Naranjo con hojas marrones: causas y soluciones efectivas
- 15 Oct, 2025
1. Introducción
Ver tu naranjo con hojas marrones es una de esas sorpresas que descolocan a cualquier aficionado del huerto. No importa si el árbol está en la terraza de Valencia o en el campo de Jaén, esas manchas café en el follaje indican que algo no va bien. Lo bueno es que, con un poco de observación y algunos ajustes, puedes devolverle la vitalidad a tu cítrico en poco tiempo.
En los siguientes párrafos vamos a repasar las causas más habituales de este síntoma, cómo diferenciarlas y, lo más importante, qué medidas concretas tomar para que tu naranjo vuelva a lucir hojas verdes y frutos jugosos.
2. Causas posibles del problema
1. Deficiencia de potasio (causa más frecuente)
El potasio es esencial para la regulación de la humedad y la síntesis de azúcares en los cítricos. Cuando el suelo está pobre en este nutriente, las hojas más viejas empiezan a tornarse marrones en los bordes y a presentar un aspecto quemado. En la zona mediterránea, especialmente en suelos arenosos de Almería o Murcia, la lixiviación por riegos intensos es la culpable más habitual.
2. Exceso de riego o mal drenaje
Los naranjos no toleran que sus raíces permanezcan en agua estancada. En climas atlánticos como el de Galicia, donde la lluvia es frecuente, muchos hortelanos riegan sin comprobar la humedad del sustrato. El síntoma típico es amarillamiento general que progresa a marrón y un suelo con olor a humedad. Cuando las raíces se ahogan, la planta pierde la capacidad de absorber nutrientes y los bordes de las hojas se ennegrecen.
3. Deficiencia de magnesio (clorosis mágica)
El magnesio forma parte de la clorofila y su falta se manifiesta como manchas amarillas que se tornan marrones en el centro de la hoja, con venas aún verdes. Esta carencia es frecuente en suelos calcáreos de la Comunidad Valenciana y Aragón, donde el pH elevado dificulta la disponibilidad del magnesio.
4. Plagas: ácaros y cochinillas
Aunque menos frecuente, la presencia de ácaros rojo‑carnoso o cochinillas escamosas produce una alimentación constante que deja áreas descoloridas que, con el tiempo, se vuelven marrones y secas. En la zona de la Sierra de Gredos, donde el viento favorece la dispersión de estos insectos, el daño puede pasar desapercibido hasta que el follaje está muy afectado.
5. Quemaduras por exceso de fertilizante nitrogenado
Aplicar fertilizantes con alto contenido de nitrógeno en exceso, sobre todo en primavera, genera un crecimiento rápido pero frágil. Las hojas jóvenes pueden presentar borde quemado y marrón al no poder sostener la demanda de agua.
3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen los síntomas y en qué momento del año.
- Bordes marrones y quemados en hojas viejas → sospecha de deficiencia de potasio.
- Manchas amarillas que se vuelven marrones, venas verdes → probablemente deficiencia de magnesio.
- Hojas enteras marrones, suelo húmedo y olor a podredumbre → indica exceso de riego o drenaje deficiente.
- Pequeños puntos rojizos o telarañas finas en la cara inferior → apunta a ácaros o cochinillas.
A continuación, una tabla rápida de diagnóstico:
| Síntoma observado | Probable causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Bordes marrones, hojas viejas | Deficiencia de potasio | Analiza el suelo (prueba de K) o revisa historial de fertilización |
| Manchas amarillas → marrones, venas verdes | Deficiencia de magnesio | Mide pH; si >7, aplicar quelato de magnesio |
| Hojas enteras marrones, suelo mojado | Exceso de riego / drenaje pobre | Inserta un palo de 30 cm; si sale mojado a 10 cm, riega menos |
| Telarañas finas, puntos rojos | Ácaros / cochinillas | Usa lupa; si ves ácaros, procede a control biológico |
| Borde quemado, crecimiento desproporcionado | Fertilizante nitrogenado excesivo | Revisa la dosificación de NPK aplicada en los últimos 30 días |
Tras identificar la causa, procede a la solución específica.
4. Soluciones paso a paso
Si es deficiencia de potasio
- Aplicar fertilizante potásico: utiliza un producto con K₂O 30 % (por ejemplo, sulfato de potasio).
