Geranio con hojas secas: causas y soluciones efectivas

Geranio con hojas secas: causas y soluciones efectivas

Ver que tu geranio muestra hojas secas puede desanimar, sobre todo cuando la planta luce saludable en el resto del año. La buena noticia es que este síntoma tiene causas bien identificables y, por tanto, soluciones al alcance de cualquier hortelano. En este artículo descubrirás por qué mi geranio tiene hojas secas, cómo diagnosticar la causa exacta y qué pasos seguir para devolverle su vigor.


Causas posibles del problema

1. Falta de riego (sequía) – la causa más frecuente

Cuando el sustrato se mantiene seco durante varios días, el geranio pierde turgencia y sus hojas se vuelven quebradizas y de color pálido. En la zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia) los veranos son extremadamente secos y, si no riegas al menos cada 3‑4 días, las hojas empiezan a secarse desde los bordes. La falta de agua también reduce la absorción de nutrientes, lo que empeora el aspecto marchito.

2. Exceso de riego – raíces ahogadas

Al contrario, regar en exceso crea un ambiente anaeróbico en el sustrato. Las raíces se pudren y dejan de absorber agua, provocando que las hojas se vuelvan carras, amarillentas y finalmente secas. En áreas con suelo arcilloso de la Comunidad de Madrid o Castilla‑La Mancha, el drenaje es pobre y el riesgo de encharcamiento es alto si no se mezcla arena o perlita.

3. Deficiencia de nutrientes (especialmente fósforo y potasio)

Los geranios son exigentes con los minerales que favorecen la floración. Un déficit de fosfato o potasio se traduce en hojas con bordes quemados y zonas secas que no recuperan el verde aunque el riego sea correcto. En suelos calizos de la zona de Cataluña la disponibilidad de estos nutrientes suele ser limitada.

4. Falta de luz – sombra excesiva

Los geranios necesitan al menos 6 horas de sol directo al día. Si los colocas bajo la sombra de una pérgola o junto a una pared norte, sus hojas pierden vigor y se resecan, sobre todo en la parte inferior de la planta. Este problema es típico en jardines urbanos de Bilbao o Santander, donde la orientación de los balcones reduce la exposición solar.

Causas menos frecuentes (mención rápida)

  • Plagas: ácaros rojos o pulgones que succionan savia y dejan manchas secas.
  • Enfermedades fúngicas: mildiu o botritis que provocan necrosis local.
  • Quemaduras por sol: exceso de luz directa en verano sin aclimatación, más frecuente en Islas Canarias donde la radiación UV es alta.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Distribución del daño: si las hojas secas están concentradas en la base y los bordes, piensa en falta de riego; si el secado afecta a hojas de todo el arbusto, el exceso de agua es sospechoso.
  2. Textura y color: hojas crujientes y grisáceas indican sequía; hojas mole y amarillentas con olor a humedad apuntan a raíces podridas.
  3. Estado del sustrato: introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si está duro y seco, el problema es falta de agua; si está pegajoso y húmedo, el riesgo es exceso.

Tabla de diagnóstico rápida

SíntomaPosible causaAcción de verificación
Hojas con bordes secos, color verde pálidoFalta de riegoSustrato seco al tacto, tiempo sin riego >4 días
Hojas blandas, amarillas, olor a humedadExceso de riego / raíces podridasSustrato húmedo, presencia de musgo o algas
Bordes quemados, manchas negrasDeficiencia de fósforo o potasioAnálisis rápido del suelo o fertilizante reciente
Hojas inclinadas, crecimiento alargadoFalta de luzMedir horas de sol directo (mínimo 6 h)
Pequeños puntos rojos o telarañasPlagas (ácaros, pulgones)Revisar envés con lupa

Una vez identificado el patrón, procede a la solución correspondiente.


Soluciones paso a paso

Si la causa es falta de riego

  1. Riego profundo: rellena la maceta o el surco hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje.
  2. Frecuencia: en climas cálidos de la Costa del Sol, riega cada 2‑3 días; en la Meseta Central, cada 4‑5 días según la evaporación.
  3. Mulching: coloca una capa de corteza de pino (5 cm) sobre la tierra para retener humedad y reducir evaporación.
  4. Resultado esperado: notarás recuperación del tono verde en 5‑7 días y nueva expansión foliar en 10‑14 días.

