Limonero con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 13 Nov, 2025
Ver tu limonero con hojas amarillas puede generar una gran inquietud, sobre todo cuando el árbol sigue florando y parece sano en otros aspectos. Ese amarillado es un síntoma que puede deberse a varios factores: falta de nutrientes, exceso de riego, problemas de luz o la presencia de plagas. La buena noticia es que, con un método de diagnóstico sencillo, podrás identificar la causa exacta y aplicar la solución adecuada sin necesidad de productos químicos agresivos.
En España, el limonero se cultiva tanto en huertos familiares de la Andalucía como en macetas de terrazas en Valencia o en los climas subtropicales de las Islas Canarias. Cada zona tiene sus particularidades climáticas, y esas diferencias influyen directamente en la aparición de hojas amarillas. A continuación, te explico las causas más frecuentes y cómo tratarlas paso a paso.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de nitrógeno (causa más frecuente)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas. Cuando el suelo está pobre en este elemento, las hojas inferiores del limonero se vuelven amarillo pálido y pueden caer prematuramente, mientras las hojas más jóvenes permanecen verdes. En la zona mediterránea, los suelos calizos de Murcia o Almería suelen ser bajos en materia orgánica, lo que favorece esta carencia. Además, el riego frecuente sin aportes de materia orgánica puede lavar el nitrógeno disponible.
2. Exceso de riego y mala ventilación del sustrato
Los limoneros son sensibles al encharcamiento. Si el sustrato permanece húmedo durante largos periodos, las raíces se asfixian, aparecen manchas negras en la base y las hojas se tornan amarillas de forma generalizada. Esta situación es típica en macetas sin agujeros de drenaje o en huertos de la Costa Cantábrica, donde la lluvia abundante combinada con suelos arcillosos retiene demasiada humedad. El síntoma suele acompañarse de un olor a humedad en la tierra.
3. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)
El hierro es esencial para la síntesis de clorofila. Cuando el pH del suelo supera los 7,0, el hierro se vuelve poco disponible y las hojas jóvenes muestran un amarillo intenso con nervios verde brillante. En regiones como Extremadura o en terrenos con alta caliza, la clorosis férrica es bastante frecuente, sobre todo después de una fertilización con cal sin ajustar los niveles de micronutrientes.
4. Falta de luz solar adecuada
Aunque el limonero tolera cierta sombra, la ausencia de al menos 6 horas de sol directo al día produce un amarillado irregular, sobre todo en las ramas que quedan cubiertas por árboles vecinos o muros. En jardines de la Plataforma del Guadalquivir donde se usan pérgolas, es común observar este problema durante el verano, cuando la competencia por luz aumenta.
Causas menos frecuentes (mención rápida)
- Plagas: ácaros rojos o pulgones que succionan savia pueden provocar amarillado localizado.
- Enfermedades fúngicas: Phytophthora o la gomosis pueden generar amarillado y caída de hojas.
- Sobrefertilización con fósforo: bloquea la absorción de hierro y produce clorosis.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El diagnóstico comienza con una observación sistemática. Pregúntate primero dónde aparecen las hojas amarillas. Si el amarillado se concentra en las hojas más viejas, cerca del tronco, es muy probable que sea una deficiencia de nitrógeno. Si, por el contrario, el amarillado afecta también a las hojas jóvenes y los bordes se ven algo marrones, piensa en exceso de riego o clorosis férrica.
A continuación, revisa el estado del suelo. Introduce el dedo unos 5‑10 cm en la tierra. Si percibes que está húmeda o incluso pegajosa, el problema suele ser riego excesivo. Si la tierra está seca y se desmenuza al tocarla, elimina la hipótesis de exceso de agua y busca una posible falta de nutrientes o luz.
Observa el envés de las hojas con una lupa. En la clorosis férrica verás los nervios verde brillante contra un fondo amarillo; en la deficiencia de nitrógeno los nervios también son verdes, pero el amarillado es más uniforme y las hojas más viejas son las primeras en cambiar de color. En caso de plagas, detecta pequeños puntos rojos o telarañas finas.
Un esquema rápido para decidir:
| Síntoma | Probable causa |
|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas jóvenes amarillas, nervios verdes | Deficiencia de hierro (clorosis) |
| Amarillado general + suelo húmedo | Exceso de riego |
| Amarillado irregular + sombra | Falta de luz |
| Manchas marrones + olor a humedad | Enfermedad fúngica |
Una vez que hayas identificado la causa, pasa a la solución específica.
Soluciones paso a paso
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Aplicar un fertilizante rico en nitrógeno. Elige un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante líquido con alto contenido de N. Disuelve 15 ml (aprox. 1 cucharada) en 1 litro de agua y riega la zona de la base del árbol.
