Mejor época para cosechar lavanda
- 05 Nov, 2025
1. Introducción
La lavanda (Lavandula angustifolia y sus híbridos) es una de las plantas aromáticas más apreciadas en los huertos españoles, tanto por sus flores para aceites esenciales como por su valor ornamental. Además, su resistencia a la sequía la hace ideal para jardines de clima mediterráneo y para terrazas urbanas.
Saber cuándo cosechar lavanda marca la diferencia entre obtener una infusión aromática y una cosecha con poco aceite. La clave está en reconocer el punto de madurez de la inflorescencia, que varía según la zona y la variedad. A lo largo de este artículo verás las señales visuales y olfativas que indican el mejor momento, el calendario puntual para cada macro‑región española y las técnicas de corte que preservan la planta para futuras floraciones.
2. Señales de madurez y momento óptimo
Color y forma de la inflorescencia
En la lavanda, la floración comienza con pequeños racimos de color verde‑blanco que, a medida que maduran, adoptan un tono púrpura intenso o rosado, según la variedad. La señal visual más fiable es cuando el 70 % del botón está cubierto por pétalos de color violeta y el restante 30 % aún muestra el cáliz verde. Si los botones aparecen demasiado claros (verde pálido) o con manchas blancas, la planta necesita unos días más.
Aroma y textura del tallo
Un olor intenso y dulce que se percibe a pocos centímetros de la cabeza floral indica que los óleos esenciales están en su punto máximo. Al tocar el tallo, la corteza debe sentirse firme pero ligeramente flexible; si se parte con facilidad, la floración está todavía inmadura y el aceite será bajo. En contraste, un tallo rígido y quebradizo suele acompañar a flores sobremaduras que pronto se resecarán.
Tiempo desde la primera floración
En la mayor parte del Mediterráneo (Andalucía, Valencia y Cataluña), la primera apertura ocurre entre 90 y 110 días después de la siembra de los esquejes. En zonas más frías, como la Meseta Central, cuenta con un retraso de 10‑15 días y la cosecha se sitúa entre 100 y 120 días. Los híbridos de lavanda romana (Lavandula × intermedia) pueden requerir hasta 130 días porque sus inflorescencias son más voluminosas.
Diferencias entre cosecha temprana y tardía
- Temprana (cuando el color apenas ha cambiado a púrpura): las flores son más tiernas, el aroma es suave y la productividad es alta, pero el contenido de aceite está por debajo del óptimo.
- Tardía (cuando los pétalos empiezan a volverse cargados de polvo y la corona se vuelve marrón): el aceite está concentrado, pero las flores pierden frescura y pueden atraer plagas como la polilla de la lavanda.
- Óptima: cuando la mayor parte del racimo muestra un color violeta uniforme, el tallo está firme y el aroma se percibe a 20 cm de distancia. En este punto la relación entre cantidad y calidad es la mejor.
3. Calendario regional de cosecha
Zona mediterránea (Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía costera)
En esta zona la primera cosecha suele empezar a finales de abril en cultivos de primavera y continúa hasta octubre. Los cultivos de otoño (plantados en septiembre) pueden volver a florecer en noviembre‑diciembre, siempre que las mínimas nocturnas no bajen de 5 °C. En la Costa del Sol, la combinación de alta radiación y escasas lluvias permite dos ciclos de cosecha: uno primaveral (abril‑junio) y otro tardío (agosto‑octubre).
Zona continental (Madrid, Castilla y León, Aragón interior)
El clima más frío y las mayores amplitudes térmicas retrasan la floración. Aquí la cosecha comienza en mayo y se extiende hasta septiembre, con un pico de madurez en julio‑agosto. Es crucial vigilar las heladas tempranas de octubre; una sola ola de -3 °C puede dañar las inflorescencias de los últimos racimos.
Zona atlántica (Galicia, Asturias, País Vasco)
Las temperaturas moderadas y la alta humedad alargan la ventana de cosecha. Los campos de lavanda en la zona atlántica pueden arrancar la primera recolección en junio y seguir produciendo hasta noviembre. El aroma tiende a ser más suave, por lo que muchos productores optan por cosechar un poco antes, cuando el color está plenamente violeta, para evitar la absorción de humedad que empapa los botones.
