Peral con hojas caídas: causas y soluciones efectivas

Peral con hojas caídas: causas y soluciones efectivas

Ver tu peral con ramas que van perdiendo hojas es desalentador, sobre todo cuando el árbol parece sano en el resto de la estructuración. Este síntoma suele deberse a varios factores que, una vez identificados, tienen solución sencilla y económica. En este artículo te explico cómo reconocer la causa exacta de peral perdiendo hojas y qué medidas tomar para que vuelva a lucir vigoroso.

El primer paso es entender que no todas las caídas son alarmantes; a veces son parte del ciclo natural de la planta. Sin embargo, cuando el desprendimiento es amplio y se acompaña de otros signos, conviene actuar rápidamente.

Causas posibles del problema

1. Exceso de riego o mal drenaje (causa más frecuente).
Cuando el sustrato se mantiene húmedo durante mucho tiempo, las raíces se asfixian y aparecen manchas negras en la base del tronco. Las hojas se vuelven amarillentas y, al final, se caen sin que el árbol muestre nuevos brotes. Este problema es típico en zonas atlánticas como Galicia o en huertos de la meseta central donde se riega a diario sin comprobar la humedad.

2. Deficiencia de nitrógeno.
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el verdor de las hojas. Si el suelo está pobre o se ha lavado con lluvias intensas, las hojas inferiores se tornan pálidas y se caen, mientras las superiores permanecen verdes. En Castilla‑León y Aragón, donde el suelo tiende a ser calcáreo y poco fértil, la carencia de nitrógeno es muy habitual.

3. Plagas de sarpullido: pulgones y cochinillas.
Estos pequeños insectos succionan savia y provocan la deformación y caída de hojas. Se observan manchas blancas o mieladas en los tallos y una ligera capa de cera sobre la hoja. En climas mediterráneos (Valencia, Murcia) la población de pulgones aumenta en primavera, coincidiendo con el inicio del crecimiento del peral.

Causas menos frecuentes (mención rápida):

  • Falta de hierro (clorosis férrica): hojas jóvenes amarillas con nervios verdes.
  • Daño por viento fuerte en áreas de alta montaña, que rompe los brotes jóvenes.
  • Enfermedad fúngica Phytophthora que ataca raíces y provoca caída prematura.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Lo primero es observar dónde aparecen las hojas caídas. Si el desprendimiento se concentra en la zona bajo el árbol y el suelo está siempre húmedo, el exceso de riego es muy probable. Introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si la tierra está empapada, deja que se seque antes de volver a regar.

Si la caída afecta mayormente a las hojas más bajas y el resto del follaje está verde, piensa en una deficiencia de nitrógeno. Una prueba rápida consiste en revolver un puñado de hojas secas y olerlas: si huelen a madera quemada, el nitrógeno está bajo.

Para descartar plagas, examina la parte inferior de las hojas con una lupa. La presencia de pequeños cuerpos verdes o negros, o de melaza pegajosa, indica pulgones o cochinillas. En caso de duda, coloca una cinta adhesiva amarilla sobre una rama; al día siguiente verás los insectos atrapados.

Soluciones paso a paso

Si el problema es exceso de riego:

  1. Suspende el riego hasta que los primeros 5 cm del sustrato estén secos al tacto.
  2. Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa.
  3. En suelo del jardín, incorpora grava de río o arena gruesa a una profundidad de 10 cm para favorecer la aireación.
  4. Tras el ajuste, observa una mejoría en 2‑3 semanas; las hojas nuevas crecerán sanas y el árbol dejará de perder follaje.

Si la causa es deficiencia de nitrógeno:

  1. Aplica un fertilizante NPK 10‑5‑5 o urea (46‑0‑0). Disuelve 15 ml de fertilizante líquido en 1 litro de agua y riega la zona alrededor del tronco.
  2. Repite la aplicación cada 15 días durante la primavera y el verano.
  3. Complementa con compost maduro: esparce 3 kg alrededor de la base del peral y cubre ligeramente con tierra.
  4. Verás nuevas hojas verdes brotando en 7‑10 días y la caída se detendrá.

Si la causa son pulgones o cochinillas:

  1. Elimina la melaza con una solución de agua + unas gotas de jabón neutro; rocía el follaje cada 3‑4 días mientras persista la plaga.
  2. Introduce enemigos naturales: coloca cucurbitáceas (calabazas en miniatura) cerca del peral; atraen a las avispas parasitoides que devoran pulgones.
  3. Aplica insecticida ecológico de neem a razón de 5 ml por litro de agua, rociando abundante y cubriendo la parte inferior de las hojas.
  4. La población de plagas suele reducirse en 1‑2 semanas, y el árbol deja de perder hojas.

Prevención futura

Para que tu peral nunca vuelva a perder tantas hojas, sigue estas buenas prácticas:

  • Riega por necesidad, no por horario. Usa un medidor de humedad o el método del dedo para comprobar el sustrato.
  • Fertiliza de forma equilibrada cada primavera con compost y, si el suelo es pobre, repite la dosis de nitrógeno cada 6‑8 semanas durante el crecimiento.
  • Mantén el entorno libre de malezas y recorta las ramas que proyecten sombra excesiva, especialmente en climas atlánticos donde la humedad se mantiene alta.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del peral se vuelvan amarillas y caigan: el árbol las sacrifica para favorecer nuevas. Sin embargo, si observas que más del 30 % del follaje está caído, que aparecen manchas negras en el tronco o que el árbol muestra crecimiento detenido, hay que actuar de inmediato. Estos signos indican problemas graves como pudrición de raíces o enfermedades fúngicas que requieren tratamiento profesional.

Conclusión

En la mayoría de los casos, peral perdiendo hojas se debe a exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o plagas. Identificando dónde aparecen las hojas caídas, el aspecto del follaje y el estado del suelo, podrás aplicar la solución adecuada y verás mejoras en unos 10‑14 días. Con un riego inteligente, una fertilización equilibrada y vigilancia de plagas, tu peral volverá a producir frutos abundantes y un dosel frondoso. ¡Manos a la obra y que tus perales prosperen!