Melón con hojas blancas: causas y soluciones eficaces
- 23 Nov, 2025
Si has notado hojas blancas en tu melón, probablemente te estés preguntando por que mi melón tiene hojas blancas. Es una situación bastante frecuente en los huertos mediterráneos, sobre todo en provincias como Murcia, Valencia o Almería, donde el melón se cultiva a gran escala. Ese aspecto blanquecino no siempre indica una enfermedad grave, pero sí es señal de que algo no marcha bien y necesita atención urgente. A continuación repasaremos las causas más habituales y cómo actuar para devolverle a tu planta su vigor habitual.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de magnesio (clorosis férrica)
El magnesio es esencial para la fotosíntesis; su falta se manifiesta como hojas que se tornan amarillentas con venas verde‑oscuro, dando un aspecto casi blanquecino en la zona interveinal. En suelos arenosos de la zona del Levante, donde el riego es abundante, el magnesio se lixivia con facilidad. La carencia suele aparecer primero en las hojas más viejas, que se vuelven rígidas y se caen con el tiempo.
2. Exceso de riego y pobre drenaje
En el clima mediterráneo los veranos son secos, pero muchos cultivadores tienden a regar en exceso para evitar el estrés hídrico. Cuando el sustrato permanece húmedo durante días, las raíces se ahogan y la planta no puede absorber nutrientes adecuadamente. El síntoma típico es el blanqueamiento de toda la hoja, que se vuelve translúcida y a veces “papelosa”. Este problema es más frecuente en macetas o en parcelas con arcilla compacta que impide el flujo del agua.
3. Ataque de ácaros rastreros (Tetranychus urticae)
Los ácaros son diminutos, pero su acción de succionar savia provoca manchas blanquecinas que se expanden rápidamente. Se observan especialmente en la parte inferior de la hoja, donde forman una telaraña fina. En terrazas de Albacete o campos de Sevilla, donde los veranos son calurosos y secos, los ácaros prosperan si la humedad relativa está por debajo del 40 %.
Otras causas menos frecuentes
- Quemaduras por fertilizante nitrogenado: aplicación excesiva de fertilizantes de alta concentración (p.ej., 30‑10‑10) puede “quemar” la hoja, dejando zonas blanquecinas.
- Envejecimiento natural: las hojas más viejas del melón, situadas cerca del suelo, pueden tornarse pálidas antes de caer, sin que sea patología.
- Plagas de escama: aunque menos comunes, su succión también genera áreas despigmentadas.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso para resolver el problema es observar dónde aparecen las manchas y bajo qué condiciones. Sigue este esquema:
- Manchas en la zona interveinal y venas verdes → probable deficiencia de magnesio.
- Blanco uniforme en toda la hoja, hoja flexible y mojada → exceso de riego o mal drenaje.
- Puntos diminutos con telaraña fina en la cara inferior → ácaros rastreros.
- Manchas quemadas alrededor de la zona de fertilización → sobredosificación de nitrógeno.
Una vez tengas la hipótesis, verifica el estado del suelo. Inserta el dedo a unos 5 cm de profundidad:
- Si el sustrato está muy húmedo y con olor a podredumbre, el riego es sospechoso.
- Si está seco y compacto, quizá necesites airear o añadir materia orgánica.
Examina también el envés de la hoja con una lupa de mano. Los ácaros aparecen como pequeños puntos móviles; la carencia de magnesio deja una capa cerosa y sin insectos visibles. Con estos pasos podrás aislar la causa y aplicar la solución adecuada sin perder tiempo.
Soluciones paso a paso
Si la causa es deficiencia de magnesio
- Aplicar sulfato de magnesio (sales de Epsom) a razón de 10 g por metro cuadrado.
- Disuelve el mineral en 5 l de agua y riega la zona alrededor de la planta, evitando que el agua se acumule en la base.
- Repite la aplicación cada 15 días durante un mes.