Canarias (subtropical)
En las Islas Canarias la lavanda florece casi todo el año, aunque el mejor periodo para cosechar lavanda con alto contenido de aceite es entre abril y junio, cuando la temperatura media se sitúa entre 20‑24 °C y la humedad relativa desciende bajo el 60 %.
4. Técnicas de cosecha correctas
Herramientas necesarias
- Tijeras de podar de 12 cm, bien afiladas y esterilizadas (el acero inoxidable evita la transmisión de patógenos).
- Guantes de algodón para proteger la piel del aceitos del tallo y evitar quemaduras.
- Cesto de mimbre o bandeja con rejilla para permitir la circulación de aire y evitar la condensación.
Paso a paso
- Hora del día: Corta las flores durante la mañana temprana (08:00‑10:00) después de que se haya evaporado el rocío. En estas condiciones el aceite está más concentrado y la humedad del ambiente es mínima.
- Corte: Sujeta el racimo con una mano y corta a unos 2‑3 cm por encima del tallo principal, manteniendo un ángulo de 45 grados. Este ángulo permite que el agua de lluvia escurra sin que se acumule en la base del racimo, reduciendo el riesgo de pudrición.
- Manejo post‑corte: Coloca los racimos directamente en el cesto de mimbre, sin apilarlos más de una capa. Si el día está caluroso (> 30 °C), lleva el cesto a la sombra para evitar que el aceite se evapore rápidamente.
Errores comunes
- Arrancar el tallo en vez de cortar: daña la rama y reduce la producción de flores en la siguiente temporada.
- Cosechar con el rocío aún adherido: la humedad favorece la aparición de moho y hace que el aceite se degrade.
- Cortar en horas de máximo calor (post‑mediodía): acelera la pérdida de compuestos volátiles y el color se vuelve pálido.
- Apilar los racimos: provoca magulladuras y favorece la aparición de podredumbre gris en la base de la flor.
5. Cosecha escalonada vs. única
Cosecha escalonada
La lavanda se beneficia de una cosecha escalonada. Cada racimo florece en momentos diferentes, por lo que revisando el cultivo cada 2‑3 días en plena temporada (junio‑agosto en la zona mediterránea) puedes ir cortando los botones que ya hayan alcanzado el color púrpura intenso y dejar que los demás continúen su desarrollo. Esta práctica mantiene la planta vigorosa, evita la sobrecarga de flores y permite una producción constante de aceites durante varios meses.
Cosecha única
En casos de cultivo intensivo para destilación, algunos productores optan por una cosecha única al final del periodo de floración, cuando la mayoría de los racimos están al 90 % de su color violeta. Se corta todo el cultivo en un solo día y se lleva directamente a la destilería. Esta estrategia maximiza la homogeneidad del material, pero implica que la planta quede sin hojas ni flores para el próximo ciclo, por lo que se necesita un punto de reposo de al menos 30 días antes de volver a podar.
6. Conservación post‑cosecha
Tratamiento inmediato
- No lavar los racimos antes de su secado; el agua favorece la germinación de mohos.
- Extiende los botones en una capa fina sobre una bandeja de malla en un lugar sombrío, ventilado y con temperatura entre 15‑20 °C.
- Después de 5‑7 días, cuando la mayor parte de la humedad haya desaparecido, procede a curar las flores en un cajón de cartón con una capa de paja para evitar que se amarguen.
Almacenamiento óptimo
- Envasa la lavanda curada en bolsas de papel kraft o recipientes de vidrio con tapa hermética.
- Temperatura recomendada: 10‑12 °C para preservar los aceites. Evita la nevera, ya que la humedad interior puede condensarse y deteriorar la flor.
- En estas condiciones la lavanda mantiene su aroma durante 12‑18 meses; si la guardas en un lugar más cálido (> 20 °C) el perfume se desvanece en 6‑8 meses.
7. Conclusión
Recapitulemos: la señal más fiable para cosechar lavanda es cuando los racimos presentan un color púrpura uniforme, el tallo está firme y el aroma se percibe a corta distancia. En la costa mediterránea el mejor momento oscila entre abril y octubre, mientras que en la meseta el periodo se desplaza a mayo‑septiembre.
Con estos datos, podrás ajustar tus visitas al huerto, cortar en el ángulo correcto y conservar las flores sin perder su esencia. La próxima vez que quieras preparar un aceite o una infusión, tendrás la certeza de que cada botón está en el punto óptimo de madurez. ¡Manos a la obra y que tu lavanda perfume todo tu jardín!