Cuándo trasplantar perejil: timing y técnica perfecta

Cuándo trasplantar perejil: timing y técnica perfecta

Si quieres que el perejil de tu huerto sea siempre fresco y abundante, saber cuándo trasplantar perejil es tan importante como regar a tiempo. Este aromático de hoja verde necesita un buen establecimiento para que sus raíces se expandan y pueda resistir tanto el calor del verano como el frío de la primavera. Trasplantarlo en el momento justo evita que la planta sufra estrés y garantiza hojas sabrosas durante toda la temporada.

En este artículo descubrirás las señales que indican que tus plántulas están listas, los meses adecuados según la zona de España y, paso a paso, la técnica que te ahorrará problemas. ¡Vamos a ello!

Cuándo trasplantar: timing óptimo

El perejil se siembra normalmente en semillero a finales del invierno o a comienzos de la primavera. La planta está lista para pasar al huerto cuando cumple varios requisitos visibles.

  • Número de hojas verdaderas: debe tener entre 3 y 5 hojas verdaderas (sin contar los cotiledones).
  • Altura: ronda los 10‑12 cm.
  • Sistema radicular: si al inclinar el contenedor aparecen finas raíces blancas por los agujeros de drenaje, es señal de que el cepellón está compacto y necesita más espacio.
  • Vigor general: tallo erguido, sin manchas amarillas y crecimiento constante.

Época del año por zona

Región de EspañaMomento ideal (meses)Temperatura del suelo
Mediterráneo (Valencia, Murcia, Levante)marzo‑abril≥ 12 °C
Continental (Madrid, Castilla‑La Mancha)abril‑mayo≥ 13 °C
Atlántico (Galicia, Asturias, País Vasco)abril‑mayo, a veces principios de junio en zonas de montaña≥ 14 °C

En el sur el suelo se calienta antes, por lo que puedes trasplantar a finales de febrero si el riesgo de helada ya ha pasado. En el norte, espera a que las últimas heladas se hayan disipado y el suelo mantenga una temperatura estable por encima de 12 °C durante al menos 3 días.

Edad de la plántula

Desde la siembra, el perejil necesita 4‑5 semanas para desarrollar las hojas verdaderas y la raíz suficiente. Si germina a finales de enero, el trasplante se hará en marzo; si la siembra es en febrero, el traslado será en abril. Siempre cuenta las semanas desde la germinación y compáralas con los indicadores visuales.

Señal clave: si la plántula muestra signos de “estancamiento” (crecimiento muy lento, hojas pálidas) y ya tiene las 3‑5 hojas, es momento de sacarla del semillero antes de que sus raíces se enreden.

Preparación previa al trasplante

Endurecimiento (aclimatación)

El endurecimiento protege a la plántula del choque térmico y del sol directo. Sácala al exterior 2‑3 h el primer día, colocándola a la sombra parcial. Cada día aumenta la exposición: 4 h, 6 h, hasta que al cabo de 7‑10 días pueda permanecer todo el día fuera, siempre bajo luz indirecta si el tiempo está muy caluroso. Riega ligeramente durante este proceso para que el sustrato no se reseque.

Preparación del sustrato y del emplazamiento

  • Maceta o bancal: si utilizas maceta, elige una de 5‑7 l de capacidad; para el huerto labra una zona de 30 cm de profundidad y 40 cm de ancho por cada planta.
  • Composición: mezcla 2 partes de tierra de jardín, 1 parte de compost bien descompuesto y 1 parte de perlita o arena gruesa para mejorar el drenaje. Añade 30 g de cal agrícola por cada si el pH es inferior a 6.0.
  • Riego previo: humedece la zona de plantación 2‑3 h antes del trasplante; el sustrato debe estar húmedo pero sin charcos.

