Fresas con hojas marrones: causas y soluciones efectivas

Fresas con hojas marrones: causas y soluciones efectivas

Ver tus fresas con hojas marrones puede ser frustrante, sobre todo cuando la planta parece sana en el resto. Ese tono marrón suele ser señal de que algo no va bien en el cultivo y, aunque el problema sea común, tiene solución. Lo primero es entender qué factor está alterando la planta: exceso de agua, falta de nutrientes, poca luz o alguna plaga. En este artículo te guío para reconocer la causa exacta y aplicar la medida correcta sin complicaciones.


Causas posibles del problema

1. Exceso de riego (la causa más habitual)

Cuando la tierra se mantiene húmeda todo el día, las raíces pierden oxígeno y empiezan a pudrirse. Las hojas más viejas se vuelven marrones y secas, y el tallo puede presentar manchas negras. En la zona Mediterránea (Valencia, Murcia) el riesgo aumenta porque los veranos son secos y solemos regar en exceso al iniciar la temporada. Si el sustrato está compactado o la maceta carece de agujeros de drenaje, el problema se agrava rápidamente.

2. Deficiencia de potasio

El potasio favorece la resistencia de la fruta y la firmeza de las hojas. Su falta se manifiesta como marrón en los bordes de las hojas, que se tornan crujientes y se caen con facilidad. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) los suelos calizos suelen ser pobres en este nutriente. La carencia suele aparecer después de la primera cosecha, cuando la planta está agotando sus reservas.

3. Falta de luz solar

Las fresas necesitan al menos 6 h de sol directo al día. En zonas atlánticas como Galicia o el País Vasco, donde los cielos están nublados y la sombra de los árboles es frecuente, las hojas pueden volverse marrones por estrés lumínico. Además, el follaje denso de otras plantas reduce la exposición y provoca un crecimiento débil y hojas amarillentas que terminan en marrón.

4. Plagas y enfermedades menos frecuentes

  • Caracoles y babosas: perforan la hoja y crean manchas marrones húmedas.
  • Mildiu (Pseudoperonospora cubensis): aparecen manchas amarillentas que más tarde se tornan marrones.
  • Araña roja: produce puntos claros y hojas que se tornan pardeadas.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

  1. Observa dónde aparecen las manchas

    • Bordes marrones y tejido seco → probable exceso de riego o deficiencia de potasio.
    • Manchas pequeñas y húmedas en la superficie → caracoles o mildiu.
    • Hojas enteras con tono pardo uniforme y falta de vigor → falta de luz.
  2. Toca el sustrato

    • Mete el dedo 5 cm bajo la superficie. Si está empapado pese a que no ha llovido, el riego es excesivo.
    • Si está seco y compacto, revisa la fertilidad; añade compost o fertilizante rico en potasio.
  3. Revisa el entorno

    • ¿La zona recibe menos de 6 h de sol? ¿Hay árboles que sombrean la parcela?
    • ¿Hay rachas de lluvia abundante en los últimos días? ¿Se han observado caracoles en la noche?

Con estos pasos podrás reducir la lista a una sola causa y aplicar la solución adecuada.


Soluciones paso a paso

Si el problema es exceso de riego

  1. Suspende el riego hasta que la capa superficial de 5 cm esté seca.
  2. Mejora el drenaje: en macetas coloca una capa de grava de 2 cm y usa sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa.
  3. Si la raíz está dañada, trasplanta a una maceta ligeramente mayor y corta las raíces negras con tijeras esterilizadas.
  4. Riega de nuevo sólo cuando el suelo esté seco al tacto; en verano mediterráneo riega cada 3‑4 días, en primavera y otoño cada 5‑7 días.
    Resultado esperado: las hojas nuevas volverán a verde en 10‑14 días.

Si la causa es falta de potasio

  1. Aplica un fertilizante rico en potasio (K₂O ≥ 50 %).
  2. Disuelve 15 ml de fertilizante líquido en 1 l de agua y riega la base de la planta cada 15 días.
  3. Alternativamente, incorpora cáscara de plátano triturada (unos 200 g por planta) al mulch alrededor del cultivo; se descompondrá liberando potasio en 2‑3 semanas.
    Resultado esperado: los bordes marrones se endurecerán y la planta producirá frutos más firmes en 7‑10 días.

Si la causa es falta de luz

  1. Reubica las plantas a un sitio con al menos 6‑8 h de sol directo al sur.
  2. En huertos sombreados, poda los arbustos o enredaderas que bloquean la luz.
  3. Si no puedes moverlas, instala lámparas LED de cultivo (4000 K, 30 W por metro cuadrado) durante 12 h diarias en invierno.
  4. Elimina hojas muy viejas que ya estén marrones; favorecen la fotosíntesis de las nuevas.
    Resultado esperado: las hojas nuevas crecerán sanas y verdes en 10‑14 días, aunque las viejas no recuperarán el color.

Si detectas plagas (caracoles, mildiu)

  • Caracoles: coloca trampas de cerveza enterradas a mitad de su altura y cambia la cerveza cada 48 h.
  • Mildiu: rocía una solución de agua con bicarbonato de sodio (1 cucharada por litro) al amanecer y al anochecer; repite cada 7 días hasta que desaparezcan los síntomas.

Prevención futura

  • Control del riego con un medidor de humedad o la regla del dedo; evita regar en días de lluvia.
  • Enmienda del suelo cada otoño con 2 kg de compost por cada 10 m², y una dosis de fertilizante potásico (5 g por planta) en primavera.
  • Rotación de cultivos: alterna fresas con leguminosas (garbanzos, alubias) para equilibrar la disponibilidad de nutrientes.
  • Luz adecuada: si tu huerto está en zona atlántica, planta las fresas en el lado más soleado y mantén los bordes libres de sombra.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas en la base se vuelvan marrones y caigan; la planta lo hace para producir hojas nuevas. Sin embargo, debes alarmarte si el amarilleo y el marrón se extienden a más del 30 % de la masa foliar, aparecen manchas húmedas o la planta muestra marchitamiento y pérdida de producción. En esos casos la intervención inmediata (ajuste de riego o fertilización) es imprescindible para evitar la muerte del cultivo.


Conclusión

Las fresas con hojas marrones suelen deberse a exceso de riego, deficiencia de potasio o falta de luz, aunque las plagas pueden complicarlo. Identifica la causa observando la ubicación de los síntomas, la humedad del suelo y la exposición al sol, y aplica la solución correspondiente con las dosis indicadas. Con un seguimiento sencillo, tus plantas volverán a lucir verdes y a dar frutos jugosos en unas pocas semanas. ¡Ánimo y a seguir cultivando con confianza!