Olivo con hojas marrones: Causas y Soluciones Efectivas
- 25 Oct, 2025
Ver tu olivo con hojas marrones en pleno verano puede resultar desconcertante, sobre todo cuando el árbol parece vigoroso en el resto de la copa. Las hojas ennegrecidas son un síntoma que apunta a varios problemas posibles: falta o exceso de agua, deficiencias nutricionales, ataques de plagas o enfermedades fúngicas. La buena noticia es que, con una observación cuidadosa, puedes localizar la causa exacta y aplicar la solución adecuada en pocos días.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de potasio (causa más frecuente)
El potasio es esencial para la regulación del balance hídrico y la fotosíntesis. Cuando el suelo es pobre en este nutriente, las hojas más viejas del olivo se tornan marrones en los bordes, con una necrosis que avanza hacia el interior. Este síntoma suele aparecer en zonas mediterráneas como Andalucía y Murcia, donde los suelos cálcicos favorecen la pérdida de potasio con el riego. La causa suele estar relacionada con riegos abundantes que arrastran sales minerales, o con la falta de aportes orgánicos durante la época de crecimiento.
2. Exceso de riego o falta de drenaje
Cuando el olivo permanece demasiado tiempo con el sustrato húmedo, las raíces pierden oxígeno y se produce una podredumbre radicular. El síntoma típico es el amarillamiento y posterior marrón de las hojas, que se marchitan rápidamente y caen. Este problema es habitual en la meseta central (Madrid, Castilla-La Mancha) donde los patios tienen macetas sin agujeros o suelos arcillosos que retienen agua. Un suelo con pH > 7,5 y poca permeabilidad agrava la situación.
3. Plaga de la mosca del olivo (Bactrocera oleae) en fase larvaria
Aunque la mosca del olivo ataca principalmente al fruto, la alimentación de las larvas en el tejido interno del árbol debilita la circulación de savia y provoca manchas marrones en las hojas inferiores. Este daño se ve con mayor frecuencia en Andalucía occidental y Extremadura, donde los veranos son calurosos (>30 °C) y la humedad relativa supera el 60 %. La presencia de pequeñas galerías en la corteza y la caída prematura de los frutos son indicadores adicionales.
4. Enfermedad de la antracnosis (Colletotrichum spp.)
Esta enfermedad fúngica produce puntos oscuros que se expanden y convierten la hoja en una zona marrón y concava. Aparece habitualmente después de lluvias intensas en otoño, sobre todo en la región catalana y el Levante, donde la combinación de temperaturas entre 18‑22 °C y alta humedad favorece la germinación de esporas.
Otras causas menos frecuentes
- Quemadura solar en árboles expuestos sin sombra.
- Deficiencia de hierro (clorosis férrica) que, al avanzar, deja manchas marrones en los márgenes.
- Exceso de sales en suelos cercanos a la costa (especialmente en las Islas Canarias).
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Ubicación del amarilleo/marrón: si afecta primero a las hojas más viejas en la base de la corona, piensa en deficiencia de potasio o exceso de riego; si aparecen manchas irregulares en hojas jóvenes, sospecha plaga o antracnosis.
- Textura y olor del sustrato: inserta el dedo a 5‑10 cm de profundidad. Si el suelo está pegajoso y húmedo, el exceso de riego es probable; si está duro y agrietado, la falta de agua o la compactación son sospechas.
- Presencia de insectos o galerías: bajo una lupa, busca larvas blanquecinas o pequeñas perforaciones en la corteza; eso indica la mosca del olivo.
- Condiciones climáticas recientes: lluvias intensas en otoño favorecen la antracnosis; veranos secos y muy calurosos favorecen la deficiencia de potasio y la quema solar.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma | Probable causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Bordes marrones en hojas viejas, color verde en la punta | Deficiencia de potasio | Analiza fertilidad del suelo (test de K) |
| Hojas enteras marrones, tallo blando, suelo húmedo | Exceso de riego / podredumbre rad. | Palpa el sustrato, verifica drenaje |
| Manchas negras irregulares, caída precoz de frutos | Antracnosis | Revisa historial de lluvias, observa humedecimiento |
| Pequeñas galerías y caída de frutos prematura | Mosca del olivo (larvas) | Busca larvas bajo corteza, trampas de feromonas |
Una vez identificado el patrón, procede con la solución correspondiente.