- Dosificación: disuelve 30 g de sulfato de potasio en 10 l de agua y riega al pie del árbol.
- Frecuencia: repite cada 45 días durante la campaña de crecimiento (marzo‑octubre).
- Resultado esperado: en 2‑3 semanas notarás que los bordes dejan de necrosarse y aparecen nuevas hojas verdes.
Si es exceso de riego o drenaje inadecuado
- Dejar secar el sustrato: espera a que los primeros 5 cm de la capa superior estén secos antes de volver a regar.
- Mejorar drenaje: en macetas, añade 30 % de perlita o grava gruesa al sustrato; en el huerto, incorpora arena gruesa (15 % del volumen) y crea surcos de drenaje.
- Riego puntual: riega con manguera de goteo al pie del árbol, suministrando 10‑15 l por metro de tronco cada vez que lo hagas.
- Resultado esperado: las raíces recuperarán oxígeno y, en 3‑4 semanas, las hojas empezarán a revivir.
Si es deficiencia de magnesio
- Aplicar quelato de magnesio (por ejemplo, sulfato de magnesio).
- Dosificación: 20 g por árbol, disueltos en 5 l de agua, aplicados en la base.
- Frecuencia: una aplicación a finales de primavera y otra a inicios de otoño.
- Resultado esperado: la clorosis se invierte en 10‑14 días y las hojas recuperan el verde intenso.
Si la causa son ácaros o cochinillas
- Control biológico: introduce dolomita o aceite de neem.
- Aplicación: rocía 15 ml de aceite de neem por litro de agua, cubriendo toda la planta, preferiblemente al atardecer para evitar quemaduras solares.
- Repetir cada 7‑10 días hasta que desaparezcan los insectos (normalmente 3‑4 aplicaciones).
- Resultado esperado: verás menos telarañas y la coloración de las hojas mejorará en 1‑2 semanas.
Si es exceso de nitrógeno
- Suspender fertilización con alto contenido de N durante 2‑3 semanas.
- Enmendar con materia orgánica: incorpora 2 kg de abono verde (como alfalfa) alrededor del árbol.
- Riego moderado para diluir el exceso de sales.
- Resultado esperado: la quemadura en los bordes disminuirá y el nuevo crecimiento será más fuerte en 3‑4 semanas.
5. Prevención futura
Para evitar que las hojas marrones vuelvan a aparecer, ten en cuenta estos hábitos:
- Fertiliza de forma equilibrada: alterna fertilizantes ricos en potasio y magnesio con los tradicionales NPK 10‑5‑5, respetando las dosis indicadas (no más de 30 g por árbol cada 2‑3 meses).
- Riega por necesidad: utiliza un medidor de humedad o la regla del dedo; evita riegos diarios en climas húmedos y aumenta la frecuencia solo en olas de calor (>30 °C).
- Mejora el suelo cada otoño añadiendo compost bien descompuesto (3‑4 kg por árbol) y, en suelos calcáreos, incorpora yeso agrícola (2 kg) para facilitar la absorción de magnesio.
- Control regular de plagas: inspecciona la parte inferior de las hojas cada 15 días; si ves ácaros, actúa inmediatamente con aceite de neem.
6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del naranjo se vuelvan marrones y caigan con el tiempo; el árbol lo hace para hacer sitio a nuevo crecimiento. Sin embargo, si observas que el amarillamiento se extiende a más del 30 % del follaje, que aparecen manchas negras en el tronco o que el árbol muestra pérdida de vigor (ramas secas, frutos pequeños), es señal de un problema serio que requiere una intervención rápida. En esos casos, no dudes en consultar a un técnico agrónomo.
7. Conclusión
Las hojas marrones en el naranjo pueden deberse a falta de potasio, exceso de riego, deficiencia de magnesio, plagas o fertilización desequilibrada. Identificar el origen observando el patrón del daño y el estado del suelo te permite aplicar la solución adecuada: enmiendas de potasio o magnesio, ajuste del riego, control biológico o corrección de fertilizantes. Con estos pasos, tu naranjo volverá a lucir hojas verdes y a dar frutos jugosos en poco tiempo. ¡Manos a la obra y a disfrutar de la cosecha!