Higuera con hojas marrones: causas y soluciones eficaces
- 31 Oct, 2025
Ver que las hojas de tu higuera se vuelven marrones puede resultar desconcertante, sobre todo cuando la fruta sigue pareciendo sana. Es un síntoma muy habitual en todo el territorio español, desde los huertos de Andalucía hasta los balcones de Cataluña, y la buena noticia es que casi siempre tiene solución. Primero identificaremos las causas más comunes y después te mostraremos cómo actuar de forma eficaz.
Causas posibles del problema
1. Riego insuficiente o irregular
En la península, los veranos son muy secos y las higuera, aunque tolera la sequía, necesita humedad constante durante la fase de crecimiento. Cuando el sustrato está demasiado seco, las hojas se vuelven crocantes y marrones en los bordes. En la meseta central, donde los suelos son arcillosos, la falta de riego se acentúa porque el agua se queda atrapada y la planta no la absorbe bien.
2. Exceso de riego y falta de drenaje
Al contrario, en la Costa del Sol o en zonas de Galicia con lluvias frecuentes, el exceso de agua puede provocar hipoxia radicular. Las raíces se pudren y la planta no transporta nutrientes, lo que se manifiesta en hojas marrones y marchitas por toda la copa. Un suelo compacto o macetas sin agujeros agrava el problema.
3. Deficiencia de potasio (K)
El potasio es esencial para la formación de azúcares y la resistencia a enfermedades. En suelos pobres en minerales, típicos de algunas áreas de Aragón y Extremadura, la falta de K se traduce en manchas marrones en el borde de las hojas, que luego se extienden.
4. Plagas y enfermedades fúngicas
Las cochinillas y la pinta negra (Anthracnose) atacan la hoja de la higuera, generando manchas marrones que pueden confundirse con daño por clima. En Castilla y León, la humedad de otoño favorece la aparición de Moho gris (Botrytis), que también deja zonas marrones y húmedas.
Otras causas menos frecuentes
- Quemadura solar en árboles jóvenes expuestos sin sombra.
- Contaminación de suelo por sales de fertilizantes en huertos intensivos.
- Daño mecánico por vientos fuertes en zonas de montaña.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Para no lanzar remedios a ciegas, sigue una observación sistemática:
- Ubicación del amarilleo: si es solo en el borde y en hojas viejas, sospecha deficiencia de potasio; si es en toda la hoja y el tallo está blando, piensa en exceso de riego.
- Textura de la hoja: hoja crujiente → sequía; hoja blanda y húmeda → hipoxia.
- Estado del suelo: introduce el dedo a 5 cm de profundidad. Si está seco, riega; si está empapado y con olor a moho, mejora el drenaje.
- Presencia de insectos: revisa el envés con una lupa. Pequeños insectos verdes o manchas negras apuntan a plagas o hongos.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Probable causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Borde marrón, sequedad | Falta de agua | Riega cuando los 5 cm estén secos |
| Manchas marrones por todo | Exceso de riego / pudrición | Mejora drenaje, deja secar |
| Manchas oscuras con puntos | Plaga de cochinilla / hongo | Aplicar control biológico |
| Hojas viejas marrones, resto verde | Deficiencia de K | Fertilizar con potasio |
Soluciones paso a paso
Si la causa es falta de agua
- Riego puntual: Usa un manguera de goteo o una regadera de 10 L y aplica 5 L por cada metro de copa, preferiblemente al caer la tarde.
- Control de humedad: Inserta un higrómetro de sonda a 10 cm de profundidad; riega solo cuando marque ≤ 25 % de humedad volumétrica.
- Mulching: Cubre el suelo con paja o corteza de pino (5 cm de espesor) para reducir la evaporación. Verás una mejoría en 5‑7 días.
Si la causa es exceso de riego
- Suspender el riego durante al menos 48 h para que el suelo drene.
- Airear el sustrato: En macetas, extrae con cuidado la planta y afloja la tierra con una horquilla, añadiendo 30 % de perlita o arena gruesa.
- Fertilizante antiestrés: Aplica 500 ml de solución de extracto de ortiga (rico en calcio) diluido en un litro de agua, cada 15 días para ayudar a las raíces a recuperarse. La recuperación suele verse en 2‑3 semanas.
Si la causa es deficiencia de potasio
- Fertilización foliar: Disuelve 10 g de sulfato de potasio (K₂SO₄) en 1 L de agua y rocía el dosel, preferentemente al amanecer. Repite cada 15 días durante la primavera y el verano.
- Enmienda del suelo: Incorpora 2 kg de cáscara de almendra triturada o yeso agrícola por cada m² alrededor del árbol. Estos materiales liberan potasio lentamente.
- Observa la respuesta: Nuevas hojas deben aparecer verde intenso en 10‑12 días.
Si la causa son plagas o hongos
- Control biológico: Distribuye bolas de tierra con nematodos beneficiosos (Steinernema) al pie del árbol para atacar larvas de cochinilla.
- Spray de ajo y pimienta: Hierve 1 L de agua, añade 4 dientes de ajo machacados y 1 cucharadita de chile picado, deja enfriar y rocía cada 7 días.
- Fungicida ecológico: Aplica 10 ml de extracto de neem por litro de agua, cubriendo bien la hoja y el tallo. Repite 2‑3 veces hasta que desaparezcan los síntomas.
Prevención futura
- Riego inteligente: Programa el riego en los meses de abril a octubre y permite que el suelo se seque entre aplicaciones.
- Suelo bien estructurado: Cada otoño, incorpora 5 cm de compost maduro y 15 % de arena o perlita para mejorar la aireación, sobre todo en suelos arcillosos de la meseta.
- Fertilización equilibrada: Aplica un fertilizante NPK 10‑10‑10 en primavera (30 g / m²) y un refuerzo de potasio en verano si la hoja muestra signos de amarilleo marginal.
- Control de plagas: Instala trampas de feromonas amarillas alrededor del árbol y revisa mensualmente el follaje para detectar a tiempo cualquier invasión.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas en la base del árbol, se vuelvan de color marrón y caigan: la higuera lo hace para dar paso a hojas nuevas. Preocúpate si el marrón avanza a hojas jóvenes, si el percentil de hojas afectadas supera el 30 %, o si aparecen manchas húmedas, moho o caída de frutos. En esos casos, actúa sin demora siguiendo las soluciones propuestas.
Conclusión
Las hojas marrones en la higuera suelen deberse a riegos inadecuados, deficiencia de potasio o plagas/fungicidas. Con una observación cuidadosa del síntoma y del estado del suelo, podrás identificar la causa y aplicar la solución adecuada: regular el riego, enriquecer el sustrato o luchar contra los enemigos. La mayoría de los problemas se resuelven en una o dos semanas, devolviéndole al árbol su vigor y permitiendo que vuelva a producir esas jugosas higos que tanto nos gustan. ¡Ánimo, que con un poco de atención tu higuera volverá a estar en plena forma!