Tomate con hojas rizadas: causas y soluciones efectivas
- 11 Nov, 2025
Introducción
Ver que tus tomates presentan hojas rizadas es desconcertante, sobre todo cuando el resto del cultivo parece ir bien. Ese encrespamiento suele ser señal de que algo no está del todo equilibrado en el huerto. Puede deberse a un exceso o falta de agua, a deficiencias nutricionales o a la acción de alguna plaga. La buena noticia es que, con un diagnóstico sencillo, la solución está al alcance de la mano y no necesitas productos químicos costosos.
En este artículo te explico paso a paso cómo identificar la causa exacta de las hojas rizadas en tomates y qué medidas tomar para devolverles su vigor. Vamos a desglosar los motivos más habituales, enseñarte a diferenciar cada uno y ofrecerte remedios caseros y ecológicos que podrás aplicar hoy mismo.
Causas posibles del problema
1. Riego irregular (exceso o falta)
El riego es la causa número uno de hojas encrespadas. Cuando la planta recibe demasiada agua, el sustrato se empapa y las raíces se ahogan, provocando que los bordes de las hojas se curven hacia arriba. Por el contrario, la sequía hace que la planta cierre sus estomas para conservar agua, lo que también produce un aspecto rizado y rígido. En la Meseta central, donde los veranos son secos y cálidos, este problema aparece con frecuencia entre julio y septiembre.
2. Deficiencia de calcio
El calcio es esencial para la pared celular. Si el suelo es ácido o pobre en cal, los tejidos jóvenes del tomate no se fortalecen y las hojas se vuelven frágiles y encrespadas. En zonas como Murcia y Almería, donde el suelo es muy ligero y con bajo contenido de cal, esta carencia se nota a partir de abril cuando las plantas empiezan su crecimiento rápido.
3. Estrés por altas temperaturas
Las temperaturas superiores a 30 °C durante varias horas diarias pueden afectar el metabolismo del tomate. El exceso de calor provoca que la planta reduzca la transpiración y, como respuesta, las hojas adoptan una forma rizada para disminuir la superficie expuesta. En la Costa del Sol este síntoma se intensifica en los meses de agosto y septiembre.
4. Plagas de suciedad: ácaros y mosca blanca
Pequeños ácaros (como la araña roja) y la mosca blanca succionan savia y liberan toxinas que hacen que los márgenes de la hoja se curven. El daño suele empezar en la parte inferior de la planta y es más visible después de lluvias ligeras que favorecen su proliferación. En Galicia y el País Vasco, donde la humedad es alta, aparece con mayor frecuencia en primavera.
Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de magnesio (clorosis interveinal que también causa curvatura).
- Enraizamiento insuficiente por macetas muy pequeñas o sustrato compacto.
- Exposición a vientos fuertes que resecan los bordes y hacen que se enrollen.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Ubicación del encrespamiento:
- Bordes de todas las hojas → probablemente riego irregular o calor.
- Solo hojas jóvenes o en la zona superior → deficiencia de calcio o magnesio.
- Textura y color:
- Hojas blandas y húmedas al tacto → exceso de agua.
- Hojas secas, crujientes → falta de riego o estrés térmico.
- Presencia de insectos: mira la cara inferior con una lupa; si ves puntos rojizos o pequeños insectos volando, la causa puede ser una plaga.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Posible causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Hojas blandas y encrespadas por todas | Exceso de riego | Dejar de regar, comprobar drenaje |
| Bordes duros, color verde oscuro | Falta de riego | Riego profundo cuando 5 cm del sustrato está seco |
| Hojas jóvenes rizadas con puntos claros | Deficiencia de calcio | Aplicar cal agrícola o yeso granulado |
| Pequeños puntos rojos en el envés | Ácaros o mosca blanca | Tratamiento con jabón potásico o aceite de Neem |
| Curvatura súbita en días >30 °C | Estrés térmico | Sombra parcial y riego matutino |
Comprobación del sustrato
Inserta el dedo 5‑10 cm en la tierra. Si está húmedo al tacto y la maceta no tiene agujeros, el problema probablemente es exceso de agua. Si está seco y compacto, revisa la densidad; un sustrato muy denso impide la aireación y favorece la falta de calcio.
