Fresas marchitas: causas y soluciones efectivas
- 12 Nov, 2025
Ver que tus fresas aparecen marchitas a mitad de la temporada es frustrante, sobre todo cuando has invertido tiempo y agua. Ese marchitamiento puede deberse a varios factores, desde el riego hasta la falta de nutrientes, y la buena noticia es que identificar la causa correcta es más sencillo de lo que parece. Con un par de observaciones y ajustes podrás volver a ver frutos jugosos en pocas semanas.
A continuación te explico las causas más habituales, cómo diagnosticarlas y qué pasos seguir para recuperar tu huerto de fresas en cualquier zona de España, ya sea la meseta central, la costa mediterránea o el norte atlántico.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego o drenaje deficiente
Cuando el sustrato está demasiado húmedo, las raíces se ahogan y aparecen tallos flácidos y hojas que se vuelven carnosas y marrones. En climas como el de Andalucía, donde las lluvias son escasas pero a veces llega una fuerte chaparrera, este error es muy común. Además, en macetas de barro sin agujeros el agua se acumula y genera la misma situación.
2. Falta de agua en periodos calientes
Al contrario, en verano, sobre todo en Extremadura y la Costa de Valencia, la evaporación es rápida y el sustrato se seca en 48 h. Las plantas empiezan a encorvarse y las hojas se vuelven decoloradas y crujientes. La falta de riego hace que la planta priorice la supervivencia de la raíz y sacrifique los frutos.
3. Deficiencia de potasio (K)
El potasio ayuda a regular la absorción de agua y a fortalecer los tejidos. Cuando el suelo es muy arcilloso y no se ha fertilizado en años, las fresas pueden presentar puntas quemadas y el marchitamiento de los estolones. En la meseta de Castilla, donde el suelo suele ser calizo, esta carencia es habitual.
4. Falta de luz solar directa
Las fresas necesitan al menos 6 h de sol pleno al día. En zonas de Galicia o en huertos sombreados por altos árboles, la planta se alarga en busca de luz, volviéndose delgada y sus hojas se vuelven amarillentas y caen. La sombra excesiva también favorece la aparición de hongos que provocan marchitez.
Otras causas menos frecuentes
- Plagas de nematodos que atacan la raíz.
- Enfermedad del fusarium que produce amarillamiento y marchitez desde la base.
- Quemaduras por viento fuerte en áreas expuestas de la Sierra de Gredos.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Primero observa dónde aparecen los síntomas:
- Hojas inferiores marchitas y tallos flácidos → sospecha exceso de riego o drenaje pobre.
- Todas las hojas marchitas, con bordes secos → posible falta de agua.
- Puntas quemadas y frutos pequeños → probable deficiencia de potasio.
- Plantas delgadas, sombra palpable → falta de luz.
Luego verifica el estado del sustrato. Inserta el dedo a 5 cm de profundidad:
- Si está húmedo como una esponja, disminuye el riego y mejora el drenaje con perlita (30 % del sustrato).
- Si está seco y compacto, riega abundante una vez y añade césped de hoja o arena gruesa para aflojarlo.
Por último, revisa el envés de las hojas con una lupa: manchas negras o pequeños gusanos indican plagas o hongos y descartan causas nutricionales. Con este proceso paso a paso podrás aislar la razón del marchitamiento y aplicar la solución adecuada.
Soluciones paso a paso
Si el problema es exceso de riego o drenaje insuficiente
- Detén el riego durante 2‑3 días y permite que la capa superior del sustrato se seque.
- Mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa al sustrato (aprox. 30 % del volumen).
- Si usas macetas, cambia a una con agujeros de 1 cm y coloca una capa de grava de 2 cm al fondo.
- Riega solo cuando la capa de 5 cm del suelo esté seca; en verano, riega de madrugada para reducir evaporación.
Verás una mejora visible en 7‑10 días, con tallos que recuperan firmeza.
Si la causa es falta de agua en época de calor
- Riega profundamente cada 3‑4 días, colocando 10 l de agua por m² o usando un manguera de goteo a 1 l/h.
- Cubre el suelo con paja o tela de yute para conservar la humedad y evitar evaporación rápida.
- En macetas pequeñas, usa un recipiente bajo (plato) con agua y permite que la planta lo absorba por capilaridad.
Los nuevos brotes aparecerán en 5‑7 días y las hojas marchitas se volverán verdes.
Si la deficiencia es de potasio
- Aplica fertilizante rico en potasio: por ejemplo, sulphato de potasio a 5 g por planta, disuelto en 1 l de agua, cada 15 días.
- Como alternativa ecológica, incorpora cáscara de plátano triturada (50 g) alrededor de la base; libera potasio lentamente.
- Complementa con compost maduro (1‑2 kg por m²) para mejorar la estructura del suelo.
Los síntomas empiezan a disminuir en 10‑14 días y los frutos se engordan.
Si la carencia es de luz solar
- Traslada las plantas a un sitio con al menos 6‑8 h de sol directo, preferiblemente orientado al sur.
- Si no puedes moverlas, poda las ramas que sombrean al cultivo y elimina hierbas altas.
- En huertos bajo cubierta, instala lámparas LED de cultivo (4000 K, 30 W por m²).
Aunque las hojas ya marchitas no recuperan su color, los nuevos brotes que surjan estarán sanos y productivos en 12‑15 días.
Prevención futura
- Riego regulado: instala un medidor de humedad o usa la regla del dedo; riega solo cuando los 5 cm superiores estén secos.
- Fertilización equilibrada: cada primavera, aplica 30 g de NPK 10‑10‑10 por m² y una segunda dosis a mitad de verano; agrega cáscara de huevo o ceniza de madera para potasio.
- Mejora del sustrato: cada dos años, incorpora 15 % de arena y 15 % de compost para evitar compactación.
- Ubicación adecuada: elige el sitio con máxima exposición solar y protege del viento con una pantalla de bambú o tela anti‑viento.
- Control orgánico de plagas: coloca trampas amarillas para pulgones y usa infusión de ajo (1 l de agua con 5 cucharadas de ajo picado) cada 10 días.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las de la base) se tornen amarillas y caigan; la planta simplemente las reemplaza. Sin embargo, si el marchitamiento afecta a más del 30 % de la planta, se acompaña de pérdida de turgencia, manchas negras o frutos que no crecen, es señal de un problema serio que requiere acción inmediata. No dejes pasar varios días sin revisar el riego y la ventilación.
Conclusión
El marchitamiento de las fresas suele deberse a exceso o falta de agua, deficiencia de potasio o insuficiente luz solar. Identifica cuál de estos factores está actuando mediante una observación cuidadosa del sustrato y de los síntomas, y sigue las soluciones paso a paso para corregirlo. Con un poco de atención y ajustes, tu cultivo volverá a producir frutos jugosos en pocas semanas. ¡Ánimo, que con estos consejos tu huerto de fresas renacerá pronto!