Cómo pepinos marchitándose
- 26 Oct, 2025
1. Introducción
Ver que tus pepinos se marchitan en plena temporada es frustrante, sobre todo cuando el resto del huerto parece en plena forma. Ese aspecto “flácido” y la pérdida de turgencia suelen señalar un problema que se puede resolver con un par de ajustes. Lo peor es que, a primera vista, varios factores pueden producir el mismo síntoma: exceso de agua, falta de luz, carencias nutricionales o alguna plaga sigilosa. Afortunadamente, basta con observar bien la planta y el entorno para identificar la causa y aplicar la solución adecuada.
2. Causas posibles del problema
1. Riego excesivo (causa más frecuente)
El exceso de riego provoca que el sustrato quede permanentemente húmedo, privando a las raíces del oxígeno necesario. Las raíces se pudren, y la planta pierde la capacidad de absorber agua, lo que se traduce en pepinos marchitándose hasta que el tallo se vuelve blando. En zonas coste mediterráneo como la Costa de Valencia o el Almería la tendencia a regar a diario, sobre todo con mangueras sin regulador, aumenta este riesgo.
2. Falta de luz o sombra excesiva
Los pepinos son amantes del sol; requieren al menos 6‑8 horas de radiación directa. Cuando se cultivan bajo la sombra de árboles, en invernaderos sin ventilación o en terrazas con construcciones que bloquean la luz, las plantas estiran los tallos en busca de energía y terminan con hojas y frutos “marchitos”. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) es común que los huertos urbanos estén ubicados en balcones orientados al norte, lo que reduce la exposición solar.
3. Deficiencia de potasio
El potasio regula la presión osmótica y la resistencia a la sequía. Cuando el suelo carece de este nutriente, los pepinos pueden presentar marchitamiento en la base de los tallos y en los frutos, que aparecen pequeños y de color pálido. En suelos arenosos de la Comunidad Valenciana o los Campos de Granada, la escasez de potasio es habitual si no se realizan enmiendas con abonos orgánicos.
Otras causas menos frecuentes
- Plagas: ácaros o trips que succionan savia y provocan hojas flácidas.
- Enfermedades fúngicas: fusarium o phytophthora que alteran la absorción de agua.
- Shock por transplantar: daño a las raíces al mover la planta a otra zona del huerto.
3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Distribución del marchitamiento: si solo afecta a la base del tallo y a los frutos, piensa en deficiencia de potasio; si el resto de la planta está blando y el sustrato está empapado, el culpable suele ser el riego excesivo.
- Textura de la hoja: hojas crujientes y secas apuntan a falta de luz, mientras que hojas húmedas y translúcidas indican exceso de agua.
- Estado del suelo: introduce el dedo a unos 5‑10 cm de profundidad. Si la tierra está húmeda al tacto después de varios días sin regar, el drenaje es insuficiente. Si está seca y compacta, la planta probablemente sufra falta de riego o de aireación.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Probable causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Tallos y frutos blandos, suelo encharcado | Riego excesivo | Verifica drenaje y nivel de humedad |
| Hojas pálidas con bordes amarillos, base del tallo débil | Deficiencia de potasio | Analiza fertilidad del suelo o prueba de potasio |
| Tallos alargados y débiles, hojas pequeñas | Falta de luz | Mide horas de sol; revisa sombras |
| Pequeños puntos marrones en hojas, presencia de insectos | Plagas | Inspecciona con lupa; busca ácaros o trips |
Una vez que hayas cruzado los indicadores, podrás aplicar la solución que realmente funciona, sin perder tiempo ni recursos.
4. Soluciones paso a paso
Si la causa es riego excesivo
- Detén el riego hasta que la capa superficial (5 cm) esté seca.
- Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de grava de 2‑3 cm al fondo y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa.
- Ventila el suelo: araña ligeramente la superficie con una horca para romper la compactación.
- Control de humedad: usa un medidor de humedad o la prueba del dedo; riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos.
- Recuperación: si la raíz está muy dañada, recorta los tallos muertos y, si es posible, trasplanta a un recipiente con sustrato bien drenado. Verás mejoría en 2‑3 semanas.
Si la causa es falta de luz
- Reubica la plantación en un sitio que reciba al menos 6‑8 h de sol directo. En balcones, orienta las macetas al sur o suroeste.
- Poda competidores: elimina ramas o plantas que lancen sombra sobre los pepinos.
- Luz suplementaria: instala una lámpara LED de cultivo (≈ 200 W) a 30 cm de la planta, con 12 h de luz diarias durante el período crítico.
- Reforzamiento: fertiliza con NPK 10‑10‑10, 15 g por cada 10 L de agua, una vez al mes, para acelerar la recuperación. Las nuevas hojas volverán a ser firmes en 10‑14 días.
Si la causa es deficiencia de potasio
- Aplica un fertilizante rico en potasio: puede ser sulfato de potasio (K₂SO₄) o un fertilizante “K” comercial. Disuelve 20 g en 10 L de agua y riega la zona de la raíz.
- Enmienda orgánica: incorpora cáscara de plátano triturada (≈ 200 g por m²) o algas marinas secas (30 g/m²) al suelo; ambas liberan potasio lentamente.
- Frecuencia: repite la aplicación cada 30‑45 días durante la época de crecimiento.
- Resultado esperado: los frutos empezarán a engordar y a adquirir color verde‑oscuro en 7‑10 días; las hojas recuperarán su vigor en 2‑3 semanas.
Si hay plagas involucradas (caso extra)
- Trampa adhesiva: coloca tiras amarillas cerca de la base de la planta; controla cada 3‑4 días.
- Jabón potásico: diluye 5 ml en 1 L de agua y rocía cada 7 días.
- Control biológico: introduce mariquitas o avispas parasitoides que se alimentan de trips.
5. Prevención futura
Para que tus pepinos no vuelvan a marchitarse, sigue estas buenas prácticas:
- Riega por necesidad, no por rutina. Usa el método del “dedo” o un medidor de humedad porosos.
- Mejora el drenaje siempre que sea posible: añade perlita, arena o grava al sustrato y evita bandejas sin agujeros.
- Asegura la exposición solar: plantéa en lugares con al menos 6 h de luz y poda sombra de vecinos.
- Fertiliza equilibradamente: cada primavera y otoño incorpora compost bien descompuesto (5‑10 kg / m²) y, durante el verano, un fertilizante equilibrado cada 30‑45 días.
- Monitoriza plagas semanalmente; una inspección rápida con la mano suele ser suficiente para detectar ácaros o trips antes de que dañen.
6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de los pepinos se vuelvan amarillas y se caigan; la planta las sacrifica para dar vigor a las nuevas. Sin embargo, debes alarmarte si:
- El marchitamiento supera el 30 % de la planta y avanza rápidamente.
- Aparecen manchas marrones, puntos oscuros o huecos en los frutos.
- El tallo principal se vuelve blando al tacto y huele a podredumbre.
En esos casos, el problema es grave y requiere intervención inmediata siguiendo los pasos descritos.
7. Conclusión
Los pepinos que se marchitan suelen deberse a riego excesivo, falta de luz o deficiencia de potasio. Observa dónde aparecen los síntomas, comprueba la humedad del suelo y la exposición solar, y actúa con los remedios específicos: ajustar el riego, reubicar la planta o aportar potasio. Con estos ajustes, la mayoría de los cultivos se recuperan en una o dos semanas, y podrás volver a disfrutar de pepinos crujientes y sabrosos en tu huerto español.