Por qué mi melón tiene hojas amarillas y cómo solucionarlo
- 08 Nov, 2025
Ver tu melón con hojas amarillas es desconcertante, sobre todo cuando el fruto está a punto de madurar. Ese amarilleo puede ser señal de varios problemas: falta de nutrientes, riego inadecuado o incluso una sombra excesiva. La buena noticia es que, con un diagnóstico básico, puedes identificar la causa y aplicar la solución correcta en pocos días.
En este artículo te explico las causas más frecuentes, cómo distinguirlas y qué medidas tomar para que tus melones vuelvan a crecer vigorosos.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de nitrógeno (causa más habitual)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas jóvenes. Cuando falta, las hojas inferiores se tornan amarillo pálido y caen, mientras las superiores continúan verdes. En el Sur de España, especialmente en suelos arenosos de Málaga o Almería, la carencia suele aparecer porque el cultivo se hace sin añadir abonos orgánicos y el riego abundante arrastra los nutrientes.
2. Exceso de riego
El exceso de riego provoca un amarilleo generalizado, hojas blandas al tacto y un olor a humedad en la tierra. En climas como el de la Meseta Central, donde los veranos son secos pero a veces se riega a diario por costumbre, el sustrato se empapa y falta oxígeno a las raíces, provocando podredumbre. Si el melón está en maceta, la falta de drenaje agrava el problema.
3. Falta de luz solar
Los melones necesitan al menos 6‑8 h de sol directo al día para fotosintetizar bien. Cuando se plantan bajo la sombra de un olivar o en una zona de costa cantábrica con nubosidad persistente, las hojas más jóvenes se vuelven amarillas y el tallo se alarga en busca de luz (fenómeno de “espigado”). La planta parece débil y los frutos no engordan.
4. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)
En suelos con pH superior a 7, como los calizos de Castilla‑La Mancha, el hierro está disponible en forma insoluble. Las hojas jóvenes aparecen amarillas con nervios verde‑oscuro, signo típico de clorosis. El problema no se limita a los melones, también afecta a tomates y pimientos.
Causas menos frecuentes
- Fusarium u otras hongos del suelo que provocan amarilleo desde la base y marchitez.
- Plagas como la araña roja que deja manchas amarillas y telarañas.
- Quemaduras por fertilizante si se aplican dosis excesivas de nitrato de calcio.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
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Ubicación del amarilleo
- Solo hojas inferiores → probablemente deficiencia de nitrógeno.
- Todas las hojas, incluso las jóvenes → sospecha exceso de riego o falta de luz.
- Hojas jóvenes amarillas con nervios verdes → deficiencia de hierro.
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Textura y olor del sustrato
- Húmedo y compacto al meter el dedo a 5 cm → exceso de riego.
- Seco y quebradizo → falta de agua o pobre en materia orgánica.
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Presencia de sombra
- Si la planta está bajo la copa de un pera o al final de un viñedo, la falta de luz es el culpable.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Indicador clave | Causa probable |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Color sólo en hojas viejas | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas todas amarillas, blandas, olor a humedad | Suelo muy húmedo, drenaje pobre | Exceso de riego |
| Hojas jóvenes amarillas, nervios verdes | Suelo alcalino >7, falta de clorosis | Deficiencia de hierro |
| Planta espigada, hojas amarillas en la sombra | <6 h de sol directo, sombra constante | Falta de luz |
Una vez que hayas localizado la pista principal, confirma con una Simple prueba de pH (cinta indicadora) y revisa la frecuencia de riego de la última semana.
Soluciones paso a paso
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
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Aplicar fertilizante rico en nitrógeno
- Usa un fertilizante líquido 10‑5‑5 o urea granulado (46‑0‑0).
- Disuelve 15 ml por litro de agua y riega alrededor de la zona radicular.
- Repite cada 15 días durante el período de crecimiento (abril‑julio).
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Incorporar materia orgánica
- Añade 2‑3 kg de compost bien curado por cada m² de huerto.
