Naranjo con manchas en hojas: causas y soluciones

Naranjo con manchas en hojas: causas y soluciones

Ver tu naranjo con manchas en hojas puede desanimar, sobre todo cuando las frutas siguen creciendo y tú no sabes qué está pasando. Las manchas pueden ser señal de varios problemas, desde carencias nutricionales hasta ataques de plagas o enfermedades fúngicas. La buena noticia es que, con una observación cuidadosa, puedes identificar la causa exacta y corregirla sin recurrir a productos químicos agresivos.

En este artículo repasaremos las causas más habituales, te enseñaré a diagnosticar paso a paso y, lo más importante, te daré soluciones concretas – con dosis, momentos y materiales que tienes en casa o a bajo coste – para que tu naranjo vuelva a lucir hojas sanas y vigorosas.

Causas posibles del problema

1. Deficiencia de calcio – la causa más frecuente en cítricos del Mediterráneo.
Cuando el árbol no recibe suficiente calcio, aparecen manchas necróticas de forma irregular, generalmente en el borde de la hoja y con un centro amarillento que luego se vuelve marrón oscuro. La carencia suele producirse en suelos arenosos de Valencia o Murcia, donde el calcio se escapa con la lluvia y el riego frecuente. Además, la práctica de fertilizar solo con nitrógeno aumenta la demanda de calcio y agrava el síntoma.

2. Podredumbre del haz provocada por Phytophthora o Pythium.
Esta enfermedad fúngica se muestra primero como manchas húmedas y blandas en la base de la hoja, que luego se extienden hacia el interior del tejido. Es más common en zonas con invierno húmedo, como la Costa de Granada o la Alpujarra, donde el suelo retiene agua y la ventilación es escasa. El exceso de riego y la falta de drenaje favorecen la proliferación del hongo.

3. Ataque de araña roja (Tetranychus citri).
Los ácaros perforan la epidermis y succionan los contenidos celulares, dejando pequeñas manchas amarillentas que se vuelven blanquecinas y, con el tiempo, un mosaico de puntos claros y oscuros. Es un problema típico en los veranos muy secos y calurosos de Andalucía y Extremadura, cuando la humedad relativa cae por debajo del 30 % y el árbol está expuesto al sol directo sin sombra.

4. Deficiencia de magnesio.
El magnesio es el núcleo del clorófilo; su falta genera manchas amarillentas entrelazadas con venas verdes, parecidas a un mapa. Suele aparecer en suelos ácidos y muy fertilizados con nitrógeno, como en plantaciones intensivas de cítricos de la Vega Baja. La carencia se nota primero en las hojas más viejas, que luego se vuelven marrones y caen.

Causas menos frecuentes (mención rápida):

  • Virus del Citrus tristeza (manchas en forma de anillo).
  • Quemadura solar por exposición directa sin protección.
  • Acumulación de sales por riego con agua dura, que produce margenes necrosados.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Lo primero es observar dónde aparecen las manchas y cómo evolucionan. Anota si son:

  • Bordes irrregulares y centro oscuro → posible deficiencia de calcio.
  • Manchas húmedas y blandas que se expanden → sospecha de podredumbre del haz por hongos.
  • Pequeños puntos claros que forman un mosaico → indica araña roja.
  • Áreas amarillas con venas verdes → muy probable deficiencia de magnesio.

A continuación, comprueba el estado del suelo. Inserta el dedo a 5 cm de profundidad:

  • Si está húmedo al tacto y el árbol se riega a diario, el exceso de agua favorece los hongos.
  • Si está seco y suelto, la causa probable es una deficiencia mineral.

Revisa el envés de la hoja con una lupa de al menos 10×. Los ácaros de la araña roja aparecen como diminutos puntos rojizos o amarillentos; el hongo suele dejar una capa de micelio blanco o gris en la superficie. Si notas polvo blanco (mohos) o líneas negras (cicatrices de insectos), toma nota.

Finalmente, analiza la fecha y condiciones climáticas de los últimos 15 días. Un periodo de lluvias intensas o heladas tardías puede desencadenar la podredumbre; una ola de sol fuerte y sequía favorece a la araña roja. Con estos datos podrás delimitar la causa con bastante precisión.

