Vid con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Vid con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Ver hojas amarillas en vid es una de esas pequeñas alarmas que nos hacen detenernos y preguntar qué está fallando en el viñedo. En primavera, cuando la cepa debería ponerse verde y vigorosa, esas manchas doradas aparecen y pueden acabar reduciendo la producción de tempranillo, albariño o cualquier variedad que cultives. Lo bueno es que la mayoría de los casos tiene una explicación clara y, sobre todo, una solución práctica que puedes aplicar de inmediato.

Las causas más habituales son la falta de nutrientes esenciales, el exceso de riego y la escasa exposición solar. A continuación, te explico cómo distinguir cada una y qué hacer para que tu vid recupere su color y su capacidad productiva.

Causas posibles del problema

1. Deficiencia de nitrógeno (causa más frecuente)

El nitrógeno es el nutriente que le da a la hoja su intenso color verde. Cuando el suelo está empobrecido o el compost no se repone, las hojas inferiores se vuelven amarillas y se marchitan, mientras que las más jóvenes siguen verdes. En la Meseta Central, donde los suelos tienden a ser arcillosos y poco fértiles, esta carencia es habitual, sobre todo después de cosechar una Airén y no reponer materia orgánica.

2. Exceso de riego y falta de drenaje

Regar la vid todos los días, o hacerlo en terrenos con poca permeabilidad, provoca que las raíces se asfixien. El síntoma típico es un amarillado generalizado: casi todas las hojas, de raíz a extremo, pierden su color y se vuelven blandas al tacto. En Andalucía, donde el verano es seco pero las lluvias de otoño pueden ser intensas, es fácil que el agua se acumule si la fila está plantada en una zona baja.

3. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)

El hierro es esencial para la síntesis de clorofila. Cuando el pH del suelo supera los 7,0, el hierro se vuelve indisponible y las hojas jóvenes se vuelven amarillas con nervios verdes y rígidos. Este problema es típico en suelos calcáreos de la zona del Ribera del Duero, donde el alto contenido de cal dificulta la absorción de micronutrientes.

Otras causas menos frecuentes

  • Plagas como la cochinilla de la vid, que succiona savia y provoca amarillamiento localizado.
  • Enfermedades fúngicas (p. ej., “pinta negra”) que afectan la conductividad del agua y hacen que la hoja se vuelva amarilla antes de necrosarse.
  • Falta de luz: si la cepa está bajo una cubierta vegetal densa, las hojas pueden amarillear por deficiente fotosíntesis, aunque esto es raro en viñedos bien gestionados.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso es observar dónde aparece el amarillamiento. Si solo afecta a las hojas más bajas y el resto está verde, el nitrógeno suele ser el culpable. Por el contrario, si el amarillado se extiende a todas las hojas y el sustrato está húmedo al tocarlo a unos 5 cm de profundidad, es muy probable que el exceso de riego sea la causa.

A continuación, una tabla rápida de “si… entonces…”:

SíntomaProbable causa
Hojas inferiores amarillas, superiores verdesDeficiencia de nitrógeno
Hojas jóvenes amarillas, nervios verdesDeficiencia de hierro (pH alto)
Amarillado general + hojas blandasExceso de riego y mala aireación
Manchas pequeñas rojas + hojas amarillasPlaga (cochinilla)
Amarillado + tallos alargados y débilesFalta de luz

Después de identificar el patrón, revisa el pH del suelo con un kit casero: si el resultado supera 7,0, la corrección de la calidad del suelo será clave. También, cuando riegues, inserta el dedo a 10 cm; si sientes humedad, no riegues de nuevo hasta que la capa superior esté seca.

Soluciones paso a paso

Si es deficiencia de nitrógeno

  1. Aplica fertilizante rico en nitrógeno: elige un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante de urea (46 % N). Disuelve 15 ml por cada litro de agua y riega la base de la cepa.
  2. Repite cada 15 días durante la fase vegetativa (marzo‑junio).
  3. Incorpora compost maduro: entre 2 y 3 kg por cada 10 m² de viñedo, mezclándolo con la capa superior del suelo.
  4. Verás mejoría en 7‑10 días; las nuevas hojas volverán a ser de un verde intenso.

Si es exceso de riego y drenaje deficiente

  1. Suspende el riego hasta que la capa superior (5 cm) esté seca.
  2. Mejora el drenaje: incorpora 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato y afloja la tierra alrededor de la raíz.
  3. Si la planta está en maceta (p.ej., viñedos de prueba), cambia a una maceta con agujeros en la base y una mezcla 70 % tierra vegetal + 30 % gravilla.
  4. Vigila la recuperación; las hojas empezarán a mantenerse verdes en 2‑3 semanas si las raíces no están gravemente podridas.

Si es deficiencia de hierro

  1. Corrige el pH: incorpora sulfato de calcio (yeso) a razón de 3 kg por 100 m² para bajar la alcalinidad sin eliminar la caliza esencial.
  2. Aplica quelato de hierro foliar: rocía 5 ml de solución al 0,5 % sobre toda la copa cada 10 días durante un mes.
  3. Complementa con fertilizante granulado de hierro (5 % Fe) siguiendo la dosis del fabricante (normalmente 30 g por 10 m²).
  4. Las hojas nuevas volverán a verde en 10‑14 días, y el amarillamiento histórico se detendrá.

Si detectas una plaga o enfermedad

  • Cochinilla: limpia manualmente y aplica jabón potásico al 2 % en spray semanal.
  • Pinta negra: poda y destruye los sarmientos infectados, y trata con cobre oxidado en polvo (2 kg/ha) para prevenir la propagación.

Prevención futura

Para que las hojas amarillas no vuelvan a aparecer, mantén una cultura de observación: revisa el viñedo cada semana y anota cualquier cambio de color. Aplica abonos verdes (como la alfalfa) en otoño para aportar nitrógeno natural al descomponerse. Riega según la regla del “sensor de humedad”: si el suelo está seco a 5 cm, riega; si está húmedo, espera. Finalmente, realiza una analítica de suelo cada 3 años; así ajustarás pH, nitrógeno, potasio y micronutrientes antes de que el problema se manifieste.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del fondo del cepado se vuelvan amarillas y caigan; la vid las sustituye por brotes nuevos. Preocúpate si el amarillamiento supera el 30 % de la fronda, se extiende a hojas jóvenes, o va acompañado de marchitez, manchas marrones o producción reducida. En esos casos, la intervención rápida evitará una pérdida significativa de cosecha.

Conclusión

Las hojas amarillas en vid suelen deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego o falta de hierro en suelos alcalinos. Identifica el patrón de amarillado, comprueba la humedad y el pH, y aplica la solución adecuada con las dosis indicadas. Con un par de ajustes, tu viña volverá a lucir verde y a producir cosechas abundantes en cuestión de semanas. ¡Ánimo, que la vid es resistente y tú tienes las herramientas para cuidarla!