Guisante con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Guisante con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Ver hojas amarillas en guisantes es una señal que muchos hortelanos perciben a mitad de la primavera, cuando la cosecha debería estar en plena expansión. Es normal que te preocupe, pero el problema tiene solución y, con el diagnóstico adecuado, podrás corregirlo en pocos días. Lo primero es entender que el amarilleo puede deberse a distintas causas: falta de nutrientes, exceso de riego o poca luz, entre otras. Vamos a desglosar cada una para que puedas actuar con confianza.

Causas posibles del problema

1. Carencia de nitrógeno – La causa más frecuente en huertos de la meseta central, como Castilla‑La Mancha o Valladolid. Cuando el suelo es pobre o el cultivo se ha agotado de nitrógeno, las hojas más viejas adquieren un tono amarillo pálido y, con el tiempo, se vuelven flácidas. El nitrógeno es móvil dentro de la planta, por eso las hojas superiores siguen verdes mientras las inferiores se decoloran. En la práctica, este síntoma aparece después de la primera cosecha o cuando no se ha incorporado compost al preparar el lecho.

2. Exceso de riego – Muy habitual en zonas con lluvias intensas, como la costa atlántica de Galicia o en huertos bajo cubierta sin buen drenaje. El exceso de agua impide la oxidación de las raíces, provocando hipoxia y una coloración amarilla generalizada, no sólo en la base. Además, el suelo se vuelve pegajoso, y a los pocos días pueden aparecer manchas negras en la zona radicular, señal de pudrición.

3. Falta de luz – En regiones con inviernos largos y nublados, como la zona de los Pirineos, o cuando los guisantes se plantan bajo la sombra de árboles frutales, las plantas tienden a espigarse buscando luz. Las hojas que reciben menos irradiación presentan amarilleo irregular, y los tallos se alargan de forma débil. Este problema se percibe con más claridad en los meses de mayo a junio, cuando la demanda de energía aumenta.

Causas menos frecuentes – Además de las anteriores, pueden intervenir:

  • Deficiencia de hierro (clorosis férrica) que produce amarilleo en hojas jóvenes con nervios verdes.
  • Enfermedades fúngicas como el fusarium, que aparecen con amarillamiento en la base y necrosis.
  • Plagas como el pulgón o la araña roja, que causan manchas amarillas y secado.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso es observar dónde aparece el amarillado y bajo qué condiciones se produce. Pregúntate:

  • ¿Las hojas amarillas están en la parte inferior o en todas las hojas?
    • Inf. inferior → probablemente carencia de nitrógeno.
    • Todas las hojas → sospecha exceso de riego o falta de luz.
  • ¿El suelo está húmedo al tacto o se siente seco y compacto?
    • Húmedo → confirma exceso de riego.
    • Seco → podría ser deficiencia de nitrógeno o falta de agua.
  • ¿Hay sombras persistentes sobre la plantación?
    • Si la zona está parcialmente cubierta por árboles o estructuras, la causa más probable es falta de luz.

Una forma rápida de decidir es la tabla “Si… entonces…”:

SíntomaProbable causaAcción de verificación
Hojas bajas amarillas, superiores verdesNitrógenoRevisar historial de fertilización y contenido orgánico del suelo
Amarilleo general + hojas blandas, suelo encharcadoExceso de riegoPinchar el sustrato 5 cm; si sale agua, reducir riego
Hojas amarillas irregulares, tallos delgados, sombra constanteFalta de luzMedir horas de sol (mínimo 6 h) y observar sombra de vecinos
Hojas jóvenes amarillas con nervios verdesHierroRealizar prueba de pH; suelos alcalinos (>7) favorecen clorosis férrica

Con estas pistas podrás determinar con bastante certeza la causa subyacente y pasar a la fase de corrección.

Soluciones paso a paso

1. Si la causa es carencia de nitrógeno

  • Aplicar fertilizante rico en nitrógeno: Usa un fertilizante líquido 10‑5‑5 o una mezcla casera de corteza de pino y estiércol de oveja. Disuelve 12 ml de fertilizante por litro de agua y riega la base de cada planta.
  • Frecuencia: Cada 15 días durante la fase vegetativa (de abril a junio).
  • Enmienda orgánica: Incorpora 2 kg de compost bien descompuesto por metro cuadrado antes de la siembra o como capa superficial en plantaciones ya establecidas.
  • Tiempo de respuesta: Verás nuevas hojas verdes en 7‑10 días y una reducción del amarillado en las hojas viejas.

2. Si la causa es exceso de riego

  • Detener el riego hasta que los primeros 5 cm del sustrato estén secos al tacto. Comprueba con el dedo o un medidor de humedad.
  • Mejorar el drenaje: En macetas, añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato; en el campo, crea surcos de 10‑15 cm de profundidad y rellénalos con tierra ligera.
  • Trasplante (si es necesario): Cava la planta con el cepellón intacto y colócala en una zona con mejor escorrentía.
  • Tiempo de recuperación: Si las raíces no están gravemente podridas, la planta volverá a vigorizarse en 2‑3 semanas; si aparecen manchas negras, elimina la parte afectada.

3. Si la causa es falta de luz

  • Reubicar la plantación a un sitio que reciba 6‑8 h de sol directo al día. En regiones como la Comunidad Valenciana, orienta la fila al norte‑sur para maximizar exposición.
  • Poda de la vegetación vecina que cause sombra excesiva, dejando al menos 30 cm de espacio libre alrededor de cada fila de guisantes.
  • Uso de luz artificial: En huertos bajo cubierta, instala lámparas LED de cultivo con espectro 400‑700 nm, 12 h al día, a una distancia de 30 cm de las plantas.
  • Resultado esperado: Las hojas amarillas no recuperarán el verde, pero las nuevas plántulas crecerán fuertes y sin amarillear en 10‑14 días.

Prevención futura

Para evitar que hojas amarillas vuelvan a aparecer, mantén una rutina de monitorización: revisa la humedad del suelo cada tres días durante la primavera, y anota cualquier cambio de color. Fertiliza de forma equilibrada, combinando fertilizantes nitrogenados con fosfatos y potasio cada mes. En climas mediterráneos, riega al atardecer para reducir la evaporación y favorece la aeración del sustrato añadiendo molienda de paja o corteza de árbol cada otoño. Finalmente, elige una variedad local, como ‘Alicante’ o ‘Fresno’, adaptada a las temperaturas de tu zona; estas tienden a resistir mejor los desbalances nutricionales.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas, en la base de la planta, se vuelvan amarillas y caigan: la guisante las sustituye por nuevas durante su ciclo. Sin embargo, preocúpate si el amarillado afecta a más del 30 % de la plantación, si aparecen hojas blandas, manchas negras o marchitez rápida. Estos son signos de un problema serio que requiere intervención inmediata, ya que la producción se verá comprometida.

Conclusión

Las hojas amarillas en guisantes suelen deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego o falta de luz. Identifica dónde aparecen los síntomas, verifica la humedad del suelo y la exposición solar, y aplica la solución correspondiente: fertiliza, ajusta el riego o reubica la plantación. Con una observación cuidadosa y ajustes puntuales, tu huerto volverá a estar verde y productivo en una o dos semanas. ¡Ánimo, que con estos trucos tu cosecha de guisantes será todo un éxito!