- Repetir cada 15‑20 días durante la primavera y el verano, cuando la demanda de nitrógeno es mayor.
- Incorporar materia orgánica: esparce 2‑3 kg de compost bien descompuesto alrededor de la copa, evitando el contacto directo con el tronco.
- Tiempo de recuperación: verás nuevas brotaciones verdes en 7‑10 días y la mejoría general en 2‑3 semanas.
Si el problema es exceso de riego
- Detén el riego hasta que la capa superior del sustrato (5 cm) esté seca al tacto.
- Mejora el drenaje: en macetas, compra una bandeja con agujeros o mezcla 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato existente.
- Ventila el suelo: en huertos, haz surcos de 30 cm de profundidad y 10 cm de separación para favorecer la aireación.
- Trasplanta si es necesario: si las raíces están muy negras, corta las partes dañadas con tijeras esterilizadas y replantar en sustrato nuevo.
- Tiempo de recuperación: si las raíces no están muy afectadas, el árbol mostrará signos de vigor en 2‑3 semanas; en casos graves, la recuperación puede tardar hasta 2 meses.
Si la causa es deficiencia de hierro (clorosis férrica)
- Ajusta el pH del suelo: aplica sulfato de calcio (cal agrícola) en una dosis de 1 kg por cada 10 m² para bajar el pH a valores entre 6,0‑6,5.
- Aplica quelato de hierro: diluye 5 g de quelato de hierro en 1 litro de agua y rocía el envés de las hojas amarillas cada 7‑10 días durante un mes.
- Enmienda con compost rico en materia orgánica para mejorar la capacidad del suelo de retener micronutrientes.
- Tiempo de recuperación: las hojas jóvenes volverán a verde intenso en 10‑14 días; la clorosis en ramas más viejas desaparece en 3‑4 semanas.
Si la causa es falta de luz
- Reubica el limonero a un sitio que reciba al menos 6‑8 horas de sol directo, preferiblemente orientado al sur en el hemisferio norte.
- Poda árboles o arbustos vecinos que proyecten sombra sobre el limonero, manteniendo una distancia mínima de 1,5 m.
- Instala una lámpara LED de cultivo (450‑650 nm) si el árbol está en interior; coloca la lámpara a 30‑40 cm de altura y enciéndela 12 h al día.
- Tiempo de recuperación: el nuevo crecimiento será verde en 10‑14 días; las hojas ya amarillas no recuperarán el color, pero el árbol se estabiliza.
Prevención futura
- Fertiliza de forma regular: añade compost dos veces al año (primavera y otoño) y, en temporada de crecimiento, utiliza un fertilizante líquido cada 15 días con un contenido equilibrado de NPK (10‑10‑10).
- Riego inteligente: controla la humedad con un medidor o la regla del “dedo”. Riega solo cuando los 5 cm superiores estén secos; en climas cálidos de Andalucía, riega temprano por la mañana para evitar evaporación.
- Mejora del sustrato: incorpora perlita, vermiculita o arena gruesa en suelos arcillosos, especialmente en la Meseta Central, para evitar encharcamiento.
- Control de pH: revisa el pH cada año; en suelos calcáreos, añade azufre elemental (aprox. 200 g por 10 m²) para mantener el pH bajo 6,5.
- Protección contra sombras: planifica la ubicación del árbol lejos de edificaciones altas y revisa la poda de árboles frutales vecinos cada primavera.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del limonero, situadas en la base del árbol, se tornen amarillas y caigan; el árbol las reemplaza por nuevas. Sin embargo, deberías alarmarte si:
- El amarillado afecta a más del 30 % de la copa.
- Aparecen hojas blandas, manchas negras o olor a humedad en el sustrato.
- Se observa caída repentina de frutos o marchitez generalizada.
- El árbol no muestra nuevo crecimiento tras aplicar la solución correspondiente en dos semanas.
En esos casos, la causa suele ser más grave (raíz podrida, enfermedad sistémica) y conviene acudir a un servicio de asesoría agronómica.
Conclusión
Las hojas amarillas en el limonero pueden deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego, clorosis férrica o falta de luz. Identifica la causa observando dónde aparecen los síntomas y comprobando la humedad y el pH del suelo. Luego, aplica la solución específica: fertiliza con nitrógeno, corrige el riego, suplementa hierro o mejora la exposición solar. Con estas acciones, tu limonero volverá a lucir hojas verdes y saludables en uno o dos semanas, y podrás seguir disfrutando de sus frutos aromáticos durante todo el año.