Laurel con hojas caídas: causas y soluciones efectivas
- 22 Nov, 2025
Ver tu laurel con hojas caídas puede dar pena, sobre todo cuando el resto del arbusto parece fuerte. En muchas regiones de España —desde los bosques de Castilla‑La Mancha hasta los valles de Andalucía —es normal encontrar este síntoma a mediados de otoño, pero también puede aparecer en primavera si algo anda mal. La buena noticia es que, con un poco de observación, puedes identificar la causa exacta y aplicar la solución adecuada en pocos días.
A continuación, repasaremos los motivos más habituales, cómo distinguir cada uno y, lo más importante, qué hacer para que tu laurel recupere su verdor.
Causas posibles del problema
1. Riego insuficiente o irregular
En el clima mediterráneo, donde el verano es seco y el invierno lluvioso, el laurel necesita un riego constante pero nunca encharcado. Cuando el suelo está demasiado seco, las puntas de las hojas se tornan amarillas y, con el tiempo, se caen. Este problema es típico en zonas como la Comunidad Valenciana donde los riegos se hacen solo cuando la tierra está completamente árida.
2. Exceso de riego y falta de drenaje
Por el contrario, en áreas como Galicia o la Costa Cantábrica, la abundante lluvia combinada con macetas sin buen drenaje puede generar hipoxia radicular. Las raíces se pudren, y el laurel muestra hojas blandas y amarillentas que caen rápidamente. En estos casos, el problema suele aparecer a finales de abril o mayo, cuando el suelo aún está saturado.
3. Deficiencia de nutrientes, sobre todo nitrógeno
El laurel es un árbol de hoja perenne que demanda nitrógeno para mantener su color verde intenso. En suelos pobres en materia orgánica —como los terrones de la meseta central— la carencia de nitrógeno se traduce en hojas envejecidas que se vuelven amarillentas en la base y se caen sin que el resto del árbol se vea afectado.
Otras causas menos frecuentes
- Plagas: babosas y escarabajos que devoran los bordes de las hojas.
- Enfermedades fúngicas: como la pudrición de la raíz causada por Phytophthora.
- Estrés por viento fuerte: típico en zonas altas de los Pirineos, donde el viento desgarra las hojas jóvenes.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Para no disparar remedios a ciegas, sigue este proceso de observación sistemática:
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Localiza el amarilleo.
- Hojas inferiores amarillas, superiores verdes → sospecha deficiencia de nitrógeno.
- Todas las hojas blandas y caídas → probable exceso de riego.
- Solo hojas en los extremos secos → riegos insuficientes.
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Toca el sustrato a una profundidad de 5 cm.
- Si está húmedo al tacto y a la vez tiene olor a humedad, el problema es exceso de agua.
- Si está seco y compacto, aumenta la frecuencia de riego.
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Revisa el envés de la hoja con una lupa.
- Manchas negras o tejido blando apuntan a hongos.
- Pequeños insectos o sacos de baba indican plagas.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma | Posible causa | Acción inicial |
|---|---|---|
| Amarilleo solo en base | Deficiencia de nitrógeno | Analiza fertilidad, aplica N orgánico |
| Hojas blandas y caídas por todas partes | Exceso de riego | Reduce riegos, mejora drenaje |
| Hojas secas y crujientes | Falta de agua | Riega profundamente cuando los 5 cm superiores estén secos |
| Manchas marrones y olor a podredumbre | Hongos del suelo | Aplica tratamiento con cobre o neem |
Soluciones paso a paso
Si la causa es riegos insuficientes
- Riego profundo: cada vez que riegues, inserta la manguera hasta 30 cm de profundidad y mantén el flujo durante 15 min.
- Mulching: coloca una capa de paja o corteza de 5 cm alrededor del tronco para reducir la evaporación.
- Calendario: en climas cálidos como el de Andalucía, riega cada 7‑10 días; en zonas más frescas, cada 12‑14 días.
- Verás mejora en 10‑14 días, con nuevas hojas verdes emergiendo.
Si la causa es exceso de riego
- Detén el riego durante 3‑5 días y verifica la humedad del sustrato.
- Mejora el drenaje: si está en maceta, añade perlít (30 % del sustrato) o sustituye el sustrato por arena gruesa + compost en una proporción 2:1.
- Trasplante (si es necesario): excava con cuidado, sacude las raíces dañadas y replanta en un lecho elevado.
- La recuperación suele tardar 2‑3 semanas; las hojas viejas pueden seguir cayendo, pero las nuevas crecerán sanas.
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Fertilizante orgánico: distribuye 2 kg de compost maduro por cada m² alrededor de la base del laurel.
- Fertilizante líquido: disuelve 15 ml de emulsión de harina de sangre en 1 l de agua y riega cada 30 días durante la primavera y el otoño.
- Mantillo de algas: espolvorea 200 g de polvo de algas en la zona radicular y riega ligeramente.
- Los primeros brotes verdes aparecen en 7‑10 días y el color se intensifica en 3‑4 semanas.
Si detectas plagas o hongos (casos menos frecuentes)
- Babosas: coloca una barrera de cáscara de huevo triturada alrededor del árbol; los animales rechazan el borde áspero.
- Hongos: rocía una solución de cobre quelado a 2 g l⁻¹ cada 15 días durante la temporada de lluvia.
Prevención futura
Mantener tu laurel sano es cuestión de equilibrio. Aplica abonos orgánicos una vez al año, preferiblemente en abril y octubre, para reponer los nutrientes del suelo. Controla la humedad con un medidor de humedad o, si no tienes, introduce una palma de mano en el sustrato; riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos. En regiones lluviosas, eleva el lecho del árbol o instala un sistema de drenaje con grava bajo la tierra. Finalmente, poda las ramas densas que favorecen la sombra excesiva y fomentan la proliferación de hongos.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del laurel se vuelvan amarillas y caigan: el árbol las reemplaza sin problema. Sin embargo, si el amarilleo afecta a más del 30 % de la copa, se acompaña de hojas blandas, manchas negras o un olor a humedad, el problema es serio y necesita acción inmediata para evitar la muerte del árbol.
Conclusión
Identificar por qué tu laurel está perdiendo hojas implica observar dónde aparecen los síntomas, comprobar la humedad del suelo y revisar posibles plagas o deficiencias. Ya sea por riegos insuficientes, exceso de agua o falta de nitrógeno, la solución está al alcance de tu mano: ajusta el riego, mejora el drenaje o nutre el sustrato con abonos orgánicos. Con estos pasos podrás devolverle el verdor a tu laurel en cuestión de semanas y seguir disfrutando de su aroma y sombra en tu jardín.