Vid con mildiu: causas y soluciones efectivas

Vid con mildiu: causas y soluciones efectivas

Ver que las hojas de la vid aparecen con manchas amarillentas y un vellón blanco bajo ellas puede ser muy desalentador. Ese síntoma es típico del mildiu, una enfermedad que afecta a miles de viñedos en toda España. Lo bueno es que, con el diagnóstico correcto, la solución suele ser sencilla y a corto plazo. Vamos a ver qué desencadena el mildiu en la vid y cómo puedes controlarlo sin recurrir a químicos agresivos.


Causas posibles del mildiu en la vid

1. Humedad excesiva y falta de aireación (causa principal)

El mildiu se desarrolla cuando la humedad relativa supera el 80 % durante varias horas y la temperatura se mantiene entre 15 y 22 °C. En regiones como La Rioja o Navarra, los frescos de la mañana y el rocío prolongado crean el caldo de cultivo perfecto. Si la parcela tiene una canopia densa y poca ventilación, el vapor de agua no se dispersa y la esporulación aumenta.

2. Exceso de nitrógeno en la fertilización

Una fertilización demasiado rica en nitrógeno favorece el crecimiento rápido y vigoroso de la vid, generando una masa vegetal húmeda que retiene más agua. En Castilla‑La Mancha, donde muchos agricultores aplican 150 kg N ha⁻¹ en primavera, el mildiu suele aparecer antes de que florezca.

3. Riego por aspersión en horarios inadecuados

Regar en la tarde o al anochecer deja la superficie de la hoja mojada durante la noche, justo cuando el hongo comienza su ciclo de infección. En Cataluña, los viñedos que utilizan riego por goteo evitan este problema, mientras que los que emplean aspersores en julio‑agosto registran brotes de mildiu más intensos.

4. Variedades susceptibles

Algunas cepas de tempranillo, garnacha y cencibel son más vulnerables al mildiu que otras como graciano o monastrell. Si plantaste una variedad recomendada para clima cálido sin considerar su sensibilidad, el riesgo de enfermedad aumenta.

Causas menos frecuentes

  • Material vegetal infectado que se deja en el suelo después de la vendimia.
  • Herramientas de poda contaminadas, que transmiten esporas de una planta a otra.
  • Vientos cargados de esporas procedentes de viñedos vecinos con brotes severos.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso es observar dónde aparecen los síntomas y cómo se manifiestan.

  • Manchas amarillentas en la cara superior de la hoja, con bordes marrones y una capa blanquecina y vellosa en la cara inferior → indica presencia de mildiu.
  • Si esas manchas se concentran en hojas jóvenes y la canopia está muy densa, sospecha de humedad y falta de aireación.
  • Cuando el amarillamiento se acompaña de crecimiento excesivo y vigoroso en primavera, apunta a exceso de nitrógeno.
  • Si ves que las hojas están mojadas al anochecer y aparecen manchas al día siguiente, el culpable suele ser riego por aspersión en horario tardío.

A continuación, una tabla rápida de diagnóstico:

Síntoma observadoProbable causaAcción de verificación
Hoja inferior con vellón blanco y manchas amarillas en la parte superiorHumedad + mala ventilaciónMide la humedad relativa con higrómetro; si >80 % durante 4‑6 h, es la causa.
Crecimiento vigoroso, hojas muy verdes y manchas amarillas pequeñasExceso de nitrógenoRevisa la última fertilización; si aplicaste >120 kg N ha⁻¹ en los últimos 30 días, reduce N.
Manchas aparecen tras riego vespertinoRiego por aspersión inadecuadoObserva el tiempo de secado; si tarda más de 6 h, cambia a riego matutino o por goteo.
Manchas en variedad conocida susceptibleVariedad vulnerableConsulta catálogos de cepas; si la cepa es sensible, planifica medidas preventivas intensivas.

Finalmente, revisa el suelo: introduce el dedo a 5 cm de profundidad. Si está húmedo al amanecer, el problema probablemente sea exceso de riego o falta de drenaje.


