Perejil con hojas amarillas: causas y soluciones
- 10 Nov, 2025
Ver tu perejil con hojas amarillas puede desanimar, sobre todo cuando lo usas a diario para tus aliños. Ese amarillado suele ser señal de que algo no está bien en el entorno de la planta, pero la buena noticia es que, con un par de ajustes, vuelve a crecer vigoroso. Lo primero es identificar qué factor está provocando el síntoma: falta de nutrientes, exceso de agua o falta de luz son los culpables más comunes en la mayor parte de España.
En la práctica, bastará con observar bien el cultivo y seguir unos pasos sencillos para devolverle la salud. A continuación, te explico las causas más habituales, cómo diferenciarlas y qué medidas tomar en cada caso.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de nitrógeno (causa más frecuente)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas. Cuando falta, las hojas inferiores se vuelven amarillo pálido y pueden caerse, mientras las superiores siguen verdes. En suelos ligeros de la meseta central, como los de Madrid o Castilla-La Mancha, que no reciben aportes de materia orgánica, esta carencia es habitual. También ocurre si el riego abundante arrastra los nitratos hacia capas más profundas.
2. Riego excesivo o suelo mal drenado
El exceso de agua impide la entrada de oxígeno a las raíces, provocando que las hojas se vuelvan amarillas de forma general y se sientan blandas al tacto. En la zona atlántica, por ejemplo en Galicia y el País Vasco, las lluvias continuas de otoño e invierno son una causa típica. Si el sustrato está compacto o la maceta carece de agujeros, el problema se agrava.
3. Falta de luz solar adecuada
El perejil necesita al menos 4‑5 horas de sol directo al día para producir clorofila. Cuando se cultiva bajo sombra de arbustos altos o en balcones orientados al norte, las hojas adoptan un tono amarillento, sobre todo las más jóvenes, y la planta se “estira” buscando luz. En ciudades como Barcelona o Valencia, donde muchos huertos aparecen en terrazas pequeñas, es un error frecuente.
Otras causas menos frecuentes
- Carencia de hierro (clorosis férrica): amarillado en hojas jóvenes con venas verdes, típico en suelos alcalinos de la zona mediterránea.
- Plagas de áfidos: si aparecen manchas amarillas junto a pequeñas colonias de insectos, la suciedad de la savia puede afectar el color.
- Enfermedades fúngicas como el oídio, que produce un polvo blanco y decolora las hojas.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El diagnóstico comienza con una observación estructurada. Primero, localiza dónde aparecen las hojas amarillas: si solo son las que están más cerca del suelo, apunta a una posible deficiencia de nitrógeno; si el amarillado afecta a todas las hojas, el exceso de riego es sospechoso. Después, revisa la textura: las hojas blandas indican exceso de agua, mientras que hojas rígidas son más típicas de falta de luz o nutrientes.
A continuación, utiliza la siguiente tabla “si… entonces…” para afinar el diagnóstico:
- Si las hojas inferiores son amarillas y las superiores siguen verdes → deficiencia de nitrógeno.
- Si todas las hojas están amarillas y al tocarlas están blandas → exceso de riego o mal drenaje.
- Si las hojas jóvenes están amarillas con venas verdes → carencia de hierro.
- Si la planta se vuelve alargada y busca la luz → falta de sol.
Comprueba el estado del suelo introduciendo el dedo a unos 5 cm de profundidad. Si está húmedo al tacto, probablemente riegues de más; si está seco y compacto, la planta necesita más agua o una mejora en la aireación. Finalmente, revisa la parte inferior de las hojas con una lupa: la presencia de pequeños insectos o telarañas indica una plaga, no un problema nutricional.
Soluciones paso a paso
Solución para deficiencia de nitrógeno
- Aplica un fertilizante rico en nitrógeno. Un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante líquido con al menos 30 % de nitrógeno funciona bien. Disuelve 12 ml por litro de agua y riega la planta cada 15 días.
- Incorpora materia orgánica: escarba 2 kg de compost bien descompuesto alrededor de la base, cubriendo con una capa ligera de mantillo. El compost liberará nitrógeno de forma sostenida.
- Observa la recuperación: nuevas hojas deberían aparecer verdes en 7‑10 días y el amarillado desaparecerá progresivamente.
Solución para exceso de riego o drenaje insuficiente
- Suspende el riego hasta que la capa superior del sustrato (aprox. 5 cm) esté seca. Usa la “prueba del dedo” para confirmar.
- Mejora el drenaje: si la planta está en maceta, cambia a una con agujeros y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa. En el huerto, incorpora una capa de grava de 3 cm al fondo del surco y airea el suelo con una horca.
- Revisa las raíces si el amarillado es muy intenso: desentierra con cuidado y corta las raíces negras o blandas. Trasplanta a un lecho bien drenado. La recuperación suele verse en 2‑3 semanas si las raíces no están gravemente dañadas.
Solución para falta de luz solar
- Reubica la planta a un sitio con al menos 4‑5 h de sol directo. En balcones orientados al sur, coloca el perejil en la zona más iluminada.
- Poda las plantas competidoras (por ejemplo, en huertos mixtos, corta la parte baja de los tomates o las hortalizas altas que sombrean al perejil).
- Si no puedes moverla, complementa con una lámpara LED de cultivo (3000 K, 20 W) durante 6‑8 h al día. El nuevo crecimiento será de un verde intenso en 10‑14 días; las hojas ya amarillas no recuperarán el color, pero no impedirán la producción de nuevas hojas sanas.
Solución para carencia de hierro (clorosis férrica)
- Aplica quelato de hierro: disuelve 5 g en 10 l de agua y riega la planta cada 10 días hasta que el tono verde vuelva.
- Corrige el pH del suelo si supera 7, ya que la disponibilidad de hierro disminuye en suelos alcalinos. Añade azufre elemental (1 kg por 10 m²) para acidificar ligeramente.
- Mejora la materia orgánica con compost de hojas de pino, que ayuda a liberar hierro de forma natural.
Prevención futura
Para que el perejil no vuelva a presentar hojas amarillas, adopta estas buenas prácticas: fertiliza una vez al inicio de la primavera con un abono rico en nitrógeno y vuelve a aplicar media dosis en otoño; riega solo cuando la capa superficial esté seca, evitando regar en la noche para reducir la humedad constante; elige el sitio con la exposición solar adecuada y, si cultivas en maceta, asegúrate de que tenga orificios de drenaje y una mezcla ligera de perlita. Además, mantén el pH del suelo entre 6,0 y 6,5, y realiza una poda ligera de las hojas más viejas para fomentar la ventilación y reducir la aparición de enfermedades.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del perejil, que están en la base, se vuelvan amarillas y se caigan; la planta las reemplaza sin problema. En cambio, si el amarillado avanza rápidamente, afecta a más del 30 % de la masa foliar, o se acompaña de hojas blandas, tallos débiles y ausencia de nuevo crecimiento, deberías actuar de inmediato. Ese es el momento de revisar riego, nutrientes y luz según lo descrito antes.
Conclusión
Los puntos amarillos del perejil suelen deberse a falta de nitrógeno, exceso de riego o insuficiente luz. Identificar dónde aparecen las hojas, tocar el sustrato y observar la textura de la hoja te permite determinar la causa exacta. Con los ajustes simples –fertilizar, mejorar drenaje o reubicar al sol– tu perejil volverá a lucir un verde brillante en una o dos semanas. Así que no te desanimes: con un poco de observación y los pasos adecuados, tu huerto seguirá proporcionando ese sabor fresco que tanto nos gusta.