- Complementa con abrillantado de compost (2 kg/m²) para melhorar la retención de nutrientes.
Verás una mejoría visible en 7‑10 días, con las hojas recuperando su verde intenso.
Si la causa es exceso de riego y drenaje deficiente
- Suspende el riego hasta que la capa superior del sustrato (primeros 5 cm) esté seca al tacto.
- Mejora el drenaje mezclando 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato existente.
- Si la planta está en maceta, cambia la maceta por una de mayor capacidad con varios agujeros en la base.
- Riega de forma cuadrada: cada 3‑4 días en verano, siempre comprobando la humedad con un medidor de humedad o el método del dedo.
Las raíces sanas comenzarán a recuperarse en 2‑3 semanas si el daño no ha sido severo.
Si la causa son ácaros rastreros
- Rociar con agua a presión sobre la cara inferior de las hojas para desalojar a los ácaros. Hazlo en la mañana, cuando la temperatura no supere los 28 °C.
- Prepara una solución casera de aceite de neem al 1 % (10 ml de aceite en 1 l de agua con un par de gotas de detergente neutro) y aplícala cada 5‑7 días mientras dure la infestación.
- Introduce plantas aromáticas como albahaca o lavanda en los bordes del huerto; sus aromas repelen a los ácaros.
- Mantén la humedad relativa por encima del 55 % mediante riego por goteo, lo que dificulta su proliferación.
La población de ácaros debería caer a niveles insignificantes en 10‑14 días.
Si el problema es quemadura por fertilizante
- Enjuaga el sustrato con abundante agua (al menos 20 l por m²) para diluir el exceso de nitrógeno.
- Aplica una capa de mulch (paja o plevij) de 5 cm para evitar la evaporación y reducir la absorción rápida de fertilizante.
- En la siguiente alimentación, utiliza un fertilizante equilibrado 8‑8‑8 a dosis reducida (5 g/m²).
Las hojas dañadas no recuperarán el color original, pero la planta evitará nuevos episodios.
Prevención futura
Para que tu melón no vuelva a presentar hojas blancas, adopta estas buenas prácticas:
- Analiza el suelo cada primavera con una prueba básica (pH, macronutrientes). Corrige la falta de magnesio con sales de Epsom y añade materia orgánica para mejorar la estructura.
- Riega por demanda usando un medidor de humedad o la regla del dedo; evita que el sustrato permanezca húmedo más de 48 h consecutivas.
- Control biológico: planta caléndula o capuchina entre los melones para atraer insectos benéficos que comen ácaros y otros pequeños artrópodos.
- Fertiliza moderadamente, preferiblemente con compost bien descompuesto en lugar de fertilizantes químicos concentrados. Aplica 2 kg/m² en primavera y otro en verano temprano.
- Ventila adecuadamente los invernaderos o coberturas plásticas, manteniendo la temperatura entre 20‑30 °C y la humedad relativa por encima del 50 %.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del melón, situadas cerca del suelo, pierdan vigor y se vuelvan un poco pálidas antes de caerse. Eso forma parte del ciclo natural de la planta. Sin embargo, debes alarmarte si observas que el blanqueamiento afecta a más del 30 % de la folla, se extiende a hojas jóvenes, o se acompaña de marchitez, manchas marrones o caída rápida. En tal caso, el problema es grave y requiere una intervención inmediata siguiendo las soluciones descritas.
Conclusión
En la mayoría de los casos, las hojas blancas del melón responden a una deficiencia de magnesio, a exceso de riego o a un ataque de ácaros. Observando dónde aparecen los síntomas, el estado del suelo y la humedad ambiental, puedes diagnosticar con precisión y aplicar la medida correcta: enmienda de magnesio, mejora del drenaje o tratamiento con aceite de neem. Con esas acciones, tu melón volverá a lucir vigoroso y a producir frutos dulces en una o dos semanas. ¡Ánimo, que el huerto español siempre tiene solución!