calcáreos (Murcia, Almería) incorpora materia orgánica y realiza una corrección anual de pH para mantenerlo entre 5,8 y 6,5.
  • Mulching: Colocar mantillo de paja o corteza de pino reduce la evaporación, controla la temperatura del suelo y aporta materia orgánica que libera lentamente nutrientes.
  • Rotación de cultivos: Alterna la zona de fresas con leguminosas (guisantes, habas) cada 3‑4 años para reponer nitrógeno y romper ciclos de patógenos.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de la planta se vuelvan amarillas y caigan; la fresa continuamente renueva su follaje. Sin embargo, si el amarillado avanza rápidamente, afecta a más del 30 % de la planta, se acompaña de hojas blandas, manchas marrones o pérdida de frutos, es señal de un problema serio que requiere intervención inmediata. En caso de manchas negras en la base del tallo, sospecha pudrición y elimina la planta afectada para evitar que el patógeno se disemine.


Conclusión

Las fresas con hojas amarillas suelen deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego o falta de hierro. Identifica la causa observando la posición y textura de las hojas, y verifica la humedad y el pH del sustrato. Con fertilizantes adecuados, un riego controlado y correcciones de pH, la mayoría de los problemas se resuelven en uno o dos semanas. Mantén buenas prácticas de fertilización, riego y mulching, y tus fresas volverán a lucir verdes y productivas en poco tiempo.