Geranio deshidratado: causas y soluciones
- 10 Nov, 2025
1. Introducción
Ver tu geranio con los bordes de las hojas rizados, el tallo crujiente y la‑pérdida de turgor es desalentador, sobre todo cuando llevas meses cuidándolo con esmero. Ese aspecto marchito es el clásico geranio deshidratado, un síntoma que suele relacionarse con problemas de riego, luz o nutrientes, aunque a veces la culpa la tiene una plaga oculta. Afortunadamente, con un par de observaciones y ajustes simples, puedes devolverle la vitalidad y volver a disfrutar de sus flores intensas. En los próximos párrafos te guiaré paso a paso para que identifiques la causa exacta y apliques la solución correcta.
2. Causas posibles del problema
1. Riego insuficiente – la causa más frecuente
Cuando el sustrato se seca demasiado, el geranio no puede absorber agua ni los nutrientes disueltos. La señal típica es hojas que se vuelven papiráceas, con los bordes marrones y una sensación de “corteza”. En la mayor parte de la península, especialmente en la Meseta central, la ausencia de lluvias de abril a junio obliga a regar cada 3‑4 días con unos 200‑250 ml por planta, siempre comprobando que la capa superior del sustrato esté ligeramente húmeda al tacto.
2. Exceso de riego – el villano silencioso
Al contrario, si el sustrato está constantemente encharcado, las raíces se ahogan y pierden su capacidad de absorber agua, provocando que la planta muestre un aspecto deshidratado a pesar de estar “empapada”. En climas atlánticos como Galicia o la zona costera de Cádiz, la combinación de lluvias frecuentes y riegos diarios lleva a este problema. Busca signos de olor a moho y de corteza negra en la base del tallo; esas son pistas de podredumbre radicular.
3. Falta de luz solar
Los geranios necesitan al menos 6 horas de sol directo al día para mantener su metabolismo activo. En balcones orientados al norte o bajo la sombra de grandes árboles, la planta intenta compensar con un crecimiento elongado y hojas que se vuelven vellosas y secas. En la zona mediterránea, la luz intensa de mayo a septiembre es crucial; si la planta no la recibe, el agua disponible se evapora rápidamente y los tejidos se deshidratan.
4. Deficiencia de potasio
El potasio regula la apertura y cierre de los estomas, por lo que su falta genera una pérdida de turgencia en las hojas. El síntoma se confunde con la sequía, pero se acompaña de manchas amarillentas en el margen y de una caída prematura de flores. En suelos arenosos de la Comunidad Valenciana, la lixiviación del potasio es habitual después de lluvias intensas.
Causas menos frecuentes
- Plaga de ácaros que succionan savia y provocan hojas pequeñas y resecas.
- Enfermedad de la raíz por Fusarium, visible como manchas oscuras en la base.
- Estrés por viento fuerte que desgarra la cutícula y acelera la evaporación.
3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen los síntomas. Si solo las hojas más viejas del borde inferior están marchitas, piensa en riego insuficiente; si el amarilleo y resequedad son generalizados, la sospecha pasa a exceso de riego o a deficiencia de potasio.
A continuación, revisa el estado del sustrato: inserta el dedo a unos 5 cm de profundidad. Si sientes la tierra seca como la arena, riega con moderación. Si está húmeda y con olor a humedad, reduce los riegos y mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa (30 % del sustrato).
Luego, examina la exposición a la luz. Coloca la maceta en una zona donde reciba sol directo durante al menos 6‑8 horas. Si la planta mejora en los siguientes días, la falta de luz era la culpable.
