Cuánta luz necesita el guisante: guía completa
- 11 Nov, 2025
Si tienes guisantes en tu huerto, sabrás que una exposición adecuada a la luz es la base para que la planta forme vástagos gruesos y vainas llenas. La luz necesaria para guisantes no es una cuestión de “cuanto más, mejor”; la especie prefiere un equilibrio entre sol directo y sombra leve, sobre todo en los calores del verano español. A lo largo de este artículo te explico cuántas horas, qué intensidad y cómo adaptar el cultivo a cada clima de la Península.
Requisitos de luz para guisante
Horas de sol directo
Los guisantes requieren 6‑8 horas de sol directo al día en la fase vegetativa. En la zona de Mediterráneo (por ejemplo, Levante o Cataluña), lo ideal es plantarlos en el sur‑este de la parcela, de modo que reciban el sol de la mañana y eviten el abrasador del mediodía. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la luz es más suave; allí basta con 5‑7 horas de sol, siempre que la orientación sea sur.
En áreas atlánticas como Galicia o el País Vasco, donde la nubosidad es frecuente, los guisantes pueden crecer bien con 4‑5 horas de sol directo, siempre que la luz sea fresca y constante. En estos casos, complementa la exposición con una luz difusa que llegue al follaje durante el resto del día.
Intensidad y calidad de la luz
Para cultivo en invernadero o en contenedores bajo techo, la intensidad recomendada está entre 12 000‑15 000 lux. Las lámparas LED de espectro completo de 400 W colocadas a 30‑40 cm de la planta proporcionan la energía necesaria sin sobrecalentar la tierra. En exteriores, la intensidad se mide en lux al mediodía, que en la mayor parte del territorio español ronda los 50 000‑70 000 lux en días despejados; eso es más que suficiente para los guisantes.
Luz según la etapa de desarrollo
- Plántulas (primeras 2‑3 semanas): toleran 5‑6 horas de luz directa, preferiblemente en la mañana. Evita el sol fuerte de la tarde, que puede quemar los brotes tiernos.
- Crecimiento vegetativo (hasta la aparición de la primera vaina): aumenta a 6‑8 horas. En esta fase, el follaje necesita energía para la fotosíntesis y para fijar nitrógeno del suelo.
- Formación de vainas: la luz sigue siendo crucial, pero ahora es importante que no haya picos de calor superiores a 30 °C. Si el día supera esa temperatura, protege las plantas con una malla de sombreo del 20 % durante las horas de máxima radiación.
Variedades locales y su requerimiento luminoso
- Guisante “Pajuela” de Castilla: se adapta bien a 5‑6 horas diarias y tolera ligera sombra.
- Guisante “Horta de la Sra. Begoña” de Galicia: florece con 4‑5 horas y aprecia la luz difusa del bosque.
- Guisante “Cáñamo” (variedad temprana de la IGP de Murcia): necesita 7‑8 horas de sol directo y se beneficia de la exposición al sur‑este para alcanzar su rápido ciclo de 60‑70 días.
Variaciones climáticas y estacionales
Norte vs Sur
En el norte (Galicia, Cantabria) la luz se reduce en invierno a 3‑4 horas. Por eso, si deseas una cosecha temprana, siembra los guisantes en mesas orientadas al sur y utiliza reflectores de luz (planchas blancas o papel aluminio) para redirigir la luz solar hacia las plantas.
En el sur (Andalucía, Murcia) el verano brinda más de 10 horas de sol, pero el calor excesivo puede afectar la fotosíntesis. Allí, una sombra parcial ligera (malla de sombreo del 15‑20 %) entre las 12:00 y 15:00 protege las vainas y evita que los tallos se alarguen demasiado.
Primavera y otoño
Durante la primavera (marzo‑abril) la luz se sitúa entre 6‑8 horas en la mayor parte de España, tiempo perfecto para la siembra. En el otoño (septiembre‑octubre), la duración disminuye a 5‑6 horas, pero la temperatura sigue siendo adecuada (15‑20 °C). Es el momento ideal para una segunda siembra en la meseta antes de la primera helada.
Cultivo bajo cubiertas
Si utilizas un invernadero de policarbonato, garantiza una ventilación adecuada para que la temperatura no supere los 28 °C y complementa la luz natural con LED de 300 W/m² durante 10‑12 horas al día en invierno, cuando el día sólo ofrece 5‑6 horas de luz externa.
Señales de problemas de luz
Deficiencia de luz
- Crecimiento alargado y delgado (tallos finos que “se estiran” en busca de sol).
- Hojas pálidas o con tonalidad verde clara, especialmente en la parte inferior del cultivo.
- Escasez de vainas o vaina muy pequeña, señal de que la planta no está fabricando suficiente energía.
Exceso de luz / quemaduras
- Manchas marrones en los bordes de las hojas, a veces con una zona blanquecina alrededor.
- Marchitamiento súbito al mediodía, aunque el riego sea regular.
- Pérdida de vigor después de períodos de sol intenso sin sombra.
Si observas cualquiera de estos síntomas, ajusta la exposición según la tabla anterior y controla la temperatura del sustrato.
Consejos prácticos y errores comunes
- Ubica la fila de guisantes en dirección este‑oeste: así recibirán sol de mañana y sombra de tarde, evitando el calor extremo.
- Usa mantillo de paja o hierba cortada: retiene la humedad y refleja luz difusa, mejorando la fotosíntesis en los días nublados del norte.
- Evita plantar bajo árboles de hoja perenne: la sombra constante reduce la luz a menos de 4 horas, lo que ralentiza el desarrollo.
- No sobre‑exponer a la luz en verano sin sombra: el error típico es “más sol = más cosecha”; en guisantes, el exceso produce tallos débiles y vainas pequeñas.
- Revisa la posición cada dos semanas: el sol cambia ligeramente con la estación; un pequeño ajuste de la fila puede ganar una hora extra de luz directa.
Conclusión
Los guisantes prosperan con 6‑8 horas de sol directo, pero la clave está en equilibrar esa exposición con la temperatura y la orientación del huerto. En el norte apoya la luz con reflectores; en el sur protege con sombreado ligero durante el pico del día. Observa atentamente los síntomas de déficit o exceso y corrige la posición o el sombreado antes de que la planta sufra. Con estos ajustes, tus guisantes producirán vainas abundantes y sabrosas, sin importar en qué parte de España te encuentres.