Hortensia con hojas blancas: causas y soluciones efectivas
- 29 Oct, 2025
Ver tus hortensias con hojas blancas es desconcertante, sobre todo cuando la planta sigue florando y el resto del follaje parece sano. Ese aspecto blanquecino puede esconder varios problemas: desde una enfermedad fúngica hasta una carencia mineral. La buena noticia es que, con un par de observaciones y ajustes sencillos, puedes devolverle la vitalidad a tus arbustos y que vuelvan a lucir sus tradicionales tonos verdes y rosados.
En este artículo te explico cuáles son las causas más habituales, cómo diagnosticar cuál de ellas está afectando a tu hortensia y, lo más importante, te ofrezco soluciones prácticas que puedes aplicar hoy mismo con ingredientes que tienes en casa o que cuestan menos de 10 €. Vamos a ello.
Causas posibles del problema
1. Oidio (mildiú polvo) – la causa más frecuente
El oídio se manifiesta como una fina capa blanca y pulverulenta que cubre el envés de las hojas y, en casos avanzados, también la cara superior. Es un hongo que prospera en climas atlánticos con humedad moderada y menos ventilación, típico en Galicia, Asturias y la Cantabria. Cuando la capa se vuelve densa, la fotosíntesis se ve obstaculizada y las hojas acaban amarilleando y cayendo. El problema suele aparecer a finales de la primavera y se intensifica en los meses de mayo‑junio, cuando la humedad relativa supera el 80 %.
2. Deficiencia de magnesio – clorosis férrica confundida con blanqueamiento
Una deficiencia de magnesio produce una clorosis que empieza por las hojas más viejas, que pierden el verde y adquieren un tono blanco amarillento. En suelos ácidos, comunes en la zona de León o en la meseta central, el magnesio se queda atrapado y las hortensias lo muestran como manchas blancas en los bordes de las hojas. El síntoma es más evidente después de la cosecha de rosas (cuando se aplica fertilizante nitrogenado), porque el niño crecimiento demanda más magnesio.
3. Exceso de luz y falta de riego – quemaduras solares
Aunque a primera vista el sol parece el mejor aliado de la hortensia, la exposición directa a más de 6 h al día en zonas con veranos calurosos (por ejemplo, Andalucía oriental o la Costa de Granada) puede provocar que el tejido foliar se blanquee y se vuelva quebradizo. La falta de riego agrava la situación: la cutícula se reseca y la hoja pierde su color verde. Este problema suele aparecer en julio‑agosto, cuando las temperaturas superan los 30 °C y la evaporación es alta.
Causas menos frecuentes (menú rápido)
- Pulgones que secretan melaza y favorecen la aparición de moho negro.
- Exceso de nitrógeno que estimula un crecimiento rápido y deja las hojas débiles.
- Estrés por frío tardío que daña la membrana celular y genera manchas pálidas.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
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¿Dónde aparecen las manchas blancas?
- Sobre todo en el envés y con aspecto pulverulento → probable oídio.
- Bordes de hojas viejas, con tono amarillento‑blanco → probable deficiencia de magnesio.
- Áreas soleadas, hojas secas al tacto → posible exceso de luz/falta de riego.
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Textura y aspecto
- Polvo fino y desmenuzable indica hongo.
- Superficie lisa, sin polvo, pero descolorida apunta a carencia mineral.
- Hoja quebradiza, con tiras quemadas sugiere daño por sol.
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Estado del suelo
- Mete el dedo 5 cm bajo la superficie. Si está húmedo y compacto, la planta probablemente sufre exceso de luz y necesita más agua.
- Si está seco y arenoso, la deficiencia de magnesio puede estar relacionada con falta de materia orgánica.
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Otras señales
- Presencia de insectos pequeños (pulgones) → posible complicación secundaria.
- Exudado blanco pegajoso → indicio de plagas, no de oídio.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma | Probable causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Polvo blanco, velloso, cubre hojas | Oidio | Aplicar tratamiento fungicida |
| Borde blanco amarillento, hojas viejas | Deficiencia de magnesio | Enmienda con sulfato de magnesio |
| Hojas secas, bordes quemados, zona soleada | Exceso de luz / falta de riego | Mejorar riego y sombrear |
| Pequeños insetos aceitosos + manchas | Plaga (pulgón) | Usar jabón potásico |
Una vez que hayas cruzado la información, sabrás con claridad cuál es el culpable y podrás pasar a la fase de solución.
Soluciones paso a paso
Si el problema es oídio
- Aplicación de un fungicida ecológico: Disuelve 15 g de sulfato de cobre (o “fungicida de azufre”) en 1 L de agua. Pulveriza sobre toda la planta, incluyendo el envés de las hojas, al atardecer para evitar quemaduras.
- Riego con bicarbonato: Mezcla 1 cucharada sopera de bicarbonato de sodio y ½ cucharadita de detergente neutro en 5 L de agua. Riega una vez a la semana durante 3‑4 semanas. El bicarbonato eleva ligeramente el pH del follaje y dificulta la proliferación del hongo.