Soluciones paso a paso

1. Mejora de la ventilación y control de la humedad

  • Poda de primavera: elimina chupones y ramas cruzadas que impiden la circulación del aire. Realiza una poda de 30 % del dosel, dejando un espaciamiento de 1‑1,5 m entre filas.
  • Deshoje selectivo: retira las hojas más bajas y las que presenten síntomas de mildiu para reducir la zona de infección.
  • Instalación de mallas anti‑rocío: en zonas como Galicia, donde el rocío es constante, una malla de sombreado ligera ayuda a que el agua se evapore más rápidamente.

2. Ajuste de la fertilización nitrogenada

  • Sustituye parte del nitrógeno mineral por fertilizante orgánico (compost bien curado) a razón de 2 kg m⁻³ de suelo.
  • Aplica fertilizante de liberación lenta con una proporción N‑P‑K = 5‑15‑15 a 10 g m⁻² en primavera, evitando picos de nitrógeno.
  • Si ya hay exceso, realiza una lavada de suelo: riega abundante con agua sin sales y permite el drenaje para arrastrar el nitrógeno disuelto.

3. Cambiar el método y horario de riego

  • Pasa a riego por goteo: reduce la humectación foliar y mantiene la humedad del sustrato en 60‑70 %, ideal para la vid.
  • Riega temprano, entre 06:00 y 08:00 h, para que el follaje se seque antes del anochecer.
  • En viñedos con pendiente, instala canaletas de drenaje para evitar encharcamiento en la base de la planta.

4. Aplicación de tratamientos fungicidas ecológicos

  • Sulfato de cobre (cobre puro 1 %): disuelve 2 kg en 200 L de agua y rocía la parte inferior de la hoja cada 15 días durante la temporada húmeda (marzo‑julio). Es eficaz contra el mildiu y, si se usa con moderación, protege la microbiota del suelo.
  • Bicarbonato de potasio: mezcla 10 g en 10 L de agua y rocía al inicio de la floración. Actúa como barrera física y reduce la germinación del hongo.
  • Extracto de ajo casero: macera 5 kg de ajos en 20 L de agua durante 24 h, cuela y rocía cada 10 días. Es una opción barata y apta para viñedos orgánicos.

5. Uso de variedades resistentes (a largo plazo)

  • Si la vid está en fase de renovación, elige cepas como graciano o monastrell, que presentan una resistencia natural al mildiu.
  • En el caso de mantener la variedad actual, planta portainjertos de roble que mejoran la aireación del rizoma y reducen la incidencia de la enfermedad.

Tiempo de recuperación: con el conjunto de medidas descritas, notarás reducción de manchas en 10‑14 días y la mayoría de los brotes desaparecen en 3‑4 semanas.


Prevención futura

Para que el mildiu no vuelva a aparecer, incorpora estas prácticas de forma rutinaria:

  • Mantenimiento del dosel: poda anual y deshoje continuo, asegurando una ventilación mínima de 1 m s⁻¹ en verano.
  • Fertilización equilibrada: alterna abonos orgánicos con fertilizantes de liberación lenta, evitando excedentes de nitrógeno.
  • Riego inteligente: instala sensores de humedad del suelo y programa el riego según la necesidad real, no por calendario.
  • Control de la cubierta vegetal: elimina malezas y restos de poda que puedan albergar esporas; haz una quema controlada o compostaje a alta temperatura.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que algunas hojas viejas, sobre todo las más bajas, presenten manchas marrones y se caigan; la planta las reemplaza sin problema. Sin embargo, actúa con rapidez si observas que el amarillamiento se extiende a más del 30 % de la copa, que aparecen manchas blancas vellosas en la cara inferior y que la producción de uvas disminuye notablemente. En esos casos, la infección ya está avanzada y exige la aplicación inmediata de los tratamientos fungicidas descritos.


Conclusión

El mildiu en la vid surge principalmente por humedad persistente, exceso de nitrógeno y riegos inoportunos. Identifica la causa observando la distribución de los síntomas y la gestión del viñedo, luego aplica la solución adecuada: ventilación, ajuste de fertilización, riego correcto y tratamientos ecológicos. Con estas acciones, tu viña volverá a estar sana en pocas semanas y podrás disfrutar de una cosecha sin pérdidas.