Soluciones paso a paso

Si la causa es deficiencia de calcio

  1. Aplica cal agrícola: esparce 200 g de cal por cada del suelo alrededor del árbol, en primavera u otoño, cuando el suelo está menos humedecido.
  2. Riega con agua de mar diluida (1 % de sal) una vez al mes: el sodio ayuda a que el calcio sea absorbido.
  3. Añade quelatos de calcio (ej. calcio‑EDTA): disuelve 10 ml en 10 l de agua y riega la zona de la raíz cada 15 días durante tres meses.
  4. Revisa la mejora: nuevas hojas deberían aparecer verdes y sin manchas en 10‑14 días.

Si la causa es podredumbre del haz (hongo)

  1. Mejora el drenaje: excava un foso de 30 cm alrededor del árbol y rellénalo con una mezcla 50 % arena gruesa + 50 % compost.
  2. Aplica un fungicida ecológico a base de cobre (sulphate): disuelve 5 g en 10 l de agua y rocía el follaje y la base del árbol cada 7 días durante ocho semanas.
  3. Reduce el riego: solo vuelve a regar cuando los primeros 10 cm del sustrato estén secos; en climas cálidos, riega una vez cada 10‑12 días.
  4. Observa la evolución: el tejido enfermo debe detenerse en 2‑3 semanas; si aparecen nuevas manchas, repite el tratamiento.

Si la causa es araña roja

  1. Incrementa la humedad relativa: coloca un humidificador cerca del árbol o rocía agua con una pistola de niebla al amanecer y al atardecer, 2‑3 veces al día durante una semana.
  2. Introduce depredadores naturales: suelta una colmena de mariquitas (10‑15 unidades) o punto de polvo de harina de neem (2 g por m²) en el follaje.
  3. Aplicación de aceite de neem: mezcla 15 ml en 1 l de agua y pulveriza sobre toda la planta cada 10 días hasta que desaparezcan los ácaros.
  4. Resultado esperado: en 7‑10 días notarás menos manchas y nuevas hojas sin el patrón moteado.

Si la causa es deficiencia de magnesio

  1. Espolvorea sulfato de magnesio (sales de Epsom): 30 g por alrededor del árbol, cada mes durante la temporada de crecimiento.
  2. Fertiliza con NPK 15‑5‑10 que incluya magnesio: disuelve 12 ml en 1 l de agua y riega la zona radicular cada 20 días.
  3. Controla la acidez: si el pH del suelo está por debajo de 6,0, añade cal agrícola para elevarlo, facilitando la absorción de magnesio.
  4. Chequeo: las hojas nuevas deberían recuperar su color verde intenso en 10‑12 días.

Prevención futura

Para que las manchas no vuelvan a aparecer, incorpora estas buenas prácticas en tu rutina de citrocultura:

  • Fertiliza equilibradamente: un aporte trimestral de compost bien maduro (5 kg por árbol) y, en primavera, un fertilizante completo que incluya calcio y magnesio.
  • Riega con criterio: utiliza un medidor de humedad y riega solo cuando los 10‑15 cm superiores del suelo estén secos; evita los encharcamientos que favorecen hongos.
  • Asegura buena ventilación y luz: poda las ramas densas que bloquean el sol y permiten la humedad estancada, sobre todo en hoyos de sombra del norte.
  • Rotación de tratamientos: alterna fungicidas ecológicos y aceites vegetales cada temporada para que los patógenos no desarrollen resistencia.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del naranjo, situadas en la base del árbol, presenten manchas leves o se vuelvan amarillentas antes de caer; el árbol lo hace para renovar su follaje. Sin embargo, debes alarmarte si observas que más del 30 % de la copa muestra manchas negras, si el tejido está blando al tacto, o si la producción de naranjas disminuye notablemente. En esos casos, la intervención rápida evita que el daño se extienda a la raíz y ponga en riesgo la cosecha.

Conclusión

Las manchas en hojas del naranjo pueden deberse a deficiencia de calcio, podredumbre por hongos, araña roja o deficiencia de magnesio, cada una con señales distintivas que puedes reconocer con una observación cuidadosa. Una vez identificada la causa, aplica la solución indicada – ajuste de nutrientes, mejora del drenaje, control biológico o tratamiento con aceites naturales – y verás una recuperación visible en una a tres semanas. Con los cuidados preventivos propuestos, tu naranjo volverá a lucir un follaje sano y a dar frutas jugosas temporada tras temporada.