- Entierra una capa de 10 cm a los lados de la planta y cubre con mantillo.
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Expectativa
- Verás nuevas hojas verdes en 7‑10 días y el amarilleo se detendrá.
Si la causa es exceso de riego
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Detener el riego hasta que la capa superior del sustrato (5 cm) esté seca.
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Mejorar el drenaje
- Si está en maceta, cambia a una de 15 cm de profundidad con agujeros en la base.
- Añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato.
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Ventilar el suelo
- Con una horquilla, aerifica ligeramente la zona alrededor de la raíz cada 10‑15 días.
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Reinstaurar el riego
- Riega solo cuando los 5‑10 cm del suelo estén secos. En la Meseta suele bastar con 1‑2 L por planta cada 3‑4 días en primavera.
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Expectativa
- La planta comenzará a recuperarse en 2‑3 semanas si las raíces no están gravemente podridas.
Si la causa es falta de luz
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Reubicar la planta a un sitio con 6‑8 h de sol directo.
- En Andalucía, el sur de la parcela suele ser el mejor.
- En zonas de Castilla y León, procura que la fila de melones quede orientada norte‑sur para maximizar la exposición.
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Podar fuentes de sombra
- Corta ramas bajas de olivos o viñedos vecinos que bloqueen la luz.
- Si no puedes moverla, instala una túnel de policloruro de vinilo de 2 m de altura.
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Uso de luz artificial (opcional)
- Lámparas LED de cultivo 400‑500 µmol m⁻² s⁻¹, 12 h/día, son útiles en galpones o patios cerrados.
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Expectativa
- Las hojas viejas amarillentas no volverán a verde, pero las nuevas brotarán sanas en 10‑14 días.
Si la causa es deficiencia de hierro
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Aplicar quelato de hierro
- Disuelve 5 g de quelato de hierro en 1 L de agua y riega la base de la planta.
- Repite una vez a la semana durante 3‑4 semanas.
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Ajustar pH del suelo
- Si el pH supera 7,0, incorpora sulfuros de hierro o azufre elemental (aprox. 200 g por m²) para bajar la alcalinidad.
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Expectativa
- El color verde volverá en 5‑7 días y la clorosis desaparecerá en dos semanas.
Prevención futura
- Fertiliza de forma equilibrada: cada primavera incorpora 20 kg/ha de compost y, a mitad de verano, aplica un fertilizante NPK 10‑5‑5 siguiendo las dosis indicadas.
- Riego por goteo: controla la cantidad con un medidor de humedad; evita que el sustrato permanezca húmedo 24 h seguidas.
- Control de pH: revisa el pH del suelo cada otoño; si está por encima de 7, añade enmienda ácida (turba o azufre).
- Rotación de cultivos: alterna melón con leguminosas (garbanzos, alubias) para mejorar la estructura y el contenido nitrogenado del suelo.
- Espaciado adecuado: deja 1,5 m entre plantas y 2 m entre filas para que cada planta reciba suficiente luz y ventilación, reduciendo la humedad foliar.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de la base del melón se vuelvan amarillas y caigan; la planta así renueva su follaje. Sin embargo, si el amarilleo afecta a más del 30 % de la masa foliar, las hojas aparecen blandas, el sustrato está húmedo y el crecimiento se detiene, hay que actuar de inmediato. Lo mismo ocurre si aparecen manchas marrones o pudriciones en los tallos; podrían indicar una infección fúngica que requiere tratamiento con biopesticida a base de Bacillus subtilis.
Conclusión
El amarilleo en melón suele deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego o falta de luz, aunque la deficiencia de hierro también puede estar implicada. Observa dónde aparecen las manchas, prueba la humedad del suelo y corrige con fertilizante, riego adecuado o mayor exposición solar. Con un diagnóstico sencillo y las medidas precisas que te he descrito, tu melón volverá a ponerse verde y a dar frutos jugosos en una a tres semanas, según la gravedad del problema. ¡A por esa cosecha!