- Mejora de la ventilación: Poda ligeramente los ramos más densos para que el aire circule. En zonas como Asturias, abrir los espacios entre arbustos reduce la humedad estancada.
- Resultado esperado: Verás la capa pulverulenta disminuir en 5‑7 días y la hoja recobrará el verde en 2‑3 semanas si la infección no está muy avanzada.
Si la causa es deficiencia de magnesio (clorosis férrica)
- Aplicar sulfato de magnesio (Epsom): Disuelve 10 g en 1 L de agua y riega la base de la planta cada 15‑20 días durante el periodo de crecimiento (primavera‑verano).
- Enmienda del sustrato: Incorpora 2 kg de compost bien maduro y 500 g de yeso agrícola por cada m² de terreno alrededor de la hortensia. El yeso favorece la disponibilidad de magnesio y calcio.
- Control del pH: En suelos muy ácidos (pH < 5.5), aplicar cal agrícola a razón de 1 kg por m² para subir el pH a 6‑6.5, donde el magnesio es más absorbible.
- Resultado esperado: Nuevas hojas emergentes mostrarán un verde intenso en 10‑14 días; las hojas ya afectadas pueden mantenerse amarillentas, pero la planta no perderá vigor.
Si el problema es exceso de luz y falta de riego
- Riego profundo y regular: Usa un cubo de 10 L y riega hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje. Repite cuando la capa superior de 5 cm esté seca, normalmente cada 4‑5 días en verano.
- Mulching: Extiende 5 cm de paja o corteza de pino alrededor de la base. Esto conserva la humedad y protege las raíces del calor. En la meseta central, el mulching también ayuda a moderar la temperatura del suelo.
- Sombrado parcial: Coloca una malla anti‑helio (30 % de sombra) durante las horas de mayor radiación (12‑15 h). En balcones de Sevilla, una sombrilla ligera o una pantalla de bambú funcionan igual.
- Resultado esperado: Las hojas reviven en 7‑10 días y la planta vuelve a crecer vigorosamente una vez que el estrés hídrico se elimina.
Si aparecen pulgones junto a las manchas blancas
- Jabón potásico: Disuelve 30 ml en 5 L de agua y rocía abundante en la mañana y al anochecer durante 3 días.
- Aceite de neem: Aplica 2 cucharaditas por litro como complemento, evitando la hora de máxima insolación.
- Control biológico: Libera coccinélidos (mariquitas) en el huerto; devoran los pulgones rápidamente.
Tras 10‑14 días deberías no ver más insectos y la hoja volverá a su color normal.
Prevención futura
- Fertiliza con equilibrio: Cada primavera, mezcla 1 kg de compost con 200 g de harina de hueso y 100 g de sulfato de magnesio por cada 10 m². Esto aporta fósforo, calcio y magnesio, evitando carencias.
- Riego bajo demanda: Usa un medidor de humedad o la técnica del “dedo”. Evita regar en la noche en climas húmedos como la costa cantábrica, porque favorece el oídio.
- Poda preventiva: Elimina ramas muertas o en exceso de densidad antes de que llegue el otoño; eso mejora la circulación del aire y reduce la humedad del follaje.
- Cobertura vegetal: En zonas de interior o patio, planta lavanda o romero cerca de la hortensia; sus aceites esenciales actúan como repelentes naturales contra hongos y pulgones.
- Control del pH: Cada dos años, revisa el pH del suelo con un kit casero. Mantén el rango entre 5.5‑6.5 para que la hortensia absorba los nutrientes con facilidad.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de la hortensia, situadas en la base, se tornen de un tono ligeramente amarillento y se caigan con el tiempo; la planta las reemplaza por brotes nuevos. Sin embargo, si observas que más del 30 % del follaje presenta blancura simultánea, que se extiende a hojas jóvenes y se acompaña de crecimiento detenido, caída de flores o mal olor en el sustrato, entonces el problema es grave y requiere acción inmediata. En casos de oídio avanzado, la pérdida de masa foliar puede dejar la planta vulnerable a plagas secundarias, por lo que no lo dejes pasar.
Conclusión
Las hojas blancas en la hortensia suelen deberse a oídio, a una deficiencia de magnesio o al estrés por exceso de sol y falta de riego. Identifica primero la textura y ubicación del síntoma, revisa la humedad del suelo y el nivel de luz, y actúa con los tratamientos que te he detallado: fungicida de azufre o bicarbonato para el hongo, sulfato de magnesio para la carencia mineral, y riegos profundos, mulching y sombra parcial para el estrés hídrico‑lumínico. Con los cuidados preventivos que incluimos, tu hortensia volverá a lucir su verdor y sus flores exuberantes en solo unas semanas. ¡Ánimo, que con un poco de observación y los pasos correctos, el jardín volverá a sonreír!