Por último, verifica la presencia de plagas mirando el envés de las hojas con una lupa de mano; si ves pequeños puntos rojos o ácaros, deberás actuar contra ellos antes de corregir el riego.
| Síntoma | Probable causa | Acción inicial |
|---|---|---|
| Hojas papiráceas, bordes marrones | Riego insuficiente | Riega 200 ml y controla humedad |
| Base del tallo negra, olor a moho | Exceso de riego | Deja secar, mejora drenaje |
| Crecimiento alargado, hojas vellosas | Falta de luz | Traslada a sol pleno |
| Manchas amarillas en márgenes | Deficiencia de potasio | Aplica fertilizante con K |
4. Soluciones paso a paso
Si es riego insuficiente
- Riega profundamente: emplea 250 ml de agua tibia por planta, asegurándote de que el agua llegue a 10 cm de profundidad.
- Controla la humedad cada 2‑3 días introduciendo el dedo; si está húmeda, pospone el riego.
- Añade una capa de mulch (paja, corteza) de 2‑3 cm para conservar la humedad.
- La planta debería mostrar nuevas hojas verdes en 7‑10 días.
Si es exceso de riego
- Detén el riego hasta que la capa superior del sustrato esté seca al tacto (aprox. 5 cm).
- Mejora el drenaje: perfora agujeros adicionales en la maceta y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa.
- Trasplanta a una maceta ligeramente mayor si la actual está muy compacta.
- Si observas podredumbre en las raíces, recorta los tramos negros con tijeras esterilizadas y re‑planta en sustrato fresco.
- La recuperación suele ser visible en 2‑3 semanas.
Si es falta de luz
- Reubica la maceta en una zona con sol directo al menos 6 h al día; en balcones norte, considera una estantería giratoria para orientar al sol.
- Poda plantas vecinas que tapen la luz, dejando un espacio de 30‑40 cm alrededor del geranio.
- En interiores, complementa con una lámpara LED de cultivo de 15 W colocada a 30 cm de la planta, 12 h diarias.
- Las hojas dañadas no recuperarán el verde, pero las nuevas brotaciones aparecerán sanas en 10‑14 días.
Si es deficiencia de potasio
- Aplica un fertilizante rico en K (por ejemplo, NPK 5‑10‑15). Disuelve 15 ml en 1 l de agua y riega la planta cada 15 días durante la temporada de crecimiento.
- Incorpora compost de cáscara de plátano (1 kg por cada 10 L de sustrato), ya que es una fuente natural de potasio.
- Riega suavemente para evitar lixiviación, especialmente después de lluvias fuertes.
- Verás una mejoría del vigor en 2‑3 semanas.
5. Prevención futura
Para que el geranio no vuelva a deshidratarse, mantén una rutina de riego equilibrada: controla la humedad del sustrato antes de cada riego y adapta la frecuencia al clima (más riegos en verano, menos en otoño).
Asegura buena exposición a la luz, especialmente en climas más fríos como Castilla‑La Mancha, donde el sol es menos intenso; allí, la luz suplementaria puede marcar la diferencia.
Enriquecer el suelo cada primavera con 2‑3 kg de compost por metro cuadrado aporta los nutrientes básicos y mejora la retención de agua sin crear encharcamiento.
Por último, vigila plagas y enfermedades revisando las hojas cada semana; una detección temprana evita que el estrés hídrico se agrave.
6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del geranio se vuelvan amarillas y caigan; la planta las sustituye por nuevas. Sin embargo, si el amarilleo se extiende a más del 30 % de la planta, las hojas aparecen crujientes y sin turgencia, o aparecen manchas negras en el tallo, es señal de un problema serio que necesita acción inmediata. Lo mismo ocurre si notas pérdida de flores y la planta parece estancada en su desarrollo. En esos casos, revisa el riego, la luz y posibles plagas sin demora.
7. Conclusión
El geranio deshidratado suele deberse a riego insuficiente, exceso de riego, falta de luz o deficiencia de potasio. Identificar la causa consiste en observar dónde aparecen los síntomas, comprobar la humedad del sustrato y valorar la exposición solar. Con los ajustes adecuados —regar de forma medida, mejorar el drenaje, situar la planta al sol o fertilizar con potasio— tu geranio volverá a lucir hojas firmes y flores abundantes en pocas semanas. ¡Con un poco de atención, esos geranios volverán a ser el orgullo de tu balcón o jardín!