Si la causa es exceso de riego

  1. Suspender riego: deja que la capa superior (5 cm) se seque antes de volver a regar.
  2. Mejorar drenaje: en macetas, añade perlita (30 % del sustrato) o cambia a una maceta con más agujeros. En el suelo, incorpora arena gruesa (15‑20 % en mezcla).
  3. Ventilar raíces: si observas podredumbre, desentierra con cuidado, corta raíces negras con tijeras esterilizadas y re‑planta en sustrato fresco.
  4. Resultado esperado: en 2‑3 semanas las hojas nuevas estarán firmes; la planta dejará de presentar manchas húmedas.

Si la causa es deficiencia de fósforo o potasio

  1. Fertilizante equilibrado: usa un fertilizante NPK 10‑15‑15 (fósforo y potasio elevados). Disuelve 15 ml por litro de agua y riega en la base de la planta cada 15 días durante la primavera y verano.
  2. Enmienda orgánica: incorpora cáscara de plátano triturada (rica en potasio) alrededor de la corona, o harina de hueso (fosfato) a razón de 30 g por planta.
  3. Control: evita sobre‑fertilizar; más del 20 % de la dosis recomendada puede quemar raíces.
  4. Resultado esperado: en 7‑10 días aparecen hojas más robustas; la floración mejora al siguiente ciclo.

Si la causa es falta de luz

  1. Reubicación: lleva el geranio a un sitio que reciba 6‑8 horas de sol directo, preferiblemente orientado al sur. En balcones del norte, usa una estantería giratoria para seguir al sol.
  2. Poda estratégica: elimina ramas o plantas vecinas que bloquean la luz, cuidando de no sobre‑cortar (máximo 30 % del follaje).
  3. Luz artificial: si no encuentras sitio al aire libre, instala una lámpara LED de cultivo 4000 K, 12 h diarias a 30 cm de distancia.
  4. Resultado esperado: las hojas viejas secas no recuperarán el color, pero las nuevas crecerán verdes y fuertes en 10‑14 días.

Si la causa son plagas (ácaros o pulgones)

  1. Jabón potásico: rocía** 5 % de solución** (5 ml por litro de agua) cada 3 días hasta que desaparezcan.
  2. Aceite de neem: aplica 2 ml por litro como refuerzo, siempre en la mañana para evitar quemaduras solares.
  3. Control biológico: introduce coccinélidos (mariquitas) que se alimentan de pulgones.
  4. Resultado esperado: disminución de plagas en 48‑72 h, recuperación foliar en 1‑2 semanas.

Prevención futura

  • Riego inteligente: usa un medidor de humedad o la regla del dedo; evita regar por la tarde en climas calurosos para reducir evaporación y quemaduras.
  • Suelo bien drenado: cada primavera añade una capa de arena gruesa o perlita al sustrato, sobre todo en macetas de barro sin agujeros amplios.
  • Fertilización balanceada: programa abonos orgánicos (compost) en primavera y otoño, y complementa con fertilizante NPK 10‑15‑15 durante la temporada de crecimiento.
  • Luz adecuada: en balcones orientados al norte, instala espejos reflectantes o estructuras ligeras que dirijan la luz solar hacia la planta.
  • Vigilancia regular: revisa el envés de las hojas cada semana; una detección temprana de ácaros o manchas evita que el problema se extienda.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del geranio, situadas en la base, se vuelvan ligeramente secas y caigan: la planta las reemplaza por nuevas. Sin embargo, debes actuar con rapidez si observas que el secado afecta a más del 30 % de la planta, se acompaña de manchas marrones, olor a humedad o pérdida de flores. En esos casos el daño es sistémico y requiere intervención inmediata según la causa que hayas diagnosticado.


Conclusión

Identificar por qué mi geranio tiene hojas secas pasa por observar dónde aparecen los síntomas, analizar el sustrato y valorar la luz y el riego. Las causas más habituales son sequía, exceso de agua, deficiencias de nutrientes y falta de luz; cada una tiene una solución práctica que puedes aplicar hoy mismo, con dosis claras y tiempos de recuperación bien definidos. Con un poco de observación y los cuidados adecuados, tu geranio volverá a lucir hojas verdes y flores abundantes en pocas semanas.