Tomate con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 27 Oct, 2025
Ver tu tomate con hojas amarillas puede desanimarte, sobre todo cuando esperas una cosecha abundante. Ese amarilleo es síntoma de varios desequilibrios típicos del clima español, pero la buena noticia es que la causa se puede identificar con facilidad y la solución suele ser sencilla. En este artículo te explico las causas más habituales, cómo diagnosticarlas y qué medidas tomar para que tus plantas vuelvan a lucir su verde intenso.
Causas posibles del problema
1. Carencia de nitrógeno (causa más frecuente)
El nitrógeno es el nutriente que más moviliza la planta hacia las hojas jóvenes. Cuando falta, las hojas inferiores se tornan amarillo pálido mientras las superiores siguen verdes. En la Meseta Central (Madrid, Castilla-La Mancha) los suelos son a menudo calcáreos y pobres en materia orgánica, por lo que esta carencia es habitual. Además, si has lavado el sustrato con riegos abundantes, el nitrógeno soluble se pierde rápidamente.
2. Exceso de riego y falta de drenaje
El exceso de agua impide que las raíces respiren y favorece la aparición de hongos en la zona radicular. En ese caso, todas las hojas se vuelven amarillas y blandas, y el sustrato huele a humedad. La situación se da con frecuencia en huertos de Andalucía y Valencia donde se riega a diario sin comprobar la humedad del suelo. Los maceteros sin agujeros de drenaje o la tierra compacta agravan el problema.
3. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)
El hierro es poco móvil, de modo que su falta se manifiesta primero en las hojas jóvenes: se vuelven amarillas con los nervios todavía verdes. Esta deficiencia aparece en suelos muy calcáreos, típicos de Cataluña y la zona de la Comunidad Valenciana, sobre todo cuando el pH supera 7,5. La falta de hierro también se intensifica si el cultivo está bajo sombra parcial, ya que la absorción del mineral depende de la luz.
Otras causas menos frecuentes
- Plaga de araña roja: pequeñas manchas amarillas y telarañas finas en el envés.
- Enfermedad del fusarium: amarilleo que parte desde la base y progresa rápidamente.
- Dañada por helada tardía: hojas amarillentas y crujientes en zonas de alta montaña como los Pirineos.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
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Ubicación del amarilleo
- Inferior → probable falta de nitrógeno.
- Superior o generalizado → sospecha de exceso de riego.
- Jóvenes con nervios verdes → indica deficiencia de hierro.
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Textura y olor del sustrato
- Si al introducir el dedo 5‑10 cm la tierra está húmeda y con olor a moho, el problema está en el riego.
- Si la tierra está seca y compacta, quizá falte agua o haya exceso de sales.
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Presencia de plagas o síntomas secundarios
- Examina el envés con una lupa; puntitos rojos o telarañas apuntan a araña roja.
- Manchas marrones y caída de tallos pueden señalar fusarium.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma observado | Posible causa |
|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Carencia de nitrógeno |
| Hojas amarillas y blandas por toda la planta | Exceso de riego |
| Hojas jóvenes amarillas, nervios verdes | Deficiencia de hierro |
| Manchas rojizas en el envés, telarañas finas | Araña roja (plaga) |
| Amarilleo que parte de la base y progresa rápido | Fusarium (hongo) |
Una vez que asignes la causa, procede a la sección de soluciones que corresponde.
Soluciones paso a paso
Si la causa es carencia de nitrógeno
- Aplicar fertilizante rico en nitrógeno. Usa un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante específico para hortalizas con 30 % de nitrógeno.
- Disuelve 12 ml del producto en 1 litro de agua y riega la planta al pie, evitando el contacto con las hojas.
- Repite la aplicación cada 15 días mientras la planta esté en fase vegetativa (primavera‑verano).
- Como alternativa ecológica, incorpora 2 kg de compost bien descompuesto alrededor de la base y riega profundamente.
- Resultado esperado: nuevas hojas verdes aparecen en 7‑10 días y el amarilleo se detiene.
Si la causa es exceso de riego y drenaje insuficiente
- Detén el riego y deja que la capa superior del sustrato se seque completamente (aprox. 5 cm).
- Comprueba la humedad introduciendo el dedo; solo vuelve a regar cuando el sustrato esté seco al tacto.
- Mejora el drenaje: si la planta está en maceta, trasplántala a una maceta con agujeros y mezcla 30 % perlita o arena gruesa al sustrato.
- Si el suelo del huerto es arcilloso, realiza una labranza profunda y añade arena gruesa (15 % del volumen) y materia orgánica (2 t ha⁻¹).
- Resultado esperado: recuperación gradual en 2‑3 semanas; las hojas amarillas que ya están muy dañadas no reviven, pero las nuevas crecerán sanas.
Si la causa es deficiencia de hierro
- Aplicar quelato de hierro (ferroso) en forma líquida: 5 ml por litro de agua y riega la planta una vez por semana durante 4‑6 semanas.
- Reduce el pH del sustrato si está por encima de 7,5: mezcla 1 kg de azufre elemental por cada 10 m² y régalas después de la lluvia.
- En macetas, añade abono de hierro en polvo (1 g por cada 10 l de tierra) al sustrato durante el trasplante.
- Mejora la exposición solar: coloca la planta donde reciba mínimo 6‑8 h de sol directo, o poda las plantas vecinas que le hagan sombra.
- Resultado esperado: el color verde vuelve en 10‑14 días y se evitan futuros amarillados.
Prevención futura
Mantener tus tomates libres de hojas amarillas incluye tres pilares básicos:
- Fertilización equilibrada: aporta compost cada primavera y otoño y usa fertilizante líquido cada 3‑4 semanas durante el desarrollo vegetativo.
- Riego inteligente: verifica la humedad con el método del “dedo” o con un higrómetro; riega sólo cuando los primeros 5‑7 cm estén secos. En climas cálidos como el de Murcia, riega por la mañana para evitar evaporación excesiva.
- Buena exposición y drenaje: sitúa los cultivos en suelos bien drenados y, si es necesario, incorpora perlita, arena o grava. En regiones de alta montaña o zonas con heladas tardías, protege las plantas con cubiertas anti‑heladas.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las de la base) se tornen amarillas y caigan: la planta las sacrifica para favorecer el crecimiento de nuevas. Sin embargo, debes alarmarte si el amarilleo:
- Abarca más del 30 % de la planta en menos de una semana.
- Se acompaña de hojas blandas, olor a podredumbre, o manchas marrones.
- Aparece en todas las hojas, incluidas las jóvenes.
En esos casos, el desequilibrio es serio y requiere la intervención inmediata descrita en la sección de soluciones.
Conclusión
El tomate con hojas amarillas suele deberse a carencia de nitrógeno, exceso de riego o deficiencia de hierro, y cada causa tiene un diagnóstico claro basado en la ubicación y textura del amarilleo. Con los pasos indicados – fertilizar adecuadamente, regular el riego y corregir el pH o aportar hierro – tus plantas volverán a lucir su verde saludable en una o dos semanas. Observa, actúa y verás cómo la próxima cosecha será abundante y sin sorpresas.