Soluciones paso a paso
Si el problema es riego irregular
- Ajusta la frecuencia: riega solo cuando los primeros 5 cm del sustrato estén secos.
- Mejora el drenaje: agrega 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato y asegúrate de que la maceta tenga al menos dos agujeros de 1 cm de diámetro.
- Riego al pie: usa manguera con difusor para que el agua caiga directamente al suelo y no moje las hojas.
- Resultado esperado: verás las hojas volver a su forma normal en 10‑14 días.
Si la causa es deficiencia de calcio
- Aplicación de cal agraria: disuelve 200 g de cal en 10 l de agua y riega la planta una vez por semana durante 4 semanas.
- Enmienda con yeso: incorpora 1 kg de yeso por cada 10 m² de huerto antes de la plantación o como cubierta alrededor de la base de la planta.
- Fertilizante foliar: prepara una solución con 5 g de nitrato de calcio por litro de agua y pulveriza sobre el envés de las hojas cada 15 días.
- Tiempo de respuesta: las nuevas hojas aparecerán verdes y firmes en 7‑10 días.
Si el estrés por altas temperaturas es el culpable
- Sombra parcial: coloca una malla anti‑sol o una cubierta ligera durante las horas pico (12‑16 h).
- Riego matutino: aplica 1 l de agua por planta al amanecer para que la humedad llegue a la zona radicular antes del calor.
- Mulching: extiende una capa de paja o corteza de 3‑5 cm sobre el suelo; ayuda a mantener la temperatura y la humedad.
- Mejora la ventilación: en parcelas cercanas a muros, abre espacios para que circule el aire.
- Recuperación: las hojas dejarán de curvarse en 5‑7 días si se controla la temperatura.
Si la causa son ácaros o mosca blanca
- Jabón potásico: disuelve 5 ml de jabón potásico en 1 l de agua y rocía abundante sobre el envés cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los ácaros.
- Aceite de Neem: aplica 10 ml por litro de agua, dejándolo actuar 24 h antes de la puesta del sol para evitar quemaduras.
- Trampas amarillas: coloca placas de color amarillo a la altura de la planta; atraen y atrapan mosca blanca.
- Resultados: la población de plagas se reduce notablemente en una semana, y las hojas recuperan su forma original en 10‑12 días.
Prevención futura
- Fertiliza de forma equilibrada: cada primavera, incorpora 30 g de cal por m² y 30 g de nitrato de calcio al arado.
- Riego inteligente: usa un medidor de humedad o la regla del dedo para evitar riegos innecesarios.
- Control biológico: planta albahaca y eneldo entre los tomates; atraen insectos beneficiosos que combaten ácaros y mosca blanca.
- Protección térmica: en zonas cálidas, instala toldos móviles que puedas mover según la temperatura del día.
- Rotación de cultivos: no coloques tomates en el mismo sitio más de 3 años seguidos; ayuda a equilibrar los niveles de calcio y a disminuir acumulación de plagas.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas en la base del tomate se vuelvan ligeramente rizadas y caigan; la planta las descarta para dar paso a nuevas. Sin embargo, si observas que el encrespamiento afecta a más del 30 % de la planta, se extiende a hojas jóvenes y viene acompañado de manchas marrones, marchitamiento o presencia de insectos, el problema es serio y requiere intervención inmediata. En esos casos, sigue el diagnóstico y actúa según la causa identificada.
Conclusión
Las hojas rizadas en tomates suelen deberse a riego irregular, deficiencia de calcio o estrés por calor, aunque también pueden provocar plagas. Identificar dónde y cómo aparecen el síntoma, comprobar la humedad del sustrato y observar la presencia de insectos te permitirá elegir la solución adecuada. Con los ajustes que hemos descrito –desde mejorar el drenaje y aplicar cal, hasta proporcionar sombra y usar jabones potásicos– tu cultivo volverá a lucir hojas firmes y verdes en poco tiempo. ¡Manos a la obra y que el huerto siga dando frutos abundantes!