Técnica de trasplante paso a paso

Materiales necesarios

  • Pala pequeña o transplantador de mano
  • Regadera de 5 l con boquilla fina
  • Guantes de jardinería
  • Tutor de bambú (opcional, para proteger del viento)

Paso a paso

  1. Riega la plántula unas 2 h antes del trasplante. El sustrato del semillero quedará suelto y la extracción será menos traumática.
  2. Haz el hoyo: cavar un hoyo de 15‑20 cm de profundidad y 12‑15 cm de ancho. El fondo debe quedar suavemente compactado para evitar que la planta se hunda.
  3. Extrae la plántula: coloca la mano alrededor del contenedor, presiona suavemente la base y, con un movimiento giratorio, saca el cepellón completo. No tires del tallo, pues romperás las delicadas raíces.
  4. Coloca la planta en el hoyo manteniendo la raíz a nivel del suelo. El perejil no necesita enterrarse profundamente; el cepellón debe quedar justo a la superficie, con la corona ligeramente cubierta para proteger contra el sol directo de la tarde.
  5. Rellena con la mezcla preparada, apretando ligeramente con los dedos para eliminar bolsas de aire.
  6. Riega abundantemente: vierte entre 2‑3 l de agua por cada planta hasta que el agua salga por los orificios de drenaje del macetero o se infiltre en el suelo del bancal. Este riego inicial asienta la tierra y reduce el shock.
  7. Protege los primeros 3‑5 días: si el sol está muy fuerte (más de 30 °C), coloca una malla ligera de sombra o una cubierta de heno alrededor de la base. El viento fuerte también puede secar la zona; usa los tutores de bambú para crear un microclima.

Cuidados post‑trasplante

Durante la primera semana riega a diario con una cantidad moderada (aprox. 1 l por planta) para mantener el sustrato húmedo sin encharcar. A partir de la segunda semana, reduce la frecuencia a cada 2‑3 días, aumentando la cantidad según la temperatura y la evaporación.

Evita fertilizar durante las primeras 2‑3 semanas, ya que la planta necesita concentrarse en desarrollar su sistema radicular. Pasado ese periodo, puedes aplicar un abono orgánico de liberación lenta (aprox. 30 g por m²) o una solución líquida de extracto de algas cada 15 días.

Los signos de que el trasplante ha sido exitoso son la aparición de nuevas hojas en 7‑10 días y un color verde intenso sin amarillamiento. Si notas que las hojas se vuelven amarillas o se marchitan, revisa el riego (puede estar insuficiente) y, si es necesario, brinda sombra ligera durante el mediodía.

Errores comunes al trasplantar

  • Trasplantar demasiado pronto: si la plántula tiene menos de 3 hojas verdaderas o la temperatura del suelo está bajo 10 °C, el sistema radicular no está lo suficientemente desarrollado y la planta puede morir.
  • Trasplantar demasiado tarde: cuando las raíces empiezan a enrollarse y aparecen por los agujeros del semillero, la planta sufre un “root‑bound” que dificulta la absorción de agua y nutrientes.
  • No endurecer: la falta de aclimatación provoca quemaduras solares y choque térmico, especialmente en zonas del Mediterráneo donde las temperaturas suben rápidamente.
  • Daño a las raíces al extraer la planta tirando del tallo; siempre suelta el cepellón con presión desde la base del contenedor.
  • Profundidad incorrecta: enterrar el perejil demasiado profundo fomenta la pudrición de la corona; siempre deja la corona a nivel del suelo.
  • Olvidar regar después del trasplante: la tierra necesita humedad para asentar la raíz; sin riego, la planta entra en estrés y puede marchitarse.

Conclusión

Para conseguir un perejil vigoroso y aromático, trasplanta cuando la planta tenga 3‑5 hojas verdaderas, una altura de 10‑12 cm y el suelo supere 12 °C (abril en la mayoría de la península, marzo‑abril en el sur y mayo en el norte). Endurece las plántulas durante 7‑10 días, siembra en un sustrato bien drenado y riega generosamente al momento de la plantación. Con estos pasos evitarás el estrés y lograrás una cosecha continua de hojas frescas para tus platos. ¡Manos a la tierra y que el perejil te acompañe todo el año!