Cómo controlar el oidio en calabazas

Cómo controlar el oidio en calabazas

Ver las hojas cubiertas de polvo blanco en tu calabaza es desconcertante, sobre todo cuando todo lo demás parece ir bien. Ese polvo es el oidio, un hongo que ataca a la Cucurbita pepo y Cucurbita maxima en la mayoría de las regiones españolas. La buena noticia es que, con el diagnóstico correcto, la solución es sencilla y, en muchos casos, ecológica. A continuación te explico las causas más habituales y cómo actuar.

Causas posibles del oidio en calabazas

1. Condiciones de humedad y temperatura favorables

El oidio prospera cuando la temperatura oscila entre 15 °C y 22 °C y la humedad relativa supera el 70 % durante varias horas al día. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) esas condiciones aparecen en primavera tardía y en otoño, mientras que en la costa mediterránea (Valencia, Alicante) se presentan con mayor frecuencia en noches frescas de verano. El hongo se instala sobre la superficie foliar porque la condensación prolongada crea una fina película de agua que facilita la germinación de los esporangios.

2. Mala circulación de aire y densidad del cultivo

Cuando se plantan calabazas muy juntas, la ventilación natural se reduce y la humedad queda atrapada entre las hojas. En huertos de Andalucía y Murcia, donde la práctica habitual es sembrar en hileras estrechas, el oidio puede aparecer a los 30‑40 días después de la siembra. El problema se detecta porque las hojas inferiores, que están más protegidas, son las primeras en cubrirse de polvo blanco.

3. Exceso de nitrógeno y fertilización desequilibrada

Un aporte abundante de fertilizantes ricos en nitrógeno (tipo 20‑10‑10) estimula un crecimiento vegetativo rápido pero generando tejidos tiernos y suculentos, ideales para colonizar al hongo. En Cataluña y Extremadura, donde se acostumbra a aplicar compost fresco en abundancia, el oidio suele aparecer cuando el nivel de nitrógeno en el sustrato supera los 150 mg kg⁻¹. La señal es un crecimiento exuberante de hojas verdes que, sin embargo, se vuelven rápidamente blanquecinas.

4. Falta de exposición solar directa

El oidio necesita sombra parcial para desarrollarse; si la calabaza está ubicada bajo la sombra de árboles frutales o construcciones, la luz solar insuficiente impide que la superficie foliar se seque rápidamente. En zonas de Galicia y el País Vasco, donde se cultivan bajo espalderas, la incidencia de oidio supera el 40 % de los huertos cuando la exposición solar es inferior a 5 h diarias.

Causas menos frecuentes

  • Variedades muy susceptibles (por ejemplo, la calabaza ‘Blanca de Galicia’).
  • Rociado con agua en hojas mojadas al atardecer, que favorece la humedad prolongada.
  • Inoculación accidental mediante herramientas contaminadas en huertos de vecinos.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Distribución del polvo: si el polvo blanco aparece primero en las hojas inferiores y se extiende gradualmente, sospecha mala ventilación o densidad alta.
  2. Condiciones climáticas recientes: revisa si ha habido noche con niebla o riegos nocturnos que mantuvieron la humedad en la hoja durante más de 8 horas; eso indica condiciones de humedad‑temperatura óptimas para el oidio.
  3. Tipo de fertilización: si aplicaste abonos nitrogenados en las dos semanas previas, el exceso de nitrógeno puede ser la causa.
  4. Exposición solar: cuenta las horas de sol directo que recibe la parcela; menos de 6 h al día favorece la aparición.

Tabla de diagnóstico rápido

SíntomaPosible causaAcción inmediata
Polvo blanco en hojas inferiores, clima secoDensidad alta / mala ventilaciónAumentar espacio entre plantas, podar hojas sombreadas
Brotes vigorosos, polvo blanco generalizadoExceso de nitrógenoReducir fertilización nitrogenada, aplicar fertilizante equilibrado (NPK 10‑10‑10)
Polvo aparece después de lluvias nocturnasAlta humedad + 15‑22 °CMejorar drenaje, evitar riegos nocturnos
Polvo solo en zona sombreada del huertoFalta de luzReubicar o podar fuentes de sombra, usar mallas anti‑sombra

Paso final: toca ligeramente la zona afectada con el dedo; si el polvo se desprende como una capa de harina, confirmas que es oidio y no una plaga de ácaros (que aparecen como puntos rojizos).

