Por qué mi berenjena tiene hojas amarillas
- 24 Oct, 2025
Ver que las hojas de tu berenjena se tornan amarillas es desconcertante, sobre todo cuando la planta sigue en pleno crecimiento y la fruta apenas aparece. Ese amarillado es síntoma de varios problemas posibles: exceso o falta de agua, carencias nutricionales o incluso una plaga silenciosa. La buena noticia es que, con un poco de observación, puedes identificar la causa exacta y aplicar la solución correcta sin recurrir a químicos agresivos.
En las distintas regiones de España –desde los huertos de Valencia hasta los invernaderos de Murcia– el clima y el tipo de suelo influyen mucho en el desarrollo de la berenjena. Por eso, en este artículo repasaremos los motivos más habituales y te daremos los pasos concretos para recuperar tus plantas en cualquier zona.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más frecuente en climas húmedos)
El riego abundante impide que el oxígeno llegue a las raíces, provocando su pudrición y, como consecuencia, el amarillado general de las hojas. En la meseta central y en zonas con lluvias primaverales intensas, es fácil pasar de un riego adecuado a uno excesivo. Busca señales como suelo pegajoso al tacto y un olor a humedad. Si la capa superior está blanda y las hojas se sienten flácidas, lo más probable es que el problema sea el agua.
2. Deficiencia de nitrógeno (nutriente móvil)
El nitrógeno es esencial para la formación de clorofila. Cuando el suelo está empobrecido, la planta traslada el nitrógeno disponible a las hojas más jóvenes, dejando amarillas y caídas las hojas inferiores. Este caso es típico en suelos arenosos de la Costa de Almería o en macetas que no reciben compost regular. Observa si el amarillado se concentra en las hojas más viejas mientras las nuevas siguen verdes; esa es la pista clásica de una carencia nitrogenada.
3. Falta de luz solar suficiente
La berenjena necesita al menos 6 horas de sol directo al día para realizar la fotosíntesis adecuada. En huertos sombreados por olivos o naranjos en la Andalucía oriental, la planta tiende a “espigarse”, enviando tallos largos y débiles con hojas pálidas. Si notas que la planta se inclina hacia la luz o que las hojas superiores son más amarillas que las inferiores, la causa suele ser la deficiente exposición solar.
Causas menos frecuentes (mención rápida)
- Plaga de ácaros rojos: pequeñas motas rojas bajo la hoja y amarillado localizado.
- Enfermedad del fusarium: amarillamiento que parte de la base del tallo y progresa rápidamente.
- Deficiencia de hierro: hojas jóvenes amarillas con venas verdes (clorosis férrica).
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar con detalle dónde aparecen las manchas amarillas. Pregúntate:
- ¿El amarillado está en hojas inferiores o en todas las hojas?
- ¿Las hojas están flácidas, secas o con venas verdes?
- ¿El suelo está húmedo al tacto o seco y compacto?
- ¿Hay presencia de insectos o telarañas en el envés de la hoja?
A continuación, una tabla práctica de “si… entonces…” que te ayuda a decidir:
| Síntoma observado | Probable causa |
|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas amarillas y blandas, suelo húmedo | Exceso de riego |
| Hojas amarillas en zonas expuestas al sol, tallos largos | Falta de luz |
| Manchas amarillas con puntos rojos, presencia de ácaros | Plaga de ácaros rojos |
| Amarillado en la base del tallo, maderas oscuras | Fusarium |
| Hojas jóvenes amarillas con venas verdes | Deficiencia de hierro |
Una vez que hayas señalado la causa probable, verifica el estado del sustrato: mete el dedo unos 5 cm en la tierra. Si está mojado, probablemente estés sobre‑riegando; si está seco y duro, quizá falte nutriente o agua. Esta sencilla prueba te ahorrará visitas a la ferretería sin necesidad de análisis de laboratorio.
Soluciones paso a paso
Si es exceso de riego
- Detén el riego inmediatamente. Deja que la capa superior de 5 cm se seque antes de volver a regar.
- Mejora el drenaje: si la planta está en maceta, cambia a una con agujeros y añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato.
- Si el suelo del huerto está compactado, airea con una horquilla de jardín a una profundidad de 20 cm y mezcla 2 kg de arena gruesa por cada 10 m².
- Observa la planta durante 2‑3 semanas; las hojas nuevas deben volver a ponerse verdes y el amarillado dejará de avanzar.
Si es deficiencia de nitrógeno
- Fertiliza con un abono rico en nitrógeno: disuelve 15 ml de fertilizante líquido 10‑5‑5 en 1 litro de agua.
- Aplica la solución sobre la base de la planta, evitando el contacto directo con las hojas. Repite cada 15 días mientras la planta crezca.
- Complementa con compost maduro: reparte 2‑3 kg alrededor de la planta y cubre ligeramente con tierra.
- En 7‑10 días deberías ver nuevas hojas de color verde intenso y una desaceleración del amarillado en las más viejas.
Si es falta de luz
- Reubica la berenjena a un sitio que reciba 6‑8 horas de sol directo. En zonas costeras, orienta la planta al sur.
- Si no puedes moverla, poda las plantas vecinas que le hacen sombra (por ejemplo, los olivos o naranjos).
- En cultivo bajo cubierta, instala una lámpara LED de cultivo con un espectro completo, 12‑14 h al día, a una distancia de 30 cm de la planta.
- Las hojas amarillas no volverán a verde, pero las nuevas crecerán sanas en 10‑14 días.
Si detectas plaga de ácaros rojos (caso menos frecuente)
- Riega abundante la planta al atardecer para desalojar los ácaros.
- Aplica un spray de agua jabonosa (1 cucharadita de jabón neutro por litro) cada 3 días hasta que desaparezcan.
- Introduce coccinélidos o ácaros depredadores que se alimentan de los rojos; un paquete de 200 individuos por 10 m² es suficiente.
Prevención futura
Para evitar que las hojas vuelvan a amarillear, sigue estas buenas prácticas:
- Fertiliza al menos dos veces al año (primavera y otoño) con compost o abono nitrogenado.
- Riega según la necesidad: verifica la humedad a 5 cm de profundidad antes de cada riego; en verano de la zona mediterránea riega cada 3‑4 días y menos en invierno.
- Garantiza buen drenaje añadiendo perlita o arena al sustrato y evitando encharcamientos en el huerto.
- Mantén la exposición solar libre de sombras; podar árboles competidores y colocar la berenjena en el punto más soleado del jardín.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de la berenjena, situadas en la base, se vuelvan amarillas y se caigan; la planta las reemplaza por hojas nuevas. Sin embargo, preocúpate si el amarillado avanza rápidamente, afecta a más del 30 % de la planta, y se acompaña de hojas blandas, mal olor al suelo o presencia de plagas. En esos casos, la intervención debe ser inmediata para evitar la pérdida total de la cosecha.
Conclusión
Las hojas amarillas en la berenjena suelen deberse a exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o falta de luz, aunque una plaga también puede estar implicada. Observa dónde aparecen los síntomas, comprueba la humedad del sustrato y actúa con la solución correspondiente: ajustar el riego, fertilizar con nitrógeno o mover la planta a un sitio más soleado. Con estos pasos, tu berenjena volverá a lucir verde y vigorosa en cuestión de semanas. ¡Ánimo, que el huerto está en tus manos!