Soluciones paso a paso
Solución para la deficiencia de potasio
- Aplicación de fertilizante: utiliza un fertilizante potásico con fórmula K₂O 30 % (por ejemplo, sulfato de potasio). Disuelve 30 g en 10 l de agua y riega alrededor de la zona radicular.
- Frecuencia: repite la aplicación cada 30 días durante la primavera y el otoño.
- Enmienda orgánica: incorpora cáscara de plátano triturada o biochar (2 kg por árbol) para una liberación lenta.
- Resultado esperado: las hojas viejas dejan de necrosarse y, en 10‑14 días, aparecen nuevas hojas de tono verde intenso.
Solución para exceso de riego o drenaje insuficiente
- Detén el riego temporalmente hasta que la capa superior de 15 cm del suelo esté seca al tacto.
- Mejora el drenaje: si el olivo está en maceta, cambia a una maceta con agujeros y mezcla 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato. En campo, realiza surcos de drenaje de 50 cm de profundidad y 1 m de separación.
- Ventilación del suelo: utiliza una horquilla de mano para aflojar ligeramente la capa superficial sin dañar raíces.
- Tiempo de recuperación: si la podredumbre radicular es leve, la planta mostrará brotes nuevos en 2‑3 semanas; si el daño es severo, será necesario recortar las raíces dañadas y replantar.
Solución para la mosca del olivo
- Trampas de feromonas: coloca una trampa por cada hectárea (o cada 200 m² en huertos familiares). Cambia el señuelo cada 30 días.
- Control biológico: libera parasitoides como Psyllaephagus spp. (aprox. 200 parasitoides por árbol al inicio de la temporada).
- Poda preventiva: elimina brotes viejos y frutos caídos que sirvan de refugio a las larvas.
- Resultado esperado: la presión de la plaga disminuye en 3‑4 semanas, y el daño foliar se detiene.
Solución para la antracnosis
- Aplicación fungicida ecológico: rocía cada 15 días con una solución de extracto de cola de pescado (2 % v/v) o cobre cáustico (0,5 % w/v) durante la fase de lluvias.
- Eliminación de restos: recoge y quema hojas y frutos infectados al final del otoño para romper el ciclo.
- Mejora del microclima: poda ligera para favorecer la circulación del aire y reducir la humedad en el interior de la copa.
- Recuperación: las nuevas hojas crecerán sanas en 10‑12 días y la enfermedad se controla antes de la siguiente temporada.
Prevención futura
- Fertilización equilibrada: cada primavera, analiza el suelo y aporta N‑P‑K acorde a los resultados; en suelos cálcicos, prioriza potasio y magnesio.
- Riego inteligente: instala un medidor de humedad y riega solo cuando los primeros 5‑7 cm del sustrato estén secos; en zonas costeras, reduce la frecuencia en invierno para evitar salinidad.
- Control sanitario: mantén el huerto libre de restos vegetales y aplica trampas o bioinsecticidas al inicio de la época de mayor actividad de la mosca.
- Protección solar: en plantaciones jóvenes, coloca malla sombra ligera (30 % de sombra) durante las horas más intensas si la radiación supera los 800 W/m².
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del olivo, situadas en la base de la copa, se vuelvan pardas y caigan; el árbol las reemplaza sin mayor problema. Sin embargo, si el amarilleo o el marrón se extienden a más del 30 % de la superficie foliar, aparecen manchas negras y la planta muestra marchitamiento o pérdida de frutos, es señal de un problema serio que requiere intervención inmediata.
Conclusión
El olivo con hojas marrones suele deberse a deficiencia de potasio, exceso de riego, plaga de la mosca del olivo o antracnosis. Identificar la causa correcta mediante la observación de la ubicación del síntoma, el estado del suelo y la presencia de plagas es el primer paso. Con la fertilización adecuada, la mejora del drenaje, el control biológico y la aplicación de fungicidas ecológicos, tu olivo volverá a lucir hojas verdes y vigorosas en 1‑3 semanas. Con constancia y buenas prácticas, evitarás que el problema reaparezca y garantizarás cosechas saludables año tras año.