Calabacín con manchas en hojas: causas y soluciones efectivas
- 19 Oct, 2025
Ver manchas en las hojas de calabacín es una de esas sorpresas que aparecen justo cuando empieza la cosecha. El cultivo parece sano, pero de repente aparecen manchas marrones, amarillas o necróticas que ponen en jaque la producción. Lo bueno es que la mayoría de los casos tienen solución sencilla, siempre que identifiques primero la causa. A continuación te explico las razones más habituales y cómo actuar paso a paso.
Causas posibles del problema
1. Mildiu (pseudomonas) o mancha foliar por hongos (causa más frecuente)
El hongo Pseudoperonospora cubensis se manifiesta como manchas amarillentas que, con el tiempo, se tornan marrón oscuro y cubren gran parte de la hoja. Aparece con mayor intensidad en climas húmedos y cuando la lluvia o el riego por aspersión moja la folla durante la noche. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la falta de ventilación en invernaderos es un factor determinante, mientras que en la costa mediterránea (Valencia, Murcia) la alta humedad de la primavera favorece su desarrollo.
2. Plaga de pulgón verde
Los pulgones succionan la savia y dejan una secreción azucarada que favorece la aparición de manchas amarillentas y hojas rugosas. Además, actúan como vectores de virus que provocan manchas necróticas. Suelen aparecer en periodos de temperaturas entre 18 °C y 24 °C, típicas de la primavera en Andalucía.
3. Deficiencia de potasio
El potasio favorece la resistencia a enfermedades y la regulación del agua. Cuando el suelo es pobres en este nutriente, las hojas más viejas presentan manchas amarillentas que gradualmente se vuelven marrones, particularmente en los bordes. Es más habitual en suelos arenosos de la zona de la ribera del Guadalquivir, donde el lixiviado arrastra los minerales.
Otras causas menos frecuentes
- Quemaduras por sol: manchas blancas o necróticas en las hojas expuestas al sol intenso (especialmente en la costa de Cádiz).
- Contaminación por fertilizantes: exceso de nitrógeno puede favorecer la aparición de manchas negras tipo “punto negro”.
- Daño mecánico: rozaduras con herramientas sucias que dejan marcas que se tornan necróticas.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Distribución de la mancha: si aparece en la cara inferior y se extiende rápidamente, sospecha de hongo; si se localiza en los bordes y el resto está verde, piensa en deficiencia de potasio.
- Color y textura: manchas amarillentas con halo verde suelen indicar pulgón; manchas marrón‑negruzcas y rugosas apuntan a mildiu.
- Estado del suelo: introduce el dedo a 5 cm de profundidad. Si está muy húmedo después de la lluvia, el hongo tiene el ambiente perfecto. Si está seco y compacto, la causa probablemente sea deficiencia mineral.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma | Probable causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Manchas amarillas con halo verde | Pulgón verde | Aplicar jabón potásico o neem |
| Manchas necróticas con aspecto “algodón” | Mildiu (hongo) | Tratamiento con cobre o extracto de azufre |
| Bordes amarillos que se vuelven marrones | Deficiencia de potasio | Enmendar con ceniza de madera o fertilizante K₂O |
| Manchas blancas y quemaduras solares | Sol excesivo | Sombrear con malla anti‑sol |
Una vez situada la causa, procede a la solución correspondiente.
Soluciones paso a paso
Si es mildiu u otro hongo foliar
- Elimina las hojas infectadas antes de que el hongo se disemine. Córtalas con tijera desinfectada (alcohol al 70 %).
- Aplica un fungicida ecológico a base de cobre (sulfato de cobre). Disuelve 5 g de polvo de cobre en 10 l de agua y rocía con pulverizador cada 7‑10 días mientras persista la humedad.
- Mejora la ventilación: abre los laterales del invernadero o coloca tutores que separen las plantas al menos 30 cm entre sí.
- Reduce el riego por aspersión; opta por riego por goteo y riega en la mañana para que la folla se seque antes del anochecer.
Resultado esperado: disminución de manchas en 5‑7 días y recuperación total en 2‑3 semanas.
Si la causa son los pulgones verdes
- Aspira o sacude las plantas por la mañana para eliminar la mayor cantidad posible de insectos.
- Prepara una solución jabonosa: 5 ml de jabón potásico (poco espumoso) en 1 l de agua. Pulveriza cada 3‑4 días hasta que desaparezcan los pulgones.
- Complementa con aceite de neem (1 cucharada en 1 l de agua) para evitar la reaparición.
- Introduce depredadores naturales como coccinélidos (mariquitas) que se pueden comprar en viveros locales.
Resultado esperado: control del pulgón en 4‑6 días; las manchas amarillas se desvanecen en 10‑12 días.
Si la causa es deficiencia de potasio
- Aplica una enmienda mineral: 50 g de ceniza de madera (rica en K) por m² alrededor de la base del calabacín.
- Fertiliza con un fertilizante morado (30‑0‑30) que aporte potasio, disolviendo 15 g en 5 l de agua y riegando cada 15 días durante la fase de crecimiento.
- Riega de forma profunda pero espaciada, para que el potasio penetre a 30‑40 cm de profundidad, evitando el arrastre.
- Controla el pH: el rango ideal es 6,0‑6,5; si está por debajo, corrige con cal agrícola.
Resultado esperado: aparición de nuevo follaje verde en 7‑10 días, con desaparición de manchas en 2‑3 semanas.
Prevención futura
- Planifica el riego con sensores de humedad o la “regla del dedo”: si los primeros 5 cm están secos, puedes regar; si están húmedos, espera.
- Mantén una rotación de cultivos: alterna calabacín con leguminosas (garbanzos, altramuces) que mejoran la estructura del suelo y aportan potasio.
- Aplica compost maduro cada otoño (2‑3 kg / m²) para enriquecer el sustrato y aportar micronutrientes que refuerzan la resistencia a hongos y plagas.
- Instala mallas anti‑sol en áreas con alta radiación (Murcia, Almería) para evitar quemaduras y reducir la evaporación excesiva.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del calabacín se vuelvan amarillas y caigan al final del ciclo, pues la planta sacrifica esas hojas para alimentar la fruta. Sin embargo, si observas que más del 30 % de la masa foliar presenta manchas necróticas, acompañadas de mala producción o presencia de insectos, el problema es grave y requiere intervención inmediata. En casos de hongo extendido, la pérdida puede superar el 50 % de la cosecha si no se trata a tiempo.
Conclusión
Las manchas en hojas de calabacín suelen deberse a hongos, pulgones o deficiencia de potasio. Identificar rápidamente dónde aparecen las manchas, su color y la humedad del suelo te permite aplicar la solución adecuada: fungicida de cobre, jabón potásico o enmienda de potasio, según el caso. Con una buena práctica de riego, ventilación y nutrición, tu cultivo volverá a estar vigoroso en una a dos semanas y podrás disfrutar de una cosecha abundante sin sorpresas desagradables. ¡A por esos calabacines saludables!