Soluciones paso a paso

1. Mejora de la ventilación y reducción de densidad

  • Poda las ramas inferiores que bloquean el paso del aire; hazlo cuando la planta tenga 5–6 hojas.
  • Espacia las plantas a 1,5 m entre hileras y 0,8 m entre individuos. Si tu huerto ya está plantado, emplea tutores y amarres para separar las hojas.
  • Rocía con agua a presión baja para evitar que el agua quede en la hoja; hazlo en la mañana para que seque antes del mediodía.

2. Aplicación de tratamientos ecológicos

  • Bicarbonato de potasio (solución de 2 %): disuelve 20 g de bicarbonato de potasio en 1 l de agua y rocía sobre la superficie foliar cada 10‑12 días mientras persista el oidio. Esta solución eleva el pH de la hoja, inhibiendo la germinación de esporas.
  • Jabón potásico: usa 5 ml por litro de agua, aplica al atardecer para evitar quemaduras solares. Es eficaz contra los conidios del oidio y no daña insectos beneficiosos.
  • Azufre micronizado: en caso de epidemia grave, espolvorea 1 kg de azufre por 100 m² y riega ligeramente 24 h después. Evita su uso cuando la temperatura supere los 28 °C, pues puede quemar la hoja.

3. Corrección de la fertilización

  • Suspende los abonos ricos en nitrógeno durante al menos 3 semanas.
  • Aplica fertilizante equilibrado NPK 10‑10‑10 a razón de 30 g/m² cada mes mientras la planta está en fase de fructificación.
  • Incorpora compost maduro (aprox. 5 kg por m²) al final del ciclo de crecimiento para mejorar la materia orgánica y favorecer microbios antagonistas del oidio.

4. Aumento de la exposición solar

  • Si la parcela está bajo una pérgola, recorta la cubierta para dejar entrar al menos 6 h de sol directo.
  • En huertos urbanos con sombra de edificios, coloca espejos reflectantes o lámparas LED de cultivo (450 nm) durante 12 h al día hasta que el polvo desaparezca.

5. Medidas de urgencia cuando el oidio está avanzado

  • Retira con cuidado las hojas gravemente afectadas y quémalas para evitar que las esporas se diseminen.
  • Después de la poda, aplica una segunda capa de bicarbonato de potasio y cubre la zona con una malla anti‑insectos para limitar la dispersión de esporas por el viento.

Con estas acciones, la mayoría de los casos de oidio en calabazas se controlan en 7‑14 días; las nuevas hojas aparecen libres de polvo y la producción de fruto vuelve a las normales.

Prevención futura

  • Rota los cultivos cada año: planta calabazas en lugares donde antes crecieron leguminosas o cereales, evitando que el hongo se asiente en el suelo.
  • Elige variedades resistentes como ‘Calabaza de Valencia’ o ‘Zucchini Black Beauty’, que presentan una menor susceptibilidad al oidio según estudios de la Universidad de Córdoba.
  • Mantén una cobertura vegetal ligera (pasto bajo las filas) para mejorar la retención de humedad, pero corta antes de que la vegetación rival compita por la luz.
  • Controla la humedad del suelo con un medidor; riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos.
  • Aplica una capa fina de mulch orgánico (paja de trigo) para evitar el salpicar del suelo y reducir la dispersión de esporas.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que algunas hojas bajas de la calabaza se vuelvan ligeramente amarillentas o se caigan al final de la temporada; el hongo no siempre está presente. Sin embargo, preocúpate si observas polvo blanco que cubre más del 30 % de la superficie foliar, si las hojas jóvenes se vuelven amarillentas y rígidas o si la producción de frutos disminuye significativamente. En esos casos, la infección está dañando la fotosíntesis y necesita una intervención rápida para salvar la cosecha.

Conclusión

El oidio en calabazas es un problema gestionable siempre que sepas identificar la causa: humedad‑temperatura, máxima densidad, exceso de nitrógeno o falta de luz. Observa dónde aparece el polvo, revisa tus prácticas de riego y fertilización, y aplica tratamientos ecológicos como bicarbonato de potasio o jabón potásico. Con una buena ventilación, una fertilización equilibrada y la elección de variedades resistentes, tus calabazas volverán a crecer sanas y productivas. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de la cosecha!